domingo, 29 de marzo de 2020

... JAMÁS TAN CERCA ARREMETIÓ LO LEJOS


                                                                       Img. DR


Los nueve monstruos
Cesar Vallejo

Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,
es el dolor dos veces
y la función de la yerba purísima, el dolor
dos veces
y el bien de ser, dolernos doblemente.
Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tanta cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto!
Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
más mortal
y la migraña extrajo tanta frente de la frente!
Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
el corazón, en su cajón, dolor,
la lagartija, en su cajón, dolor.
Crece la desdicha, hermanos hombres,
más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
con la res de Rosseau, con nuestras barbas;
crece el mal por razones que ignoramos
y es una inundación con propios líquidos,
con propio barro y propia nube sólida!
Invierte el sufrimiento posiciones, da función
en que el humor acuoso es vertical
al pavimento,
el ojo es visto y esta oreja oída,
y esta oreja da nueve campanadas a la hora
del rayo, y nueve carcajadas
a la hora del trigo, y nueve sones hembras
a la hora del llanto, y nueve cánticos
a la hora del hambre y nueve truenos
y nueve látigos, menos un grito.
El dolor nos agarra, hermanos hombres,
por detrás, de perfil,
y nos aloca en los cinemas,
nos clava en los gramófonos,
nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
a nuestros boletos, a nuestras cartas;
y es muy grave sufrir, puede uno orar…
Pues de resultas
del dolor, hay algunos
que nacen, otros crecen, otros mueren,
y otros que nacen y no mueren, otros
que sin haber nacido, mueren, y otros
que no nacen ni mueren (son los más).
Y también de resultas
del sufrimiento, estoy triste
hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,
de ver al pan, crucificado, al nabo,
ensangrentado,
llorando, a la cebolla,
al cereal, en general, harina,
a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,
al vino, un ecce-homo,
tan pálida a la nieve, al sol tan ardido!
¡Cómo, hermanos humanos,
no deciros que ya no puedo y
ya no puedo con tanto cajón,
tanto minuto, tanta
lagartija y tanta
inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!
Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.

3 de noviembre de 1937


lunes, 17 de febrero de 2020

HACIA EL I CONGRESO INTERNACIONAL INTERDISCIPLINARIO SOBRE LA AMAZONIA.

Para los interesados en participar recuerden que tienen hasta el 28 de febrero para presentación en  simposios y hasta el 30 de marzo para presentar ponencias.
Las propuestas deben ser enviadas al correo:
congresoamazonia2020@gmail.com.





Gracias a la gentileza de Rosa Vallejos Yopán de la la Universidad de Nuevo México y miembro de la facultad, nos permitimos compartir su artículo.


Los kukama-kukamiria y su rol en la cultura e historia de Loreto

Rosa Vallejos Yopán
University of New Mexico

Iquitos transita entre lo tradicional y lo moderno. Esta ciudad es el testimonio de un escenario regional profundamente diverso. Loreto alberga no solo el número más elevado de población indígena amazónica (INEI, 2012), sino también la mayor diversidad lingüística. Solo en Loreto existen cerca de veintitrés lenguas organizadas en ocho familias lingüísticas ––Arawak, Bora, Jívaro, Kawapana, Pano, Peba-Yagua, Tukano, Tupí-Guaraní y Záparo–– además de algunas lenguas independientes o no clasificadas ––candoshi, urarina, y tikuna (Queixalós, 2009: 239). Diversos espacios en la ciudad hacen eco de la historia y la cosmovisión de estos pueblos milenarios, entretejidas con las de distintas sociedades urbanas. Uno de esos pueblos con un rol importante tanto en la formación como en la cultura viva de Iquitos es el grupo Tupí-Guaraní kukama-kukamiria. Pero, ¿quiénes son los kukama-kukamiria? ¿Por qué su lengua originaria ha sido declarada en peligro de extinción? ¿Cuál es el rol de la lengua kukama-kukamiria en la formación del castellano amazónico? ¿Cuáles son las huellas de este pueblo en la vida cotidiana de Iquitos? A continuación exploramos estas interrogantes.

Migración y contacto

Los kukama-kukamiria tienen una larga historia de migración y contacto. Las crónicas coloniales dan cuenta de la presencia de grupos Tupí-Guaraní extendidos en amplias áreas del noreste amazónico. Entre estos pueblos figuran los kukama-kukamiria, omagua y yurimagua. Sin embargo, cada uno ha experimentado diferentes procesos históricos a través del tiempo que van desde la extinción, como en el caso de los yurimagua, hasta la resistencia como el de los kukama-kukamiria.
A la llegada de los europeos, los omagua estaban localizados a lo largo del río Amazonas, desde su confluencia con el Napo hasta la confluencia con el Juruá. Un grupo más pequeño se encontraba en las partes bajas del río Aguarico. Hacia finales del siglo XVI los omagua constituían uno de los grupos más vigorosos en la Amazonía oriental, con una población estimada en un poco menos de cien mil habitantes (Michael, 2014). La primera mención de los omagua se remonta a 1542 y corresponde al explorador Gaspar de Carvajal, miembro de la expedición de Francisco de Orellana:

[…] salimos de la provincial de Machiparo y llegamos a otro no menor, que era el comencio de Omaguci […] y en estas juntas [de los dos ríos] de uno y de otro lado había muchas y muy grandes poblaciones y muy linda tierra y muy fructífera: esto era ya en el señorío y tierra de Omagua, y por ser los pueblos tantos y tan grandes y haber tanta gente no quiso el capitan tomar puerto (Carvajal, 1942: 34-35).

Sin embargo, un siglo después del primer encuentro con los exploradores, este grupo experimentó una drástica disminución de su población como resultado de las campañas de caza de esclavos por parte de los portugueses, lo que los obligó a huir río arriba. A principios del siglo XVIII los omaguas ya vivían replegados en pequeñas misiones. Desde inicios del siglo XX, diversos estudiosos comenzaron a pronosticar la extinción de este pueblo. Hoy por hoy, existen menos de diez hablantes de omagua (Michael, 2014). Los omaguas constituyen, así, uno de los ejemplos más dramáticos de extinción étnica.
En comparación con los omagua, los kukama-kukamiria eran un grupo menor y se encontraban localizados en las partes bajas de los ríos Ucayali y Amazonas. La denominación cocama aparece por primera vez en 1557, cuando la expedición de Juan Salinas de Loyola, quien fuera el primer europeo en navegar el río Ucayali, se topó con ellos (Jiménez de la Espada [1881-1897], 1965.4: 201-202):

[…] y más a delante de la dicha provincia di en otra muy menor que se dice Cocama. Tienen las poblaciones sobre las barracas de los ríos, muy bien formadas; la gente es de mucha policía así en los vestidos, porque son de algodón y muy primos con plumaje y joyas de oro y plata de que adornan a sus personas; los caciques que hay en cada pueblo son muy respetados de los naturales; comida de todo género en abundancia y frutas; pescados, muchos y muy buenos y diferentes; montería y caza, loza mejor y más prima y galana que hay en el mundo; la lengua es diferente pero con intérpretes me entendía con ellos. Salieron de muy buena paz y ziendo todo buen hospedaje y lo mismo lo que duro la dicha provincia y lengua, que será hasta sesenta leguas, en el cual distancia hay muchos pueblos y lagunas pobladas naturales [...]

En la actualidad, además de las comunidades kukama de Colombia (Isla de Ronda) y Brasil (Solimões), en territorio peruano existen comunidades kukama-kukamiria a lo largo de los ríos Marañón, Huallaga, Ucayali, Amazonas, Samiria, Itaya, Nanay y sus tributarios. La ubicación actual de este pueblo puede rastrearse a olas migratorias desde el noreste brasileño. Los kukama habrían llegado al Perú como parte de una migración histórica de los Tupí que tuvo lugar aproximadamente doscientos o trescientos años antes de la conquista española. Este grupo cruzó el río Branco y salió hacia las várzeas (bosques inundables) del bajo Ucayali donde se asentaron motivados por la abundancia de recursos. Desde ahí se expandieron hacia las planicies inundables de otros ríos. Según Jiménez de la Espada, las comunidades que encontraron los exploradores contaban con entre doscientas y cuatrocientas casas cada una, extendidas a lo largo de aproximadamente trescientos kilómetros de las márgenes del río, con una población aproximada de diez mil a doce mil habitantes. Los kukama siguieron bajando por el Ucayali hasta el río Puinahua, donde se establecieron en grandes concentraciones. Como en este lugar no había suficientes recursos, un grupo numeroso siguió migrando río abajo hasta llegar al río Marañón y fundar, hace más de ciento cincuenta años, la ciudad de Nauta (Stocks, 1981: 53-67). Sin embargo, otros continuaron río arriba por el Marañón y el Huallaga hasta asentarse en la ciudad actualmente conocida como Lagunas. Estas aproximadamente seiscientas personas, un grupo pequeño en comparación con los que se quedaron en la zona del Marañón y el Ucayali, se asentaron en el bajo Huallaga y constituyeron así el pueblo Kukamiria. En la actualidad, el total de la población kukama-kukamiria se estima en veinte mil habitantes. Sin embargo, solamente unos mil mayores hablan su lengua originaria.
Debido a la escasez de fuentes históricas, es difícil establecer etimologías definitivas para las denominaciones cocama, cocamilla, omagua y yurimagua documentadas en las crónicas. Una de las hipótesis más sólidas proviene de Lucas Espinosa, quien sugiere que estos vocablos contienen la raíz Tupi-Guaraní awa/ama “gente”. Así, omagua haría referencia a “gente espía”, yurimagua a “gente muda” y, forzando un poco el modelo, cocama se referiría a “gente forzuda” o “gente de allá”, y cocamilla a “cocama legítimo” (Espinosa, 1935: 13-17). He sugerido una interpretación alternativa a la hipótesis de Espinosa (Vallejos, 2010) según la cual cocama haría referencia a “gente del río Coca”. Existen dos posibles referencias para el río en cuestión. Como se señaló anteriormente, grupos Tupí-Guaraní ocuparon amplios territorios incluyendo las zonas altas del río Napo y del actual río Coca, y, por otro lado, una de las múltiples denominaciones del río Ucayali, habría sido justamente Coca. Al mismo tiempo, el término cocamilla contendría el diminutivo castellano -illa para hacer referencia a ese pequeño subgrupo que se escindió de los kukama para migrar hacia el río Huallaga. Mientras no aparezcan nuevas evidencias históricas todas estas propuestas permanecerán como hipótesis. Cabe aclarar que las denominaciones vigentes, kukama y kukamiria, son adaptaciones de los vocablos castellanos cocama y cocamilla, resultado de la reflexión del personal indígena del Programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana (FORMABIAP), de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), con sede en Iquitos, quienes en 1999 decidieron hacer efectivo su derecho a autodenominarse. Así, designaciones consideradas exógenas fueron adaptadas al sistema de sonidos de sus respectivas lenguas y escritas con los símbolos de sus propios alfabetos. Siendo kukama y kukamiria adaptaciones recientes de términos castellanos empleados por más de cinco siglos, resulta artificioso e injustificado buscarles una etimología en un sentido estricto. 

Es común encontrar comuneros que, motivados por las preguntas de los investigadores, están dispuestos a ensayar algunas otras hipótesis para explicar el término kukama. Por ejemplo, una explicación que me fue ofrecida a través de una narrativa tradicional es que este vocablo estaría relacionado con un lago llamado Cocona. Según este relato, los kukamas tienen su origen en una boa que embarazó a una mujer. Cuando el hijo de la boa nació al borde del lago Cocona, la madre celebró el acontecimiento haciendo bailar al niño con las siguientes palabras: Ta uwaritsuriay, ta uwakatsuriay awara ikian kukuna ɨpatsuka. Tɨmapura ta chirarutsu tsukuri, ta chirarutsu kukama “Yo nací y me transformé en persona aquí en el lago Cocona. Por eso no seré llamado boa, sino kukama” (Victor Yuyarima). En esta versión el término kukama es el resultado de una analogía fonológica con la palabra “cocona”. No es difícil encontrar otras versiones que tratan de insertarse en la cosmovisión de este pueblo.


Vida en las misiones

Una época que dejó profundas marcas en la historia de la Amazonía corresponde al período de las misiones jesuitas. Entre 1637 y 1768, las poblaciones indígenas tuvieron que elegir entre incorporarse a las haciendas, huir de la caza de esclavos o integrarse al sistema de reducciones administrado por los misioneros. Todas estas opciones implicaban abandonar sus territorios originales y, por tanto, sus propias formas de vida. Esta estrategia de evangelización a gran escala fue tan intensa que hacia 1768, cuando los jesuitas fueron expulsados del área, existían aproximadamente cuarenta reducciones albergando cerca de dieciocho mil indígenas (Solis Fonseca, 2002).
Las reducciones provocaron la convivencia de diferentes grupos indígenas. Su carácter multiétnico es destacado en las crónicas, como en el siguiente pasaje de Maroni:

Esta reducción de San Joaquin de los Omaguas se compone hoy dia de 522 almas. Entre éstas hay algunas familias de Yameos, que han asentado aquí el pié y se han emparentado con los mismos Omaguas. Hay tambien algunos indios, en especial muchachos, de varias naciones y lenguas como son Aunales, Maparinas, Caumaris, Pevas, Cavaches, Icaguates, Pararas, Mayorunas, Iquitos y otras, por ser hoy dia esta reduccion como el seminario de las naciones infieles y el real de donde se sale á las nuevas conquistas (P. Brentano, citado en Maroni, 1988 [1738]: p.372).

Escenarios multilingües como el las reducciones estimulan el surgimiento de una lengua común. Documentos históricos revelan que el quechua asumió el rol de lengua franca. Los jesuitas posicionaron al “inga”, como se conocía al quechua, como la lengua de la evangelización en las misiones, de ahí las múltiples huellas que esta lengua ha dejado en muchas lenguas amazónicas, incluidas el kukama-kukamiria y el omagua. Solo hacia el final del período misionero los jesuitas usaron el omagua para la evangelización, como lo indica el siguiente extracto de Maroni:

En éstas reducciones […] aun con más facilidad que del Inga parece se va introduciendo la lengua de los Omaguas, no sólo por ser la más facil y menos gutural que otras del Marañon, sinó también por ser hoy día la reducción de San Joaquin como cabeza y seminario de las nuevas naciones y el real de dónde sale a las conquistas (Maroni, 1988 [1738]: 168-169).

Mientras que los kukama-kukamiria se adhirieron primariamente a Santiago de la Laguna, misión fundada en 1670, los omaguas lo hicieron a la misión de San Joaquín de Omaguas, fundada en 1724. Sin embargo, un importante número de kukama-kukamirias y omaguas no se incorporaron a ninguna de estas misiones (Michael, 2014). Es innegable que el período en las misiones provocó cambios profundos en las poblaciones indígenas. En el caso de los kukama-kukamirias, esto significó convertirse de “indios” en cristianos o fieles. Un ejemplo obvio lo encontramos en sus fiestas tradicionales que reflejan un profundo sincretismo, e incluyen la Navidad, la Semana Santa, el día de los muertos y el Corpus-Cristi entre otros. Por ejemplo, entre los kukama-kukamiria, la celebración del día de los muertos incluye “veladas” en las que se danza en adoración hasta el amanecer. Hoy en día esta práctica está presente incluso en algunos barrios urbanos como Punchana.

Conocimientos y recursos

En la actualidad, la población kukama-kukamiria se estima en veinte mil habitantes que viven distribuidos en cerca de ciento veinte comunidades. Un porcentaje significativo de estas comunidades está localizado en zonas inundables, por lo que durante la estación de lluvias permanecen inundadas de tres a cinco meses. En consecuencia, su calendario agroecológico gira en torno a dos grandes épocas: creciente y vaciante. Ellos poseen una serie de conocimientos y han desarrollado un sinnúmero de técnicas que les permiten realizar sus actividades socioproductivas siguiendo su propio calendario. La pesca, agricultura y recolección de frutos silvestres siguen siendo las actividades productivas que garantizan el sustento de esta población.
En 1982 una porción importante del territorio ancestral de los kukama-kukamiria fue declarado la Reserva Nacional Pacaya-Samiria, ampliamente conocida por sus más de ochenta y cinco lagos y su gran diversidad de vida silvestre, con muchas especies que se encuentran en estado vulnerable. Pacaya-Samiria destaca también por su riqueza acuática. Tal diversidad incluye 330 especies de aves, 130 mamíferos, 256 especies de peces, 1204 plantas y un número todavía no determinado de reptiles y anfibios (INRENA, 2006). Una de las consecuencias de la creación de la reserva es que cerca de cincuenta comunidades kukama oficialmente terminaron ubicadas dentro este espacio de protección, hecho que ha sumado presión a su forma de relacionarse con los recursos naturales y a su modo de vida.
Quizás una de las amenazas externas más serias a la supervivencia de los kukama-kukamiria es la contaminación de su territorio a causa de la explotación del subsuelo. Desde 2003 consorcios internacionales han tenido acceso para implementar proyectos de exploración de petróleo. En las últimas décadas los kukama-kukamiria han experimentado episodios de contaminación de sus fuentes de agua con metales pesados, con consecuencias lamentables para la población que depende de la pesca y la caza para sobrevivir. Estudios recientes dan cuenta de contaminación dentro de la reserva (IIAP, 1985) así como en áreas colindantes con ella, como el río Marañon (OEFA, 2014). Estos eventos no han dejado a los kukama-kukamiria otra alternativa que organizarse y mantenerse en alerta permanente para defender su territorio.
Los kukama-kukamiria se organizaron por primera vez en 1980 para formar la Federación Cocama-Cocamilla (FEDECOCA) que asocia a sesenta y seis comunidades. Además de esta, hoy en día existen otras organizaciones regionales, incluyendo la Asociación Indígena de Desarrollo y Conservación del Samiria (AIDECOS), fundada en 1992 y compuesta por quince comunidades; la Asociación de Desarrollo y Conservación del Puinahua (ADECOP), creada en 1992 y compuesta por diez comunidades; la Asociación Cocama de Desarrollo y Conservación de San Pablo de Tipishca (ACODECOSPAT), fundada en 2000 y que representa a treinta y ocho comunidades; la Coordinadora Autónoma de Pueblos Indígenas de la Cuenca del Nanay (CAPICUNA), fundada en 2001 y que representa a nueve comunidades kukama, bora y huitoto, y la Federación Kukama del Bajo Nanay (FEKUBANA), creada en 2009 y que representa a trece comunidades. En la actualidad ACODECOSPAT es una de las organizaciones más activas.

La lengua kukama-kukamiria

La lengua kukama-kukamiria tiene dos variedades dialectales principales: kukamiria, hablada en la zona del río Huallaga, y kukama a lo largo del Marañón, Ucayali, Nanay y sus tributarios. Las diferencias entre ellas son básicamente a nivel de los sonidos y del vocabulario, como las que se presentan en la Tabla 1; no existen diferencias gramaticales y por lo tanto no hay ningún problema de comunicación entre los hablantes de ambas variedades.

Tabla 1: Diferencias dialectales

kukama
kukamiria
abuelo
amui
ami
canoa
ɨara
ɨrara
fariña
ui
uwi
salir
uchima
ichima

El kukama-kukamiria tiene muchos rasgos interesantes y únicos, uno de ellos es su sistema de género. En castellano, por ejemplo, indicamos el género de aquello sobre lo que hablamos clasificándolo como masculino o femenino. Así, “cuchara” es femenino y “cuchillo” es masculino, una categorización arbitraria que nada tiene que ver con género biológico. Contrario al castellano, en kukama-kukamiria se hace seguimiento del género biológico del que habla, no de aquello de lo que se habla. Para decir “yo”, las mujeres dicen etse, los hombres dicen ta. Aún más original es que estas distinciones estas indexicalizadas en una serie de elementos como pronombres personales, demostrativos, marca de plural, conjunciones, etc. En consecuencia, un mismo enunciado, como “él es mi hijo” o “nosotros hacemos tinajas”, puede ser expresado de maneras bastante distintas dependiendo de si es dicho por un hombre o por una mujer, como se muestra en la Tabla 2. 

Tabla 2: Género en kukama-kukamiria: habla de mujeres versus habla de hombres

Mujeres
Hombres
Él es mi hijo
Ay tsa mɨmɨra
Uri ta taɨra
Nosotros hacemos estas tinajas
Penu yauki ajan muritsunu
Tana yauki ikian muritsukana

Podría pensarse erróneamente que ser competente en kukama-kukamiria significaría utilizar las formas correspondientes a nuestro propio género. Sin embargo las interacciones comunicativas más espontáneas entre comuneros incluyen citas directas de otros hablantes. Es decir, si alguien narra algo que dijo otra persona, lo más natural en kukama-kukamiria es citar textualmente a aquella persona utilizando las formas correspondientes a su género. Un hablante competente hace estos cambios fluidamente porque conoce las formas de habla correspondientes a su propio género pero también las del género opuesto. Sistemas de género como el del kukama-kukamiria no son muy comunes en las lenguas del mundo.
Otro aspecto interesante del kukama-kukamiria es su forma de expresar ciertas nociones. Propiedades como “grande”, “fuerte” o “tímido”, que en castellano expresamos a través de adjetivos, en kukama-kukamiria se expresan a través de verbos. Es decir, se dice tua, “ser grande”; wɨka, “ser fuerte”, o uti, “ser tímido”. Este patrón se extiende a los colores. Para la gama rojo-rosado-naranja, se dice pɨtani, “ser colorado”; para la gama azul-morado se dice tsenepuka, “‘ser azulado’”; para verde se dice ɨkɨra, “‘ser no maduro’”, etc. Asimismo, muchos conceptos que en algunas lenguas pueden considerarse básicos, en kukama-kukamiria se expresan a través de palabras derivadas, es decir, se construyen a partir de otras. Por ejemplo, del verbo umanu, “morir”, se deriva umanuta, “matar”, que literalmente quiere decir “hacer morir”. De la misma manera, de la palabra purepe, “comprar”, se deriva purepeta, “vender” o “hacer comprar”; de ikua, “conocer”, se deriva ikuata, “avisar” o “dar a conocer”, y de mɨmɨra, “hijo de mujer”, se deriva mɨmɨrata, “embarazar”. Para expresar sentimientos y deseos, en kukama-kukamiria se utiliza la palabra iya, “corazón”. Por ejemplo, “tengo miedo” se dice akɨcha tsa iya, “mi corazón tiene miedo”. Entre las expresiones que emplean esta estrategia tenemos yamachi tsa iya, “mi corazón tiene hambre”; tsarɨwa tsa iya, “mi corazón está alegre”; yumɨra tsa iya, “mi corazón está molesto”, aitse tsa iya, “mi corazón está enfermo”. Cabe resaltar que la expresión ikua tsa iya, “mi corazón sabe” se interpreta como “yo pienso” o “yo siento”. Es decir, dos conceptos que se expresan de maneras diferentes en castellano, se expresan de la misma manera en kukama-kukamiria. Todas las estrategias descritas aquí son muy productivas en esta lengua. Entonces, ser competente en kukama-kukamiria significa utilizar apropiadamente estas expresiones.
La clasificación genética de la lengua kukama-kukamiria propone algunos desafíos a la lingüística. Un supuesto básico en lingüística histórica es que las lenguas descienden de una lengua madre o protolengua. De esta forma, las lenguas que descienden de un mismo ancestro forman una familia lingüística. El kukama-kukamiria, tanto como el omagua, rompe el modelo del progenitor único. Si bien el vocabulario kukama-kukamiria es predominantemente Tupí-Guaraní, algunos aspectos de su gramática no lo son. Por ejemplo, algunos pronombres que usan los hombres, como ta, “yo”; ra, “él/ella”, o el plural kana no tienen contrapartes en otras lenguas Tupí-Guaraní. Estos rasgos son huellas del intenso contacto lingüístico en esta área de la Amazonía, situación que se remonta a mucho antes de la llegada de los exploradores europeos. Al mismo tiempo, esta lengua exhibe huellas de contactos más recientes, como las dejadas por el quechua, el portugués y el castellano. Por ejemplo, el sistema de numeración en kukama-kukamiria es Tupí-Guaraní solo hasta el número cuatro (wepe, mukuika, mutsapɨrika, iruaka); desde el cinco, los números son préstamos del quechua, como también los son palabras comunes como kuriki, “dinero”, o atawari, “gallina”, entre otros. La palabra pai, “papá”, es un préstamo del portugués, y muchas palabras para conceptos exógenos, como westa, “fiesta” y leishka, “leer” son préstamos del castellano. Esto significa, entonces, que más de una lengua ha contribuido a la formación del kukama-kukamiria.

Una lengua amenazada

Como se indicó anteriormente, en la región Loreto coexisten pueblos que hablan diversas lenguas. Sin embargo, en la última década el número de niños que aprendió una lengua indígena como primera lengua ha decrecido de manera significativa. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), solo entre 2004 y 2009, el 4% de los niños en Loreto ha experimentado un cambio de lengua materna. Estos datos revelan una clara tendencia hacia el posicionamiento del castellano como la lengua dominante en la región amazónica. Tan es así que en 2009 el 95% de la población iquiteña declaró al español como su lengua materna.
Centrándonos en el escenario kukama-kukamiria, a pesar de que el número estimado de la población étnica es relativamente alto en comparación con el de otros grupos amazónicos, su lengua originaria está en peligro de desaparecer. A decir de la UNESCO, la vitalidad de una lengua se calcula tomando en consideración los siguientes parámetros: el número absoluto de hablantes, la proporción de hablantes dentro de la población étnica, la transmisión de la lengua de generación en generación, el uso de la legua en dominios públicos y privados, el empleo de la lengua en nuevos dominios comunicativos, las actitudes hacia la lengua, las disponibilidad de materiales educativos, el tipo de documentación lingüística y la calidad de la misma, y las políticas lingüísticas gubernamentales. Al conjugar estos parámetros una lengua puede ser asignada a una de las siguientes categorías: (i) vulnerable, (ii) en peligro, (iii) seriamente en peligro, (iv) en situación crítica y (v) extinta. El kukama-kukamiria en el Perú se encuentra seriamente en peligro; en Brasil su situación es crítica y en Colombia está extinto.
Hace aproximadamente cinco décadas que en el Perú los procesos naturales de transmisión del kukama-kukamiria de generación en generación han sido interrumpidos. La llegada de las escuelas castellanizantes hacia la década de 1940, la afluencia de inmigrantes a sus territorios durante las campañas gubernamentales para colonizar la selva, la mirada displicente hacia los indígenas como mano de obra barata, la presión para que los inmigrantes indígenas se inserten en el mundo urbano son solo algunas de las múltiples fuerzas que provocaron entre los kukama-kukamiria cierto recelo al identificarse como indígenas, vergüenza de hablar su lengua originaria y resistencia a enseñársela a sus hijos. En la actualidad los que hablan kukama-kukamiria de manera fluida son en su mayoría personas mayores de sesenta años. Este grupo la usa solo para propósitos comunicativos bastante restringidos, como celebraciones tradicionales, eventos curativos, reuniones familiares, bromas entre pobladores, etc. La mayoría de la población kukama-kukamiria usa el castellano para interactuar de manera cotidiana.
Desde hace algunas décadas, un importante número de kukama-kukamirias ha migrado a ciudades y centros poblados como Iquitos, Pucallpa, Yurimaguas, Lagunas, Nauta y Requena, entre otros. Como una estrategia inicial para insertarse y sobrevivir en un contexto urbano hostil hacia las poblaciones originarias, muchos optaron por renunciar a sus prácticas tradicionales más visibles y por mimetizarse con la población urbana. Sin embargo, en el marco de la reivindicación de sus derechos fundamentales, esa tendencia hacia la “invisibilización” parece estar cambiando gradualmente. Así, hoy por hoy no es extraño encontrar en las ciudades comuneros que se declaren abiertamente kukama-kukamiria y que además exijan ser reconocidos y tratados como tales.
Los kukama-kukamiria, como la mayoría de los pueblos, ven en su lengua originaria la conexión más perceptible con sus raíces y su historia. Así, desde principios de la década de 1980 existe una corriente orientada a la preservación del kukama-kukamiria. Estas iniciativas estas siendo implementadas tanto en comunidades rurales como en centros urbanos, incluyendo la formación de maestros bilingües, la enseñanza del kukama-kukamiria en las escuelas primarias, encuentros de ancianos, campañas de radio, concursos de danza y canto, entre otros. Los agentes detrás de estos esfuerzos son miembros de la misma comunidad en colaboración con diversas instituciones, como el FORMABIAP; el Centro de Investigaciones de Lenguas Indígenas (CILIAP) de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana; el Centro de Capacitación Campesina de la Amazonía (CENCCA) y la radio Ukamara de la iglesia católica del distrito de Nauta; algunas unidades del Ministerio de Educación, y más recientemente la Dirección Descentralizada de Loreto del Ministerio de Cultura. Los resultados en términos de nuevos hablantes de la lengua como producto de las iniciativas de revitalización y mantenimiento son todavía modestos pero promisorios. Sin embargo, el impacto en cuanto al fortalecimiento de la identidad cultural kukama-kukamiria es evidente. La lengua kukama-kukamiria es hoy por hoy la bandera de un movimiento cuya meta no es solo la preservación de una lengua sino la supervivencia de un pueblo. En muchas áreas, ser kukama-kukamiria ya no es vergonzoso, y hablar de preservar su lengua originaria no es más un tema tabú.
Más allá del rol central de las lenguas en la vida de los pueblos es preciso reconocer que cada una de ellas es un sistema único que revela las potencialidades de la mente humana. De ahí la preocupación ante el hecho real de que muchas lenguas indígenas están en proceso de desaparecer, siendo el kukama-kukamiria una de ellas. Si esta lengua desaparece, el pueblo kukama-kukamiria perderá la conexión fundamental con sus raíces y nosotros perderemos una oportunidad de seguir desenmarañando los misterios del lenguaje humano y las potencialidades de la mente.

La influencia del kukama-kukamiria y otras lenguas indígenas en el castellano amazónico

El castellano amazónico exhibe una serie de rasgos que lo convierten en una variedad inconfundible. Sin embargo esta variedad ha recibido una atención muy limitada en comparación con el castellano costeño o andino. Todavía conocemos poco sobre la extensión de los rasgos diferenciadores y sobre su distancia respecto de patrones panhispánicos. Es fácil deducir que el castellano regional es lo que es debido al contacto con las lenguas indígenas desde su llegada a la Amazonía (Ramírez, 2003). Escenarios multilingües son contextos favorables para la influencia entre lenguas. Entre las que han contribuido de manera significativa a la formación del castellano amazónico se encuentran el quechua y el kukama-kukamiria.
Tal vez una de las características más notables del castellano de Loreto es su abundante vocabulario regional, usado tanto en contextos formales como informales. Los términos Tupí-Guaraní que son parte del castellano amazónico corresponden en su mayoría a la flora y la fauna. Entre los términos para animales se encuentran, por ejemplo aguti o añuje, de akuti (Dasyprocta fuliginosa); capihuara o ronsoco, de kapiwara (Hydrochoerus hydrochaeris); paca, picuro o majás, de paka (Agouti paca); tapira o sachavaca, de tapir; urcututo o lechuza, de urkuria (Otus choliba). Entre nombres para árboles se encuentran: huiririma, de wiririma (Astrocaryun sp.); capinuri, de kapinuri (Maquira coriacea); umari, de umari (Poraqueiba sericea). La contribución Tupí-Guaraní al vocabulario regional en cuanto a especies acuáticas es notable: tucunare, de tukunari (Cichla monoculus); maparate, de maparati (Auchenipteridae); acarahuasu, literalmente bujurqui grande, de akarawatsu (Cichlidae); taricaya, de tarikaya (Podocnemis unifilis); cupiso, de kupitsu (Podocnemis sextuberculata). Entre las palabras que se refieren a prácticas culturales se encuentran curare o veneno para flechas, de kawiri; huaca o planta venenosa para pescar, de waka (Clibadium vargasii); camuri, anzuelo pendiente de una cuerda, de kamuri. Entre los topónimos, nombres de lugares o accidentes geográficos, se encuentran sacarita, atajo que sirve para acortar un trayecto o quebrada angosta que une dos ríos, del verbo tsakari-ta, “trozar algo”. El río Paranapura contiene el vocablo parana, “río”; Manacamiri, nombre de una comunidad, de manaka-miri, “sinamillo” o literalmente “ungurahui pequeño”. Finalmente, tal vez uno de los términos más extendidos en la amazonía es icaro, de ikara, “entonar cantos curativos” (Vallejos, 2010).
Pero prestar palabras de otra lengua es un fenómeno bastante común que no necesita necesariamente un período de intenso contacto. Más notable es, sin embargo, la presencia de construcciones gramaticales que se alejan de patrones panhispánicos. Por ejemplo, en el castellano de Loreto, expresiones como “sus casa se ha halagado” son bastante comunes. En otras variedades, la expresión esperada sería “su casa se ha inundado”, si se trata de una propiedad, o “sus casas se han inundado” si se trata de varias propiedades. Es decir, se hace seguimiento al numero singular o plural del elemento poseído. En el castellano local, sin embargo, no se estaría prestando atención necesariamente a lo poseído, sino al poseedor. En el ejemplo en cuestión lo que se está indicando es que la casa de más de uno se ha inundado; la pluralidad del elemento poseído, “casas”, esta implícita. Esa es justamente una manera de expresar la posesión en kukama-kukamiria. Vemos pues que las lenguas locales tienen un rol importante en la formación del castellano de la región amazónica.
Para concluir, es preciso reconocer la presencia de las culturas ancestrales en la vida y el pensamiento de los iquiteños. El entendimiento de la naturaleza de manera inclusiva, la relación íntima con el entorno físico, la coexistencia con los espíritus y dueños de la selva, la tesis de que el bienestar depende de una relación armoniosa con el mundo visible e invisible, la necesidad de “curarnos” de daños para alcanzar el bienestar verdadero son solo algunas de las perspectivas que, ultimadamente, definen a la ciudad de Iquitos.

Referencias
Carvajal de, G. 1942. Relación del Nuevo Descubrimiento del famoso Río Grande que descubrió por muy gran ventura el Capitán Francisco de Orellana. Transcripciones de Fernández de Oviedo y Toribio Medina. Publicación dirigida por Raúl Reyes y Reyes. Quito.
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Maroni, Pablo. [1738]1988. Noticias auténticas del famoso río Marañón. Iquitos: IIAP y CETA.
Michael, Lev. 2014. On the Pre-Columbian Origin of Proto-Omagua-Kokama. Journal of Language Contact 7(2).
Queixalós, Francesc. 2009. Amazonía: Aspectos Generales. En Atlas sociolingüístico de pueblos indígenas en América Latina, editado por Inge Sichra, 231-244. Quito: AECID/FUNPROEIB Andes/UNICEF.
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Solís Fonseca, Gustavo. 2002. Lenguas en la Amazonía peruana. Lima: Programa FORTE-PE; Ministerio de Educación.
Stocks, Anthony W. 1978. The Invisible Indians: A History and Analysis of the Relations of the Cocamilla Indians of Loreto, Peru, to the State. Dissertation Doctoral. University of Florida.
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Vallejos Yopán, Rosa. 2010. A grammar of Kokama-Kokamilla. Disertación Doctoral. Universidad de Oregon.








miércoles, 5 de febrero de 2020

LA VERDADERA BIBLIA DE LOS CASHINAHUA

A propósito del próximo I Congreso Internacional Interdisciplinario sobre la Amazonia-Homenaje a Marcel D'Ans, que realizará la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en el mes de setiembre,






 de su libro "La verdadera biblia de los Cashinahuas", comparto un extracto de él.







miércoles, 29 de enero de 2020

Las historias del río son las memorias de los abuelos: el proyecto de Radio Ucamara en la Amazonía peruana



Escucha la calle expresa su agradecimiento a Marco Ramírez Colombier, Mg. PUCP, por permitirnos transcribir su importante artículo.


Las historias del río son las memorias de los abuelos: el proyecto de Radio Ucamara en la Amazonía peruana

Marco Ramírez Colombier

Antes de comenzar, debo aclarar que el proyecto sobre el que les voy a contar no es mío. Se trata de una estación de radio indígena que en la actualidad es dirigida por Leonardo Tello, y cuyas iniciativas son ejecutadas de manera comunitaria con las comunidades kukama de las zonas inundables de la Amazonía. He tenido la oportunidad de observar de cerca el trabajo de Radio Ucamara y, sobre todo, sostener largas conversaciones con sus integrantes. Con este artículo deseo contribuir a que más personas conozcan acerca de este hermoso proyecto, cuyo trabajo es urgente y justo. Van mis sinceros agradecimientos y alientos a todos y todas quienes lo hacen posible.

La ciudad de Nauta se encuentra en la Amazonía peruana, más precisamente en la región Loreto, a dos horas en auto desde la ciudad de Iquitos. Se ubica a orillas del río Marañón, muy cerca de su confluencia con el río Ucayali, que da origen al río Amazonas. Nauta es una ciudad indígena: fue fundada en 1830 por el cacique Manuel Pacaya, jefe del pueblo kukama. La mayoría de la población de Nauta y de las comunidades cercanas pertenece a este grupo étnico amazónico. Sin embargo, siglos de colonización, exclusión y discriminación por parte de la población mestiza han causado que muchas personas eviten autoidentificarse como kukamas. Incluso, los kukama han dejado de hablar su propia lengua, debido a la presión de la educación monolingüe y al estigma que la ‘modernización’ impuso contra las maneras indígenas de expresarse. Cortada la cadena de transmisión de la lengua de padres a hijos, el kukama subsiste en el grupo de personas adultas mayores que lo hablan fluidamente, pero también en la forma de hablar cotidiana de los miembros de las comunidades y en la gran cantidad de aportes que esta lengua ha dado al castellano amazónico (véase Vallejos Yopán 2014).
En Nauta, a solo unas cuadras de la Plaza de Armas, y a otras tantas de la orilla del río, se encuentran los estudios de Radio Ucamara, una estación radiofónica de propiedad de la Iglesia Católica, que es administrada por un equipo enteramente indígena, y cuyo objetivo es la protección de los derechos culturales del pueblo kukama. Uno de los pilares para la consecución de este objetivo es el acto de la narración oral, heredado de la antigua costumbre de las comunidades indígenas de contar historias, para explicar o simplemente crear un universo simbólico propio. Para explicar mejor este aspecto, es necesario primero revisar algunos apuntes acerca de las representaciones de los indígenas amazónicos en el Perú, la larga historia particular del pueblo kukama, y la función de la narración de cuentos dentro del pensamiento y acción indígenas. 
Contra lo que se lucha: representaciones etnocéntricas del indígena amazónico
A lo largo de la historia peruana, los kukamas y los otros grupos étnicos de la Amazonía han sido objeto de un sistema de dominación, colonización, integración y aculturación, autojustificado a través de la construcción etnocentrista de imaginarios sobre sus comportamientos y costumbres. La bula papal de 1531 definió a los indígenas amazónicos como “salvajes” con una naturaleza pagana y pecadora, que debían ser “civilizados” a través de la evangelización y el trabajo (Chirif 2009), lo cual marcó las relaciones entre las autoridades coloniales, la iglesia y las poblaciones de la Amazonía. Durante la República, especialmente hacia finales del siglo XX, se construyó un discurso hegemónico de corte positivista, que denunció a lo indígena como sinónimo de atraso y exacerbó la colonización de sus tierras por blancos y mestizos como indicador de modernización y desarrollo económico (Biffi 2011). Bajo estos preceptos, las élites peruanas determinaron que el camino al progreso implicaba el sometimiento de los indígenas y su integración forzosa a la economía nacional, eliminando sus identidades culturales, cortando violentamente sus historias e imposibilitando su supervivencia como grupos. Se trataba de la llamada “época del caucho”, cuando los “barones”, adinerados empresarios caucheros, utilizaban mano de obra indígena sumida en la esclavitud, que empleaban a través de las correrías (el empleo forzoso luego de verdaderas ‘cacerías humanas’) y la habilitación (la estafa de la entrega de bienes para endeudar a los moradores y luego cobrar esta deuda con trabajo forzado). El ‘boom’ del caucho terminó pronto, pero el discurso colonizador de la Amazonía se mantuvo y reforzó: los sucesivos gobiernos republicanos afirmaron que la Amazonía era un territorio deshabitado por conquistar, que estaba siendo desaprovechado y mal utilizado por la población nativa (Espinosa 2012).
El discurso del “progreso” a costa de la autonomía indígena es invocado permanentemente por las élites políticas y económicas, dentro del paradigma de “desarrollo económico” y “modernidad” que se ha instalado en el Perú actual. Chirif (2009) ha identificado que estas visiones implican despojar a los indígenas de sus derechos colectivos a su territorio, sus conocimientos, su capacidad de decidir su destino como pueblos, su identidad y su lengua. Una de las causas de que esto sea posible es el generalizado desconocimiento, por gran parte de los peruanos, de la historia de la región amazónica y los pueblos que la habitan, temas ausentes de las currículas escolares (Espinosa 2012). Las representaciones estereotipantes o esencialistas de los indígenas amazónicos son utilizadas por los sectores dominantes como instrumentos para nombrar, es decir, para definir quién es o cómo debería ser un indígena, y a quien le corresponden ciertos derechos o no, despreciando las opiniones de los propios indígenas y sus parámetros de autoidentificación.
A pesar de esta historia, los pueblos indígenas florecen. Se organizan, luchan, sueñan, cuentan y recuperan sus historias y sus memorias. La Amazonía es poblada por más de 40 pueblos distintos, que hablan cada uno su lengua, y representan un enorme y exquisito patrimonio cultural. Proyectos autónomos dentro de estos pueblos se concentran en convertir esta diversidad cultural en patrimonio vivo, en un medio útil para recordary pensar el pasado, al mismo tiempo  que se mira con optimismo hacia el futuro. La lengua, aunque no define la identidad cultural, ocupa un lugar central en esta tarea. Los pueblos se organizan para afianzar el uso de sus lenguas como vehículos de expresión de sus propios universos y sus formas de percibirlos. Se trata de una lógica de autorrepresentación, donde el indígena aparece como enteramente capaz de explicar su visión, reclamar sus demandas y ejercer sus derechos (contrario a los discursos detallados anteriormente). Entre los proyectos más importantes de este rubro se encuentra Radio Ucamara.
Los kukamas y sus historias
Los kukama-kukamiria (1) son un pueblo indígena perteneciente a la familia lingüística tupí-guaraní, cuyo territorio ancestral se extiende por las áreas ribereñas inundables de la Amazonía peruana, a diferencia de otros grupos étnicos que prefieren habitar los bosques o tierra firme. En la actualidad, sus comunidades se asientan en las zonas aledañas a las partes bajas de los ríos Marañón, Ucayali, Huallaga y Amazonas (2). Su ubicación en las zonas ribereñas, de fácil acceso, posibilitó que sus territorios fueran algunos de los primeros en ser ocupados en la época colonial (Petesch 2012), lo cual los hizo vulnerables a procesos de aculturación y de integración forzosa a la sociedad occidental que pusieron en riesgo su subsistencia como grupo. Algunos de los primeros etnógrafos de la Amazonía, como Tessmann (1999 [1930]) o Girard (1958) identificaron la pérdida de sus rasgos culturales distintivos, su fisonomía y su aspecto externo, confundiéndose así con los grupos criollos o mestizos ribereños. Hasta fines del siglo XX, el kukama no apareció como pueblo indígena en los censos nacionales (Petesch 2012).
En 1981 el antropólogo Anthony Stocks publicó Los nativos invisibles, un estudio etnográfico y etnohistórico conducido en una comunidad kukamiria del Bajo Huallaga. Stocks señala que demandas económicas llevan al nativo a establecer relaciones sociales, económicas, políticas y culturales con la sociedad “blanco-mestiza”, lo cual requiere que se adapten a categorías foráneas, se debiliten como grupo y se conviertan en “invisibles”, que se ignoren sus necesidades particulares y se ponga en riesgo su subsistencia. Por su parte, Gow (2003) describe la situación identitaria kukama con el fenómeno “ex–cocama”, o el abandono voluntario de la identidad étnica para poder dejar el sector de subsistencia “indígena” y pasar al sector comercial “blanco” dentro de la economía regional loretana.
Al contrario, investigaciones más recientes de los sacerdotes agustinos Manuel Berjón y Miguel Ángel Cadenas (2009:425) sostienen que los kukamas “están muy vivos y son visibles para quienes no se niegan a verlos”, y que incorporar al extraño para poder seguir identificándose como indígenas es una característica típica de este grupo (Berjón y Cadenas 2014:3). La actividad de un fuerte movimiento identitario, en el que participan Radio Ucamara y otras organizaciones indígenas, junto a aliados externos, ha llevado a repercusiones positivas en la autoestima y la identidad cultural de los moradores kukamas. Esto ha motivado a que varias comunidades antes identificadas como mestizas vuelvan a reclamar su indigeneidad.
Un rasgo distintivo del pueblo kukama es su afinidad con el territorio acuático. Esto se refleja en su particular destreza en la pesca, su principal actividad económica, para la cual han desarrollado una gran variedad de herramientas y técnicas (Rivas 2004), así como su profundo conocimiento de la navegación por los ríos amazónicos, cuya geografía conocen a la perfección. Por esta razón, los kukama se encuentran en una situación vulnerable ante la contaminación de sus ríos, principalmente por los constantes derrames de petróleo, bajo la responsabilidad de empresas tanto estatales como privadas. (3) A estos se suma un megaproyecto de infraestructura vial llamado Hidrovía Amazónica, que implica el dragado de los ríos para su uso como una vía rápida de traslado de bienes exportables desde el Brasil hasta el Océano Pacífico. Los kukamas temen que este proyecto expropie los ríos para sus usos tradicionales, como la pesca y la navegación en las canoas, además de que modifique completamente el ecosistema fluvial al que están integrados.
Esta relación especial de los kukama con el agua también influencia su ontología y su cosmología. Berjón y Cadenas observan en sus prácticas de navegación y control de sus canoas una manifestación material de una inestabilidad ontológica, “el arte necesario para mantener el equilibrio en un mundo mudable, que no caprichoso, donde no todo lo que existe aparece y hay quien puede ver más allá de las simples apariencias” (2014:4). El espacio subacuático es uno de los mundos que considera la cosmovisión kukama. En él habitan seres como los karwara o yacuruna (la gente del agua), los bufeos y las sirenas, la purahua o yacumama (madre del agua), entre otros (Berjón y Cadenas 2014:4-5). Los kukama consideran que las personas que caen y desaparecen dentro del río, pero nunca se encuentran sus cuerpos, continúan viviendo en el universo subacuático, y pueden comunicarse con sus familiares mediante sus sueños (Berjón y Cadenas 2014:5, Tello 2014:44-45). Todos estos elementos, que aparecen en repetidas oportunidades en las narraciones que trabaja Radio Ucamara, se presentan como herramientas poderosas para reactivar las memorias de los moradores kukamas y, con ello, potenciar y motivar la búsqueda de respuestas a los problemas que la supuesta “modernidad” les pone delante. El pasado no es un lastre que abandonar para avanzar, sino una herencia motivo de orgullo y una fuente infinita de conocimientos propios, útiles y aplicables. Volveremos a ello en las siguientes secciones.
Un proyecto cultural indígena
Radio Ucamara fue fundada en el 2006, bajo la dirección de Miguel Ángel Cadenas, con una orientación hacia la defensa y la promoción de los derechos culturales de los indígenas kukamas. Desde el 2010 su director es Leonardo Tello Imaina. Se trata de un proyecto asentado en la autorepresentación del pueblo kukama, al tener un equipo íntegramente conformado por indígenas (estudiantes y maestros, pero también pescadores y agricultores), quienes parten de los problemas cotidianos para plantear asuntos políticos de trascendencia para los kukamas urbanos y de las comunidades. (4) Por ejemplo, un conductor pescador hablará acerca de cómo hay escasez de peces, lo cual revelará los efectos de la contaminación petrolera en los ríos (Galli 2014). 
La radiodifusión es un medio de comunicación masivo del que se apropian los pueblos indígenas, debido a su accesibilidad sencilla y permanente, a su amplia cobertura, y, sobre todo, a su dependencia en la comunicación oral, que permite la transmisión precisa de las particularidades lingüísticas y metalingüísticas del conductor. Radio Ucamara se preocupa por garantizar la producción de contenidos y la construcción de sentidos desde los intereses del pueblo kukama a través de un trabajo permanente con las comunidades y la población kukama, que excede a la propia radio y se manifiesta en forma de talleres, proyectos conjuntos, investigaciones, producciones audiovisuales, capacitaciones, etc. 

                        Leonardo Tello Imaina recibe a nombre de Radio Ucamara el Premio de Fomento                                                                   a la cultura del Ministerio de Cultura

La programación actual de la radio presenta un espacio hablado íntegramente en lengua kukama, Kukamakana Katupi, conducido desde hace nueve años por un grupo de personas mayores, integrantes de la asociación Kukamakana Katupi (“Los kukamas aparecen”), quienes comentan hechos cotidianos y comparten relatos tradicionales y canciones en kukama. Para ellos no ha sido fácil involucrarse en la radio, por el racismo y la marginación que sufren aquellos que se autoidentifican como indígenas kukamas. María Nashnato, una de las fundadoras de la asociación, cuenta que ella tuvo que recordar su propia lengua materna ya pasados los 50 años, pues en su hogar se hablaba exclusivamente castellano. (5) Así como María, los demás integrantes del equipo de la radio tienen historias personales de reencuentro con su identidad indígena.



                   Leonardo Tello Imaina muestra  a nombre de Radio Ucamara el Premio de Fomento                                                                          a la cultura del Ministerio de Cultura

La narración como expresión de vida, herencia y memoria
Los programas radiales y los proyectos de Radio Ucamara ponen un fuerte énfasis en las narraciones tradicionales y la cosmovisión de los kukamas, para articular mito y cultura dentro de un discurso político plenamente indígena. (6) Por ejemplo, para hablar de la contaminación de los ríos y la proliferación de naves mercantiles que dificulta la navegación, un conductor o reportero kukama recurrirá a las historias del río que solían ser contadas en su comunidad, especialmente aquellas protagonizadas por el yacuruna o karwara, que en algunas de las versiones aparece como el espíritu dueño del río. Podrían decir, entonces, que han visto al Yacuruna con la piel muy negra, debido al derrame de petróleo (Galli 2014). Leonardo Tello (2014) afirma que esta es una manera de utilizar el conocimiento y la sabiduría de los indígenas para expresar un discurso político indígena. Este discurso debe ser tomado en cuenta en los proyectos de intervención de la Amazonía (ambientalistas, de salud, educación) que no pueden únicamente ser pensados a través indicadores cuantitativos, sino también con el universo simbólico y cultural de los pueblos indígenas. 
Varios de los relatos tradicionales ponen énfasis en la relación de los kukamas  con los ríos. Por ejemplo, el relato del origen del pueblo kukama presenta a un joven pescador que, un día, conoce a una mujer boa que habita en el río. (7) El joven crea una cocha, donde va a vivir con su pareja, con quien tiene un hijo, quien era un habitante del mundo terrestre. Cuando el hijo crece, sus padres buscan una pareja para él dentro de la cocha, entre los karwaras (gente del agua) que ahí residen. Entonces, el origen del pueblo kukama está en la unión de un hombre de la tierra con una mujer del agua. (8) Como mencionamos antes, para los kukamas, cuando uno de sus familiares cae dentro del río, pero no se encuentra su cuerpo, ha ido a vivir en el mundo subacuático convertido en un karwara (Berjón y Cadenas 2013). En ambos casos, el pueblo kukama y los habitantes del universo subacuático son familiares, lo cual refuerza y justifica la defensa política-cultural contra la contaminación de los ríos.
Los cantos y los relatos tradicionales también son empleados en las clases de la Escuela Ikuari, un proyecto autogestionario en el que la última generación de kukamahablantes (los integrantes de Kukamakana Katupi) enseña la lengua kukama a entre 90 y 120 niños, quienes no tuvieron la oportunidad de aprenderla en casa. Las clases priorizan un método conversacional, puesto que el objetivo es lograr que el idioma vuelva a ser usado en la comunicación cotidiana. La dinámica intergeneracional también revalora la figura del adulto mayor, el “abuelo” sabio que tiene un lugar central en la enseñanza de los miembros de las comunidades. Si bien se trata de un programa de revitalización lingüística, se inserta en el programa integral de la radio. Quienes lo llevan adelante tienen bastante claro que, si no se mejoran las condiciones de vida de sus usuarios y se resuelven sus problemas, el esfuerzo de recuperar el idioma caerá en tierra estéril.
Si bien los cuentos indígenas existen en la sabiduría de los abuelos, debemos aclarar que su “almacenamiento” sigue una lógica distinta de la literatura occidental, que tiene como soporte por excelencia al libro. Los sentidos y sentimientos expresados por estas narraciones se asientan, en gran parte en su variabilidad. No existe una forma original ni canónica de estos cuentos, pues sus elementos narrativos y su significado son creados en el fragor de la socialidad. La tradición no se encuentra fija, anclada, sino que se transforma según las condiciones sociales y las necesidades del pensamiento. En realidad, cuando un abuelo cuenta una historia, es decir, ejecuta la performance de la transmisión del cuento, la enunciación pública se convierte en un ejercicio de memoria. Sirve para mantener vivo el pasado,  pero también para compartir la sabiduría acumulada y ponerla en las manos de las nuevas generaciones.  Con la narración de las historias del río, los kukamas escriben sus historias y reactivan sus memorias. De esta manera, el pueblo kukama crea y caracteriza al río mismo y a sus personajes, un entorno indeterminado, cambiante, delimitado según las relaciones que se establecen y rompen, el río puede leerse como una narrativa, como una memoria.
El camino recorrido
Como señala Elisa Galli (2014), Radio Ucamara se ha convertido en un lugar donde se puede crear una comunidad a través del encuentro de los kukamas residentes en Nauta y en las comunidades cercanas. La radio ha permitido a los ancianos y ancianas kukamas reencontrarse en un espacio donde puedan socializar en su lengua nativa, conversar de temas comunes, y, sobre todo, ser valorados como portadores de un patrimonio cultural inmaterial que necesita ser transmitido y difundido. Asimismo, ha llevado a los niños y niñas de la escuela no solo a afirmar su identidad, sino a moldearla y construirla de acuerdo a sus propios intereses y sus planes de vida. Ambas generaciones han recuperado la posibilidad de identificarse como miembros del mismo grupo, de afirmar su existencia como colectividad.
El mayor aporte de los productos culturales de Radio Ucamara es haber comenzado a quebrar el círculo vicioso “ser indígena → hablar una lengua nativa → desprecio → exclusión”, y convertirlo en uno virtuoso en que se aprecie la diversidad cultural y se celebre el ser indígena o hablar una lengua nativa como condiciones generadoras de más oportunidades y reconocimiento de derechos. Si bien el rechazo y la marginación en ámbitos educativos, sociales y laborales persisten, y la amenaza de los proyectos extractivos y de infraestructura está latente, la regenerada y reforzada identidad étnica de los kukamas les provee de un instrumento crucial para ganar la batalla. 

Ramírez Colombier, Marco (2016). Las historias del río son las memorias de los abuelos: el proyecto de Radio Ucamara en la Amazonía peruana. En: Tantágora, revista de literatura oral, 19. http://goo.gl/NYwkox

Notas
(1) En adelante se usará “kukama” o “kukamas” para referirse al grupo étnico. Los kukamiria son un grupo estrechamente vinculado, que se escindió del kukama a principios del siglo XVII y se trasladó al bajo Huallaga, donde residen hasta hoy. El etnónimo kukama es el preferido por la propia población indígena hoy en día, frente a su españolización “cocama”, que en el pasado ha sido usado como un insulto racista.
(2) Además, tienen una fuerte presencia en ciudades como Nauta, Iquitos, Pucallpa, Requena, Lagunas y Yurimaguas (datos de Radio Ucamara).
(3) El diario español El País publicó en diciembre del 2015 un detallado reportaje fotográfico sobre los estragos del derrame de Cuninico, ocurrido en junio del 2014. Se encuentra en el siguiente enlace: http://elpais.com/elpais/2015/11/20/planeta_futuro/1448039716_035520.html
(4) En lo sucesivo nos referiremos a “lo político” en el sentido amplio de lo relacionado a los asuntos públicos y las acciones tomadas por un colectivo para intervenir en ellos.
(5) Entrevista realizada en Nauta el 24-05-2015.
(6) Debemos recordar que, aunque este artículo se centra en el acto de narrar historias, el proyecto de la radio es más amplio y abarca una gran cantidad de iniciativas comunicacionales. No podemos dejar de mencionar los videos musicales y cortos documentales, que pueden encontrarse en su canal de YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCkSfG0xv4mAHKv-be3_0Qag/feed
(7) Este relato fue recogido por Radio Ucamara a través de Mariluz Canaquiri Murayari y Ribelino Ricopa Alvis, y forma parte del repertorio habitual de cuentos del pueblo kukama.
(8) El énfasis en el pensamiento indígena, que puede ser de carácter “mítico” o “sobrenatural”, no implica dejar de lado el discurso histórico. Radio Ucamara produce también spots y audiodocumentales acerca del origen histórico del pueblo kukama, proveniente de migrantes tupís o guaraníes a la Amazonía peruana.
Referencias bibliográficas
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Biffi, V. (2011). Notas para la construcción de un archivo sobre historia visual amazónica. En: Cánepa, G. (Ed.) Imaginación visual y cultura en el Perú. Lima: PUCP.
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