lunes, 8 de junio de 2020

«Trump es el presidente más criminal que jamás haya habitado el planeta tierra»

Con las infinitas gracias a Vijay Prashad
Chomsky: «Trump es el presidente más criminal que jamás haya habitado el planeta Tierra»
Por Vijay Prashad*
- Hola y bienvenidos a News Click. Hoy tenemos la suerte de tener con nosotros al legendario Noam Chomsky. Noam, bienvenido a News Click.
Un placer estar contigo, aunque sea solo de forma virtual.



- Hace unos 60 o 70 años, Aimé Césaire escribió una frase que me gustaría leerle: “Una civilización que no puede solucionar los problemas que ha creado, es una civilización en decadencia”. En mi opinión, esta es una frase muy acertada. Noam, ¿cómo describiría la civilización actual, sobre todo en los países occidentales?
Hace 15 años escribí un libro titulado Estados fallidos, que se centraba sobre todo en Estados Unidos, pero que generalizaba sobre otras sociedades occidentales. Lo que han hecho, bueno, antes ya tenían muchos problemas, pero lo que ha hecho occidente en los últimos 40 años es participar en un proyecto, que está muy bien para las personas que lo han diseñado, de hecho, ellas viven en el paraíso, pero que es un desastre para casi todos los demás. Se llama neoliberalismo. En los años 70 prosperó realmente con Reagan y Thatcher. El diseño estaba bastante claro desde el principio, como podemos ver en los resultados actuales, que son muy parecidos a lo que ellos adelantaron. La riqueza se ha concentrado hasta unos niveles extraordinarios, mientras que la población en general se ha quedado estancada, degradada. Por ejemplo Estados Unidos, donde actualmente un 0,1%, no un 1%, sino un 0,1% posee un 20% de la riqueza, y aproximadamente la mitad de la población tiene un patrimonio neto negativo, es decir, más pasivos que activos, así que más o menos un 70% vive al día, de nómina a nómina. Si se produce cualquier imprevisto, pues mala suerte. Las prestaciones también han disminuido considerablemente.
Se habla mucho del libre mercado, pero eso son patrañas, es un sistema altamente proteccionista, que está diseñado para garantizar los derechos de los inversores

Lógicamente, la concentración de riqueza se traduce directamente en un si cabe mayor poder de control sobre el sistema político. Siempre ha existido, pero ahora se ha agudizado. Eso se puede apreciar en la legislación, que está diseñada para destruir a los sindicatos, para destruir los derechos laborales, para crear un sistema global, que luego ha resultado ser perjudicial para los mismos responsables. Es un frágil sistema global que está diseñado para sacar hasta el último céntimo de beneficio posible de la movilidad del capital, aunque claro, sin movilidad laboral. Es un sistema extremadamente proteccionista. Se habla mucho del libre mercado, pero eso son patrañas, es un sistema altamente proteccionista, que está diseñado para garantizar los derechos de los inversores.
Pongamos el ejemplo de los medicamentos, ya que últimamente se habla mucho de eso. Existe una medicina que parece servir para aliviar algunos síntomas. Es propiedad de una farmacéutica, Gilead, una farmacéutica enorme, que desarrolló el medicamento, en parte, como siempre, gracias a las ayudas gubernamentales para el desarrollo de la investigación. Pero ellos quieren quedarse con la patente. 
vivimos en un mundo de gobiernos criminales que no se preocupan en absoluto por el mundo

Según las reglas neoliberales de la Organización Mundial del Comercio, tienen derechos de monopolio durante décadas, así que pueden cobrar, no sé, unos 20.000 dólares por dosis, si quieren. Bueno, pues resulta que existe una ley en Estados Unidos, la Ley Bayh-Dole, puedes comprobarlo si quieres, que obliga, no autoriza, sino que obliga al gobierno a garantizar que si un medicamento se desarrolla con ayudas del gobierno, tiene que estar públicamente disponible a un precio razonable. Pero vivimos en un mundo de gobiernos criminales que no se preocupan en absoluto por el mundo. Para nada. Reagan lo dejó bien claro y todos los que han venido después han hecho lo mismo. Así que todos ignoran esta norma y ellos pueden cobrar lo que quieren. Bueno, ahora la presión sobre ellos es tan grande que puede que den marcha atrás, pero así es como está diseñado el sistema. 
se abandona a la gente a su suerte, se la atomiza

Y ese es el efecto que ha provocado en la gente, que ha marginado a muchas personas, ha creado lo que se denomina el precariado; es decir, una gran cantidad de personas en una situación muy precaria, sin sindicatos, sin ayudas. Tal y como señaló Thatcher, la sociedad no existe. Reagan y Thatcher dieron justo en el blanco. Lo primero que hicieron fue intentar destruir a los sindicatos, que es la única protección que tiene la gente frente al capitalismo depredador. Así que destruyámoslos. Bueno, Reagan ni siquiera aplicó, bueno, no ni siquiera, sino no aplicó a propósito la legislación laboral que obliga a respetar ciertos derechos laborales y no contratar esquiroles, que es ilegal en todo el mundo, para acabar con las huelgas, y las empresas solo tomaron el testigo e hicieron lo mismo. Así que se abandona a la gente a su suerte, se la atomiza. Una de las consecuencias es una gran ira, rencor y odio hacia las instituciones. Y este es un terreno fértil para que aparezcan demagogos y digan que la culpa es de otro, como por ejemplo los inmigrantes, los espaldas mojadas, las madres que viven de las ayudas, como sucedió en tiempos de Reagan, algo que es extremadamente racista, y culpar de los problemas a las madres negras ricas que van a cobrar el subsidio en limusinas para robarte lo tuyo. Ese tipo de cosas. Trump es un genio en ese sentido, lo hace constantemente. Por eso habla tanto de construir el muro y todo lo demás.
Y esto está sucediendo en muchos otros países, terreno fácil para los demagogos. Ese es el mundo al que nos enfrentamos: un mundo de capitalismo salvaje y extremo que ha tenido 40 años para destrozarlo todo. En Europa esto se agudiza por la propia estructura de la Unión Europea, que transfiere todas las decisiones, las decisiones importantes, a una troika no electa, a Bruselas, que tiene a los grandes bancos observándola por encima de los hombros, así que puedes imaginarte cuál será el resultado. Ese es el mundo actual. Y todavía no he hablado de lo peor. 
es el presidente humano más criminal que jamás haya habitado el planeta Tierra

Pongamos India, por ejemplo, que en 50 años será un lugar inhabitable, si persiste la situación actual, muy probablemente, no es seguro, pero si el curso de las cosas sigue como hasta ahora, los análisis más creíbles sugieren que India será sencillamente inhabitable, todo el sur de Asia, será inhabitable, por el calentamiento del planeta. ¿Y esto a quién beneficia? A los ricos y poderosos: empresas de hidrocarburos, grandes bancos, fábricas contaminantes, etc. ¿Y qué estamos haciendo al respecto? Bueno, la mayoría de países está haciendo algo. El país que más hace es Estados Unidos. Está corriendo hacia el precipicio lo más rápido posible. El principal plan de Trump es destruir las probabilidades de que exista una vida humana organizada. Literalmente. Este es el presidente humano más criminal que jamás haya habitado el planeta Tierra. De acuerdo, Hitler era un monstruo que quería matar a todos los judíos, a todos los gitanos, a 30 millones de personas. De eso podemos librarnos. Pero Hitler no quería acabar con la vida humana organizada en el planeta Tierra, Trump sí. Sabe perfectamente lo que está haciendo, pero le da igual. Y la gente que le apoya, por ejemplo el director general de JP Morgan Chase, que está volcando dinero en los combustibles fósiles, lo sabe perfectamente bien. Pero les da igual.
dicen que no les gusta el Estado, pero mienten descaradamente. Adoran al Estado, adoran el poder del Estado

De hecho, si lees a los nuevos gurús liberales, que veneran a Milton Friedman… Este lo dice a las claras: la única función de una empresa es maximizar el beneficio de los accionistas y de los administradores. Si destruyen el mundo, no es su problema. Y la civilización se derrumbará si no estás a la altura de ese objetivo. Esa es la doctrina neoliberalista, que data de la década de 1920. No es nada nuevo. De hecho, todo esto, la idea de neoliberalismo, se remonta a la década de 1920 en Austria: Ludwig von Mises, el gran gurú Friedrich Hayek. Adoran la autoridad, dicen que no les gusta el Estado, pero mienten descaradamente. Adoran al Estado, adoran el poder del Estado. Von Mises, en los años 20, apenas podía controlar su euforia al ver cómo el incipiente régimen fascista austríaco aplastaba el movimiento obrero y acababa con la socialdemocracia, utilizando la violencia para conseguirlo. Era maravilloso porque eliminaba las interferencias para una economía sólida. Por eso alabó el fascismo y la salvación de la civilización.
Están trabajando sin descanso mientras a todos los demás les están diciendo que se queden en casa. Ellos trabajan muy duro para asegurarse de que el día de mañana se parezca mucho a eso. Es una brutal guerra de clases

Cuando Pinochet instauró su dictadura se apresuraron a apoyarla y a participar en ella porque era el experimento perfecto para sus ideales neoliberales. No podía haber objeciones, las cámaras de tortura se encargaban de que así fuera. Entonces el dinero comenzó a llover, de inversores internacionales, del Banco Mundial, de Estados Unidos. Aun así fueron lo suficientemente inteligentes para sobreponerse a sus doctrinas y dejar en su sitio la muy eficiente empresa pública de cobre Codelco, que aporta la mayor parte de la recaudación pública. Así que ahí olvidaron sus doctrinas. El experimento perfecto. Pero, ¿qué sucedió? A los cinco años ya habían destrozado por completo la economía. El Estado tuvo que intervenir más que con Allende. ¿Cambió algo por eso? No, de hecho, cuando Hayek visitó Chile durante la dictadura de Pinochet, dijo que no se había encontrado con nadie que no dijera que había más libertad con Pinochet que antes, lo que probablemente fuera verdad, si tenemos en cuenta la gente que visitó. Eso es el neoliberalismo: le parece perfecto salir de la presente crisis con un sistema muy parecido al que instauraron en beneficio propio, pero más duro, más brutal, más autoritario, con mayor control policial. Es normal, porque eso es perfectamente coherente con los ideales neoliberales de hace un siglo. Así que no deberíamos estar sorprendidos. Están trabajando sin descanso mientras a todos los demás les están diciendo que se queden en casa. Ellos trabajan muy duro para asegurarse de que el día de mañana se parezca mucho a eso. Es una brutal guerra de clases que se está desarrollando frente a nuestros ojos.
- Mientras hablamos, las calles de Estados Unidos están ardiendo, la gente ha decidido que ya no va a aceptar más esta situación, tras el asesinato de George Floyd. Incluso los liberales parecen estar perdiendo la paciencia. Por ejemplo leí el otro día a George Packer, que escribió un artículo con el título “Estamos viviendo en un Estado fallido”. Es muy sorprendente ver a un liberal escribir sobre el estado fallido. Y es desgarrador ver cómo asesinan a otro ciudadano afroamericano, aunque también ver cómo la gente sale a las calles, quiero decir, ¿debería esta reacción insuflarnos algún tipo de esperanza?
Bueno, en realidad lo que está sucediendo sirve un poco para alimentar la esperanza. En primer lugar el asesinato de George Floyd no es un acontecimiento inusual. Quiero decir, este tipo de eventos solían suceder con cierta frecuencia, pero nadie les prestaba atención. Lo que resulta prometedor, y es difícil decir esto en medio de las revueltas, lo prometedor es que hay una reacción, y eso demuestra que se ha producido una especie de mejora en el nivel de civilización del país. De igual modo que antes pasaba desapercibido, al menos mucha gente era consciente y antes no participaba, ahora sí lo hace. Sin embargo, déjame ofrecer una crítica al respecto, es decir, lo entiendo, simpatizo, todo eso está muy bien, pero date cuenta de cómo la atención se está concentrando en los otros policías: uno de ellos es un asesino, pero los otros tres se quedaron inmóviles, no hicieron nada. Están apareciendo numerosas denuncias contra los tres que se quedaron inmóviles. 
No obstante, de vez en cuando resulta útil mirarse en el espejo. ¿Se te ocurre alguien que se quedara inmóvil, durante, en verdad, casi toda nuestra vida y mucho antes, mientras sucedía este tipo de cosas, que no hiciera nada? Gente como yo, por ejemplo, y todos los demás, ¿qué hemos hecho para mejorar la situación que ha dado pie a esto? No cabe duda de que podemos culpar a los policías que se quedaron inmóviles, pero hay un problema de mayor calado, un problema muy arraigado en el lado blanco, incluso las personas que son activistas, participantes, todos permanecimos prácticamente inmóviles ante la situación. Las protestas actuales recuerdan en gran medida a otras, las de 1992, tras el asesinato de Roger Rodney King, aunque fuera la policía de Los Ángeles. Cuando los policías que lo asesinaron salieron del juicio sin castigo alguno, se produjo una tempestad de protestas. La semana de las protestas, creo, murieron 60 personas, se llamó a los militares y la consecuencia, como siempre, fue desviar la atención hacia los manifestantes: necesitamos más ley y orden, más fuerza. Esa es la respuesta típica que se da frente a las manifestaciones, solo que ahora las protestas son más numerosas. 
Hay que distinguir entre tácticas que hacen que te sientas bien y tácticas que realmente consiguen algo bueno

Y debería señalar que esto da lugar a preguntas que los activistas deberían plantearse, que siempre deberían plantearse. Hay que distinguir entre tácticas que hacen que te sientas bien y tácticas que realmente consiguen algo bueno. Las que hacen que te sientas bien son sencillas, como romper un escaparate y demostrar lo enfadado que estoy, eso hace que me sienta bien, pero ¿hace algo bueno?: no. Es un regalo para el presidente Trump y para la derecha. Les encanta. Quizá sea difícil contenerse en tiempos de rencor o crisis, pero si te preguntas a ti mismo, ¿cuál es mi objetivo? La cuestión de qué hacer resulta evidente, siempre, a lo largo del tiempo: son las protestas no violentas, que son difíciles y exigen valor y contención, pero son las que han conseguido cambiar la opinión pública para que apoye la causa que defendemos. Las protestas violentas siempre han sido un regalo para los elementos más duros y más brutales de la sociedad. Y hay que tener eso en cuenta si te tomas la causa en serio. Es duro, no es sencillo. Es fácil simpatizar, sobre todo con los negros, que fueron pisoteados durante 400 años, y no se puede criticar ninguna reacción, pero los demás deberían pensar seriamente en esas cosas. 
- Ese pensamiento es muy potente porque creo que la cuestión de la estrategia y la cuestión de las tácticas deberían, como es lógico, tomarse muy en serio. Pero quería hacerle una pregunta que creo que no se plantea mucho. En el Instituto Tricontinental estamos dándole vueltas al concepto de coronashock y sugerimos que mientras que los países más capitalistas lo están pasando peor en esta pandemia, resulta bastante extraordinario que los países socialistas parecen estar resistiendo mucho mejor. Uno de los primeros libros suyos que leí fue The New Mandarins, que iba sobre Vietnam. Me afectó mucho, Noam, porque sus escritos sobre Vietnam fueron muy importantes para aquellos de nosotros que queríamos acercarnos y aprender más sobre el poder de Estados Unidos. Vietnam y su primer ministro, Nguyễn, han mostrado una actitud completamente diferente hacia la pandemia global y, de hecho, a pesar de compartir una frontera de 1.400 kilómetros con China, Vietnam no ha sufrido ni una sola víctima. Mi pregunta es si tiene algo que decir sobre este país, que Estados Unidos bombardeó de forma tan brutal durante una gran parte de su historia del siglo XX, y que no solo no haya sufrido ninguna víctima, sino que además ha donado 440.000 equipos de protección personal a Estados Unidos. ¿Cómo debe entenderse esto, un país que fue maltratado de forma tan brutal y que ahora sea tan generoso en medio de una pandemia global?
Bueno, resulta sorprendente observar las cifras de Vietnam, que no puedo comprobar, pero que los científicos parecen aceptar, y todo parece indicar que el número de fallecidos ha sido bastante bajo o hasta incluso cero. De hecho, si se observa cuando empezó la pandemia, Estados Unidos estaba particularmente mal preparado, y hay muchas razones de ello. La principal es que se trata de la sociedad que más dirigida está por empresas. Y cuando la sociedad está gestionada por empresas, esta va a estar orientada hacia el beneficio de los ricos. Esto es casi una tautología. Así que los hospitales estaban siendo administrados siguiendo un modelo de negocio, casi como una fábrica de montaje. Sin recursos de reserva, nada extra, porque eso sería un desperdicio de dinero. Ni en circunstancias normales eso funcionaría muy bien, pero cuando se produce una catástrofe o incluso algo medianamente grave, es una tragedia.
cuando la sociedad está gestionada por empresas, esta va a estar orientada hacia el beneficio de los ricos

George H. W., el primer Bush, había creado un consejo asesor científico y cuando Obama asumió el cargo, a los pocos días de su mandato, lo activó y les pidió que elaboraran propuestas para tratar una pandemia inminente. Todo el mundo sabía que iba a llegar y por eso les preguntó ¿qué debemos hacer? A las dos semanas le entregaron un plan muy detallado y se aplicó. En cuanto Trump inició su mandato, en sus primeros días, lo que hizo fue desmantelarlo todo porque no generaba ganancias. Este es el neoliberalismo extremo, en lugar del neoliberalismo moderado; salvajismo salvaje en lugar de salvajismo moderado. Desde su primer día en el cargo, Trump retiró los fondos del Centro para el Control de Enfermedades, cada año; eliminó también los programas de científicos estadounidenses que trabajaban en China con científicos chinos para intentar identificar posibles coronavirus. Un trabajo duro y peligroso, de hecho algunos científicos chinos murieron desempeñándolo, pero todo fue desmantelado.
Y ese es el extremo: Estados Unidos, sin ninguna preparación. A los pocos días, China, increíblemente rápido, había identificado la secuencia del virus, el genoma, y se la había entregado a todo el mundo. Todo el mundo estaba al corriente. Estados Unidos no hizo nada. Los servicios de inteligencia lo sabían, las autoridades sanitarias lo sabían, y no quisieron hacer nada. Eso es lo peor. Europa se encuentra más o menos en el medio, algunos reaccionaron y otros no; total, nunca les prestamos mucha atención a estos asiáticos. Pero en la zona de China casi todos los países reaccionaron. Vietnam lo hizo de manera extraordinaria, pero también Nueva Zelanda y Australia reaccionaron, y lo contuvieron. Corea del Sur fue uno de los más destacados en el sentido de que contuvieron un brote muy grave de manera inmediata. Casi todo con test, sin confinamiento. No lo necesitaron porque utilizaron técnicas de control y seguimiento, y también lo mantuvieron prácticamente bajo control. Igual que Taiwán, Hong Kong y Singapur. Singapur tenía hasta hospitales que habían sido preparados y mantenidos vacíos en caso de que se produjera una pandemia. Sin embargo, occidente actuó mucho peor y Estados Unidos fue el peor de todos.
Y creo que eso está directamente relacionado con hasta qué punto un país está dirigido por las empresas, hasta qué punto el gobierno se preocupa por sus habitantes. Estas dos cosas están inversamente relacionadas. Bueno, no siempre, hay dictaduras que no se preocupan por sus habitantes, pero en los países de los que hablamos, estos dos conceptos están inversamente relacionados, en gran medida. Esto resulta en cierto modo evidente.
De hecho, uno de los casos más sorprendentes, que es algo de lo que no se te permite hablar en Estados Unidos, es Cuba. Existe algo llamado la unión de la Unión Europea. Por ejemplo un país rico, como Alemania, que ha sido capaz de contener el virus, más o menos, porque tiene medios extra, más capacidad de diagnóstico, etc., ha conseguido una tasa de mortalidad muy baja, porque es un país muy rico. Y luego está otro país al sur, no muy alejado, que sufrió una terrible pandemia en el norte: Italia. El norte de Italia. ¿Has visto médicos alemanes en el norte de Italia? Quiero decir, si los había, lo han mantenido en secreto.
Pero sí ves médicos cubanos, el único país internacionalista del mundo, que una vez más, ha enviado miles de médicos a los lugares que se han visto más afectados, y que trabajan en las situaciones más difíciles, al igual que hicieron tras el devastador terremoto de Haití y de Pakistán. Este es un país, no hace falta que lo diga, que EE.UU. ha pisoteado durante 60 años. Estados Unidos ha intentado aplastarlo con terrorismo, guerras económicas, etc. Son tan rigurosos que si una empresa sueca quiere enviar equipos médicos a Cuba, no puede hacerlo porque podrían despertar la ira del señor de la mafia. Así que terminan no enviándolos. Y es Cuba, que para empezar tiene al virus en gran medida controlado, quien envía ayuda a otros países, y la ironía de todo esto supera cualquier descripción imaginable. Y eso es otra cosa que no verás en los titulares de la prensa. 
De hecho cuando se habla de ello, que a veces sucede, se acusa a Cuba de trabajos forzosos por obligar a los médicos a ir, para que el Estado pueda robarlos. Bueno, esto, como mucha de la propaganda que existe, se basa en una minúscula verdad, porque parte de la financiación que reciben los doctores la recibe el gobierno, que la destina a los servicios de salud, a la formación y a mejorar los servicios de salud. ‘Cuba es un estado totalitario, con trabajo esclavo, entonces hay que aumentar el castigo’. ¿Es esto una forma de fabricar consentimiento? Pues ese es un magnífico ejemplo, en mi opinión. Pero ahí tienes a la Unión Europea por un lado y, por otro, a la ayuda internacional del único país internacionalista del mundo, el país que más ataques sufre del señor de la mafia. Y ese es el mundo en el que vivimos. Pero de eso no se habla.
- Bueno, Noam Chomsky, ha sido un verdadero placer tenerle en News Click y sobre todo terminar con usted hablando de forma tan apasionada sobre Cuba. Muchísimas gracias.
Un gusto hablar contigo. Hasta la próxima.
---
*Vijay Prashad es un historiador indio, periodista, comentarista e intelectual marxista. Es director ejecutivo de Tricontinental: Institute for Social Research y jefe de redacción de LeftWord Books
----
Fuente: América Latina en Movimiento: ALAINET: 
https://www.alainet.org/es/articulo/207089 - Traducción de Álvaro San José.

Esta entrevista se emitió en News Click el 6/06/2020




martes, 2 de junio de 2020

¿Por qué los iquiteños no permanecen en casa?

Nuestro buen amigo, Alberto Chirif, antropólogo por la UNMSM, nos envía su visión acerca de los loretanos de Iquitos y su comportamiento frente a la mortal pandemia que sufre el mundo. Siempre agradecido, querido amigo.

   Alberto Chirif en el homenaje y presentación del libro " Querido Perico" a Pedro García Hierro.


¿Por qué los iquiteños no permanecen en casa?
Aborto Chirif

Hace pocas de semanas recibí la llamada telefónica de una periodista de una radio de Iquitos, ciudad en la que vivo, que quería entrevistarme. La pregunta central era por qué los iquiteños incumplen la norma de permanecer en sus casas, para evitar en lo posible ser contagiados por el COVID-19. En los días posteriores a la declaratoria nacional de la cuarentena, el desacato en Iquitos fue tan obstinado que el Estado tuvo que endurecer el toque de queda para Loreto y otras regiones, entre las 4 de la tarde y las 4 de la madrugada. Ensayé en esa entrevista una respuesta que trataré ahora de sistematizar con mayor orden. Sirvan estas líneas introductorias para aclarar que también existen muchos iquiteños preocupados por la actitud transgresora de sus paisanos y para que los lectores equilibren mis afirmaciones cuando me refiero al colectivo social llamado “los iquiteños”.  

Los análisis sobre el desastroso impacto de COVID-19 en Iquitos han puesto énfasis, sobre todo, en las falencias del sistema hospitalario. Este en efecto es deficiente y estaba colapsado antes de la aparición de la pandemia: hospitales y demás centros de salud sobresaturados, con pacientes que no encontraban cuarto, por lo que sus camillas debían ser ubicadas en los pasillos y, cuando disponían de uno, debían compartirlo con siete o más personas; carencia de medicamentos que obligaba a los familiares del enfermo a conseguirlos en las farmacias vecinas; y falta de equipos para determinados análisis o, si estos existían, ausencia de reactivos para los análisis. Las condiciones de higiene de esos centros son también precarias.

Muchas más cosas se podrían señalar como fallas de este sistema. Pero el asunto que quiero destacar ahora es que los centros de salud son lugares para atender a infectados por el virus e intentar salvarles la vida, pero lo importante en una pandemia es tratar de prever el contagio. Los bomberos luchan por apagar un incendio, pero la sociedad debe hacer lo posible para evitar que estos se produzcan. Hospitales y bomberos son las últimas instancias de atención a problemas de su especialidad, pero hay otros actores principales para encarar este asunto. Es la sociedad en su conjunto, compuesta por autoridades y ciudadanos de a pie.

Y ahora entro en el tema: ¿por qué los iquiteños no se quedan en casa? Considero que, entre otras posibles, existen dos razones principales: la tradición de desorden implantada en esta ciudad y la pobreza generalizada.

Iquitos es el reino del desorden, aunque, algunos, tanto locales como foráneos, consideran a veces que es una característica pintoresca de la ciudad e incluso graciosa. Si la autoridad dispone el uso de cascos para proteger la vida de los motociclistas, entonces estos se niegan a utilizarlos y son apoyado por periodistas que vociferan que se trata de medidas para Lima, que tiene clima frío, pero no para Iquitos donde es caluroso. Ensayan incluso explicaciones sobre los males que este uso puede causar en las personas. Los ejemplos de ciudades con clima aún más calurosos que Iquitos, como Manaos, Río de Janeiro o Panamá, donde el uso de cascos es obligatorio, les resbalan. Los pasos peatonales son simples rayas que adornan las pistas en los cruces de calles, pero no existe razón para dejarlos libres, a disposición de los peatones: motos, motocarros, colectivos (minibuses con carrocerías de lata y madera de manufactura local), camiones y automóviles se montan encima de ellos. Los semáforos son luces titilantes que engalanan algunas esquinas –funcionan con programada descoordinación– y la llegada de la luz verde que da el paso es siempre adelantada por la imaginación y el capricho de los conductores. Las líneas que separan los lados derecho e izquierdo de una pista sirven para orientar el rumbo que deben seguir los vehículos, que por esta razón se montan sobre ellas. Los motocarros, por ejemplo, son muy hábiles para hacer coincidir su llanta delantera con la rectitud de esa línea. La dirección que debe seguir el tráfico en una calle es solo un indicador, nunca una norma. Estacionar la moto propia de manera debida delante de una panadería o una tienda es un error, porque al salir la persona encontrara un vehículo (o varios) estacionado justo en el lugar por donde debía salir. Preguntar al obstructor por qué no se estacionó de manera correcta unos metros más adelante donde había lugares disponibles constituye una ofensa grave que puede dar paso a respuestas varias: soy libre de hacer lo que yo quiero, porque me da la gana o a ti qué mierda te importa, entre otras. En las llanterías y talleres de mecánica –los hay por toda la ciudad que no cuenta con zonificación urbana– quienes necesitan del servicio o se detienen porque al pasar vieron a un amigo o por la razón que fuera, estacionan sus propios vehículos en cualquier lugar de la pista, a un metro o dos de la vereda. Lo mismo sucede en las agencias que organizan viajes de turismo por los ríos, pero en este caso se trata de taxis y buses los que se estacionan de esta manera para esperar a los turistas. Los motocarros pueden transportar chanchos, vivos o muertos, grandes bagres, de un metro o más de longitud, material de construcción, como varillas de fierro que sobresales dos metros por cada extremo del vehículo (a veces, las arrastran en todo su largo por las pistas, como largas colas de cinco metros), refrigeradoras, muebles varios y otros. 

Las calles son cerradas a la libre voluntad del usuario. Los estudiantes de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, los más regulares en la práctica, cierran la cuadra cinco de la calle Pebas, donde se encuentra el local más antiguo de su centro de estudios, para organizar fiestas. Allí levantan un estrado para instalar la orquesta. El general del Ejército hace lo propio con la calle donde se encuentra su vivienda cada vez que recibe la visita de otro general o de algún personaje que él considera importante. En el malecón, el Ejército –otra vez– cierra la cuadra donde funciona su sede central, alegando que se está hundiendo y que solo soporta el paso de motos. Sin embargo, el Ejército transita por esa calle con pesados camiones de su institución. La levedad castrense resulta insoportable. Los vecinos de un barrio clausuran el tránsito en su calle para organizar una fiesta o una parrillada. Nadie requiere el permiso de la Municipalidad Provincial para estos bloqueos, que ni siquiera es consultada, y las autoridades ediles tampoco se preocupan de que esto sea así. La tradición manda y se fortalece. La contaminación sonora es uno de los mayores problemas de la ciudad. Cierta vez un alcalde, presionado por un grupo de locos ciudadanos que quería corregir el problema, comenzó a multar a los motocarristas que retiraban el silenciador de sus vehículos. Entonces, una horda de conductores asaltó su casa, apedreando puertas y ventanas, y el alcalde, que nunca había estaba del todo convencido con su propia medida, perdió interés por repetirla. Más aun, organizó una fiesta para desagraviar a esos conductores, ante la proximidad de las elecciones y su deseo de ser reelegido. La propia Municipalidad también contribuye al ruido. En el Parque Zonal (el único con que cuenta la ciudad, cada vez más pequeño por haberse construido ahí canchas de fútbol, un museo, un depósito y un reservorio de agua) se organizan periódicamente campeonatos de fulbito que suelen iniciarse alrededor de las 6 de la tarde. Una persona provista de un micrófono transmite el partido. ¿Para alguna emisora local? No, para la gente que está viendo el partido desde las tribunas. Los vecinos de varias cuadras a la redonda deben soportar la bulla hasta pasadas las 10 de la noche. Las tiendas del centro de la ciudad, que venden servicios telefónicos, electrodomésticos, motocicletas, telas, vestidos y otros bienes, instalan grandes parlantes en la entrada de sus negocios para atraer clientes. A veces, para que el atractivo sea mayor, instalan también muchachitas ligeras de ropa para que bailen al son de ritmos tropicales. La Municipalidad no percibe nada irregular en todo esto.

Esto es así, pero ¿por qué? La explicación que me daba hace unos años es que Iquitos es una ciudad que ha crecido muy rápidamente a causa de la inmigración de gente de las riberas que, una vez instalada en el medio urbano, reproduce comportamientos que tenía en su lugar de origen. Por ejemplo, si en este último era normal arrojar desechos orgánicos al monte (cáscaras de plátano, de yuca o de frutas), también le parece normal hacer lo propio en la ciudad. Claro que en esto hay dos problemas no contemplados. Uno es que en la ciudad los desechos caen sobre cemento o tierra reseca de calles sin pavimentar, ambientes inapropiados para que se descompongan e integren en el medio ambiente. El otro es que en la ciudad aumenta considerablemente el empleo de materiales no orgánicos, que de ninguna manera se descompondrán para reintegrarse a los ciclos naturales. Otro ejemplo del traslado de comportamientos de un ambiente al otro puede servir para explicar por qué dos conductores de motocarros u otro vehículo que van en direcciones contrarias se detienen en una calle para conversar, ocupando la parte central de la pista. ¿Por qué no lo pueden hacer si cuando se encontraban en la quebrada detenían sus canoas para charlar?

Algo que puede servir para comprender el porqué de la negativa ante normas que provengan de la autoridad (que, debo decirlo, tampoco está convencida de su papel en el ordenamiento de la ciudad) es que en las comunidades indígenas y campesinas ribereñas no existen autoridades sino líderes de prestigio, pero estos no mandan, no determinan lo que las personas deben hacer. Contrariamente a lo que se puede pensar de que se trata de instituciones donde campea el caos, no es así. Sus integrantes cumplen las normas por convencimiento y ejercen sus responsabilidades a través de redes familiares. No existen policías ni jueces que controlen su cumplimiento o sancionen a los infractores. El mismo grupo familiar de reciprocidad se encarga de esto, y quien incumple sus obligaciones es aislado y queda expuesto a las habladurías. Una vez en la ciudad, aislados en diferentes barrios, los inmigrantes ya no participan en redes de reciprocidad. Por otro lado, en la ciudad tampoco existen autoridades encargadas de educar a la gente para vivir en el medio urbano. A alcaldes y gobernadores les interesa hacer obras, pero no generar condiciones de ciudadanía. En estas condiciones, cada uno hace lo que le parece y así sobreviene el caos que hoy se observa en Iquitos.

Considero que esta explicación continúa siendo válida, pero no para todos los casos, porque estos mismos comportamientos los tienen personas que no provienen de las riberas, que ni siquiera conocen ese medio y que jamás condujeron una canoa, porque siempre se han desplazado camionetas 4 x 4 o en algún otro vehículo costoso, y que, por último, nunca compartieron redes de reciprocidad familiares. ¿Qué pasa en estos casos? La explicación de esto creo que hay que buscarla en la historia de la región, una historia de extracción de recursos del bosque (caucho, leche caspi, palo de rosa y otras resinas, pieles y cueros de animales, carne de monte, peces, madera, oro, petróleo) no de cultivo del medio ambiente, término del cual proviene la palabra cultura. Esto es así a excepción de las sociedades indígenas que no solamente cultivan chacras con productos comestibles y huertos con plantas medicinales, sino que, además, según estudios especializados, han sembrado, a lo largo de los siglos, cerca del 12 % de los bosques con palmeras productoras de frutos comestibles, los cuales durante años han sido considerados naturales. Nuevos estudios estiman que este porcentaje es demasiado conservador. También el sector conocido como campesinos ribereños cultiva chacras con productos alimenticos para su consumo y para abastecer a los mercados de la región con yuca, plátano, frutas diversas, ajíes, hierbas aromáticas y otros. No existe en Loreto ninguna empresa que cultive la tierra para producir alimentos. Ellas solo se encargan de extraer lo que el medio natural ofrece, y lo hacen saqueándolo.    

De las actividades extractivas que he mencionado en el párrafo anterior, salvo la industria petrolera, que trabaja con personal contratado, todas las demás se llevan a cabo de manera informal e ilegal. El caucho pertenece al pasado, un pasado de barbarie donde la población indígena fue esclavizada para obligarla a recolectar la resina y, en otros casos, asesinada directamente para despejar las áreas ricas en el recurso, que luego sería recogido por obreros al mando de un patrón. La leche caspi fue posterior, corresponde a la primera mitad del siglo XX. La actividad terminó a causa del exterminio de los árboles, que eran talados para convertirlos en astillas y luego hervirlos a fin de destilar la resina. La matanza de animales para hacerse de cueros y pieles llegó a su fin en 1973, cuando el gobierno prohibió la actividad, y aunque la caza ha continuado, en especial para obtener carne que luego es vendida en el mercado de Belén, se trata de volúmenes mucho más pequeños que los del tiempo de la explotación de pieles y cueros, cuando miles de animales eran dejado podrir en el monte.

La explotación de madera y oro son actividades realizadas en condiciones laborales de franca explotación. No existen contratos que vinculen al trabajador con la empresa de aserrío o exportación (ocioso es decir que tampoco cuentan con ningún tipo de seguridad social), sino una larga cadena de habilitación, cuyo último eslabón son los extractores, integrado por indígenas y campesinos ribereños. Estos no reciben pagos sino productos sobrevaluados cuyo costo deben devolver con madera y oro subvaluados. El encargado de controlar la relación con estos es el patrón. Pero en verdad, toda la cadena antes de llegar al extractor es una sucesión de patrones, unos más ricos y mejor vestidos, otros de extracción popular y con menos dinero, pero siempre con la misma aspiración de ganancias a costa del subordinado. Es la mentalidad del gamonal que existió en los Andes hasta la reforma agraria, que en este caso se afirma frente a las personas del escalón inferior.

En Loreto y otras partes de la Amazonia impera una mentalidad de frontera en la que no existe el Estado o este es particularmente débil –digo particularmente porque es débil en todo el país– y las condiciones de aislamiento de la población rural la hacen muy vulnerable ante los atropellos. Es decir, es un ambiente propicio para el imperio de patrones. No es así extraño que en la ciudad estos personajes expresen su condición de mandones y afirmen comportamientos guiados por su voluntad y capricho personales. De esta manera, un mismo efecto (la anarquía urbana) es generado por dos causas diferentes: traslado de comportamientos del medio rural al urbano, en el caso de la población más pobre; y comportamiento patronal, en el de quienes están más arriba en la escala social.

En estos tiempos de cuarentena el desorden y la anarquía se expresan de diferentes maneras en Iquitos. Por un lado, el desacato de las disposiciones relativas a las horas en que no se puede transitar. Motos, motocarros y demás vehículos siguen transitando después de las 4 de la tarde, al igual que los peatones. La inmovilidad total dispuesta por el gobierno para todo el país los días domingos, tampoco es respetada. No son pocos los casos reportados de personas que organizan fiestas en sus casas o que, como si nada sucediera, se reúnen delante de sus casas con amigos a beber cerveza durante las horas de inmovilidad. En algunos barrios, organizan campeonatos de vóley o de fulbito. Los mercados, como ya informó la prensa, están abarrotados de personas, muchas sin mascarilla, que tosen, estornudan y escupen sin el menor cuidado. En las agencias bancarias, se forman largas colas de gente apiñada que espera cobrar el bono establecido por el gobierno. El mercado de Belén, el más grande y concurrido de la ciudad, con unos 2500 puestos que ocupaban varias cuadras del distrito, siguió funcionando hasta dos meses después de declarada la cuarentena, cuando las pruebas rápidas detectaron que casi el 100 % de las personas estaba contagiada por el virus. Hace una semana, en el asentamiento Las Malvinas, del distrito de Punchana, se realizó el concurso “Miss Gay Cuarentena 2020”, con desfiles y festejos. Esta celebración ha sido repudiada por mucha gente, incluyendo a la comunidad LGTBI de Iquitos, que expresó su rechazo mediante un comunicado público.   

La educadora Sandra Robillard, amablemente me ha proporcionado información sobre la situación en la urbanización Río Mar, donde ella vive. La cuarentena ni se siente, dice textualmente. La señora que vende menú en la esquina continúa con su actividad y en la cancha pública hay siempre muchachos jugando fútbol o vóley, mientras otros montan bicicleta por los alrededores. Por las calles transitan carretilleros a cualquier hora vendiendo frutas y verduras. En las noches, grupos de personas se juntan en las esquinas para beber cerveza y escuchar música. El pasado 10 de mayo, Día de la Madre, algunos organizaron parrilladas (estas siempre se realizan en las calles), con cerveza y música. Al inicio de la cuarentena, concluye ella, pasaban autos de la policía o del serenazgo, pero ya no se los ve. Valga esta última observación para recordar que el DL N° 1498, para atender la emergencia del COVID-19 en las comunidades nativas, supone que la Policía, junto con el Ejército, deben controlar el tránsito por los ríos, sin tener en cuenta de que esas instituciones ni siquiera han podido vigilar la circulación en la ciudad.

La segunda razón que puede explicar por qué los iquiteños no permanecen en sus casas es la pobreza. Según las estadísticas[1], la instalación de la red pública de agua llega, en el caso del distrito de Iquitos, que comprende la parte más céntrica de la ciudad, al 95 % de total de viviendas censadas en 2107. Sin embargo, en los demás distritos, cuya población es, al igual que la de Iquitos, mayormente urbana, alcanza el 65 % en Punchana, el 69 % en Belén y el 68 % en San Juan Bautista. Estos porcentajes se mantienen iguales en lo que respecta a las instalaciones de saneamiento de la red pública, con una ligera disminución en el caso del distrito de Iquitos, que desciende al 94 %. Sumando la población total de estas cuatro jurisdicciones, se tiene que el distrito de Iquitos tiene el 39 % del total, mientras que el 61 % restante corresponde a los otros tres distritos. En resumen, en ellos entre el 31 % y el 35 % de la población no cuenta con instalación de agua potable ni de desagüe.

Sin embargo, esta información no es completa sino se aclara que no es lo mismo contar con la instalación a la red pública que estar realmente abastecido de agua. En el distrito de Iquitos, que abarca la parte central de la ciudad, el agua llega a las casas entre las 4 y 8 am, luego una hora más alrededor del mediodía y otra hora al promediar las 6 de la tarde. En los otros distritos, el agua solo llega a las viviendas durante una o dos horas al día. Solo disponen de agua de manera permanente quienes cuentan con cisterna para almacenarla. 

En 2006 la empresa brasileña Odebrecht ganó una licitación para construir grandes reservorios de agua para abastecer la ciudad de Iquitos que es prácticamente una isla, dado que está casi cercada por los ríos Nanay e Itaya. Existen sospechas que la empresa repartió coimas para obtener el contrato, pero estas no han dado lugar a una investigación en regla. Lo importante ahora es señalar que los reservorios, cuya construcción fue subcontratada con empresas locales sin experiencia, presentaron fallas (rajaduras por donde se filtra el agua) y no han solucionado el problema del abastecimiento. Los reservorios están marcados por la letra “R” y el número de orden que los identifica. La población dice que el significado es “Robo 1”, Robo 2”…

Con relación al ingreso familiar, de acuerdo a la misma fuente, este era, en el distrito de Iquitos, de S/. 1191,20, en el de Punchana de S/ 890,33, en Belén de 803,1 y en San Juan Bautista de S/ 858,60. Es decir, solo en el distrito de Iquitos el ingreso real promedio era ligeramente superior al salario mínimo vital vigente de S/ 930.00.  

Aunque no dispongo de información censal, la condición de la mayoría de las viviendas es muy precaria. Son pequeñas, oscuras, sin ventilación y mal construidas. Los grandes incendios, azotes que se repiten en Iquitos por lo menos dos veces al año, son indicadores de esta precariedad. En la parte baja de Belén, donde las viviendas flotan en grandes troncos que hacen de balsas, los niños se bañan en las aguas del rio Itaya, que es la misma en la que defecan. Las viviendas son de madera, muy juntas unas con otras, lo que impide que exista intimidad. En muchos asentamientos humanos, las características de las viviendas son similares. Los accesos son vías estrechas, sin sistema de drenaje, por lo que cuando llueve, algo frecuente en la ciudad, se convierten en lodazales.  
 
Se estima que por la ciudad transitan unos 45 000 motocarros. Calculando un promedio de cuatro miembros por familia, se tiene que alrededor del 40 % de la población de Iquitos depende de esta actividad. El resto obtiene sus ingresos del comercio en los mercados o del ambulatorio, y de empleos: burocracia civil y militar y una legión de informales que no están en planillas, ni cuentan con seguridad social, y que son obligadas a trabajar sobretiempo, incluyendo los domingos en las mañanas, sin que el patrón les reconozca un pago adicional. Se trata mayormente de una población que obtiene sus ingresos de la actividad diaria que la obliga a salir a las calles.

He intentado de explicar lo mejor posible la situación del incumplimiento de las normas relativas a la cuarentena (y de cualquier norma) en Iquitos. Queda sin embargo pendiente una interrogante a la que no puedo responder, que está relacionada con el instinto de conservación, tal vez el reflejo más básico de cualquier ser humano o animal. Si la pobreza explica por qué gran parte de la población se ve obligada a salir a la calle, no encuentro ninguna razón para explicar por qué personas que, sin ser ricas, gastan su dinero de manera irresponsable en celebraciones y otras actividades que, en tiempo de pandemia, pueden tener consecuencias letales. Y en esto, la población de Iquitos no está sola, ya que en Lima y otras ciudades del país se observan comportamientos similares. Se trata de gestos inútiles de reto a la muerte, cuya comprensión requiere estudios de otros especialistas.


[1] Expreso mi mayor agradecimiento al economista Roger Grandes por haberme preparado la información sobre la red de agua potable y saneamiento de los cuatro distritos de Maynas, así como sobre ingreso per cápita de las familias de estas jurisdicciones. La primera está basada en el Censo de población y vivienda 2017. INEI www.midis y la segunda en El reto de la igualdad PNUD 2019.


domingo, 5 de abril de 2020

SOBRE LA INFANCIA. ALEJANDRO ROMUALDO.





                                                      Img. DR

SOBRE LA INFANCIA

La
infancia nos llena la cabeza de luciérnagas

de polvo las rodillas y los ojos nos cubre
dulcemente. La infancia nos llena las manos
de globos y limosnas; la boca, de pitos y azucenas
y nos cubre las espaldas con sus plumas de cigüeña.
En la infancia son monarcas los ratones y los dientes.
¡Oh la infancia, la hora blanca del reloj,
el tierno silabario, el bonete de los ángeles
y el duende!
Uno se siente nuevo, herido por un corcho,
muerto heroicamente sobre un caballo de madera:
amo mi infancia, mi corazón en pantalones cortos.
 
 Alejandro Romualdo
1926-2008

domingo, 29 de marzo de 2020

... JAMÁS TAN CERCA ARREMETIÓ LO LEJOS


                                                                       Img. DR


Los nueve monstruos
Cesar Vallejo

Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,
es el dolor dos veces
y la función de la yerba purísima, el dolor
dos veces
y el bien de ser, dolernos doblemente.
Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tanta cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto!
Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
más mortal
y la migraña extrajo tanta frente de la frente!
Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
el corazón, en su cajón, dolor,
la lagartija, en su cajón, dolor.
Crece la desdicha, hermanos hombres,
más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
con la res de Rosseau, con nuestras barbas;
crece el mal por razones que ignoramos
y es una inundación con propios líquidos,
con propio barro y propia nube sólida!
Invierte el sufrimiento posiciones, da función
en que el humor acuoso es vertical
al pavimento,
el ojo es visto y esta oreja oída,
y esta oreja da nueve campanadas a la hora
del rayo, y nueve carcajadas
a la hora del trigo, y nueve sones hembras
a la hora del llanto, y nueve cánticos
a la hora del hambre y nueve truenos
y nueve látigos, menos un grito.
El dolor nos agarra, hermanos hombres,
por detrás, de perfil,
y nos aloca en los cinemas,
nos clava en los gramófonos,
nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
a nuestros boletos, a nuestras cartas;
y es muy grave sufrir, puede uno orar…
Pues de resultas
del dolor, hay algunos
que nacen, otros crecen, otros mueren,
y otros que nacen y no mueren, otros
que sin haber nacido, mueren, y otros
que no nacen ni mueren (son los más).
Y también de resultas
del sufrimiento, estoy triste
hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,
de ver al pan, crucificado, al nabo,
ensangrentado,
llorando, a la cebolla,
al cereal, en general, harina,
a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,
al vino, un ecce-homo,
tan pálida a la nieve, al sol tan ardido!
¡Cómo, hermanos humanos,
no deciros que ya no puedo y
ya no puedo con tanto cajón,
tanto minuto, tanta
lagartija y tanta
inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!
Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.

3 de noviembre de 1937


lunes, 17 de febrero de 2020

HACIA EL I CONGRESO INTERNACIONAL INTERDISCIPLINARIO SOBRE LA AMAZONIA.

Para los interesados en participar recuerden que tienen hasta el 28 de febrero para presentación en  simposios y hasta el 30 de marzo para presentar ponencias.
Las propuestas deben ser enviadas al correo:
congresoamazonia2020@gmail.com.





Gracias a la gentileza de Rosa Vallejos Yopán de la la Universidad de Nuevo México y miembro de la facultad, nos permitimos compartir su artículo.


Los kukama-kukamiria y su rol en la cultura e historia de Loreto

Rosa Vallejos Yopán
University of New Mexico

Iquitos transita entre lo tradicional y lo moderno. Esta ciudad es el testimonio de un escenario regional profundamente diverso. Loreto alberga no solo el número más elevado de población indígena amazónica (INEI, 2012), sino también la mayor diversidad lingüística. Solo en Loreto existen cerca de veintitrés lenguas organizadas en ocho familias lingüísticas ––Arawak, Bora, Jívaro, Kawapana, Pano, Peba-Yagua, Tukano, Tupí-Guaraní y Záparo–– además de algunas lenguas independientes o no clasificadas ––candoshi, urarina, y tikuna (Queixalós, 2009: 239). Diversos espacios en la ciudad hacen eco de la historia y la cosmovisión de estos pueblos milenarios, entretejidas con las de distintas sociedades urbanas. Uno de esos pueblos con un rol importante tanto en la formación como en la cultura viva de Iquitos es el grupo Tupí-Guaraní kukama-kukamiria. Pero, ¿quiénes son los kukama-kukamiria? ¿Por qué su lengua originaria ha sido declarada en peligro de extinción? ¿Cuál es el rol de la lengua kukama-kukamiria en la formación del castellano amazónico? ¿Cuáles son las huellas de este pueblo en la vida cotidiana de Iquitos? A continuación exploramos estas interrogantes.

Migración y contacto

Los kukama-kukamiria tienen una larga historia de migración y contacto. Las crónicas coloniales dan cuenta de la presencia de grupos Tupí-Guaraní extendidos en amplias áreas del noreste amazónico. Entre estos pueblos figuran los kukama-kukamiria, omagua y yurimagua. Sin embargo, cada uno ha experimentado diferentes procesos históricos a través del tiempo que van desde la extinción, como en el caso de los yurimagua, hasta la resistencia como el de los kukama-kukamiria.
A la llegada de los europeos, los omagua estaban localizados a lo largo del río Amazonas, desde su confluencia con el Napo hasta la confluencia con el Juruá. Un grupo más pequeño se encontraba en las partes bajas del río Aguarico. Hacia finales del siglo XVI los omagua constituían uno de los grupos más vigorosos en la Amazonía oriental, con una población estimada en un poco menos de cien mil habitantes (Michael, 2014). La primera mención de los omagua se remonta a 1542 y corresponde al explorador Gaspar de Carvajal, miembro de la expedición de Francisco de Orellana:

[…] salimos de la provincial de Machiparo y llegamos a otro no menor, que era el comencio de Omaguci […] y en estas juntas [de los dos ríos] de uno y de otro lado había muchas y muy grandes poblaciones y muy linda tierra y muy fructífera: esto era ya en el señorío y tierra de Omagua, y por ser los pueblos tantos y tan grandes y haber tanta gente no quiso el capitan tomar puerto (Carvajal, 1942: 34-35).

Sin embargo, un siglo después del primer encuentro con los exploradores, este grupo experimentó una drástica disminución de su población como resultado de las campañas de caza de esclavos por parte de los portugueses, lo que los obligó a huir río arriba. A principios del siglo XVIII los omaguas ya vivían replegados en pequeñas misiones. Desde inicios del siglo XX, diversos estudiosos comenzaron a pronosticar la extinción de este pueblo. Hoy por hoy, existen menos de diez hablantes de omagua (Michael, 2014). Los omaguas constituyen, así, uno de los ejemplos más dramáticos de extinción étnica.
En comparación con los omagua, los kukama-kukamiria eran un grupo menor y se encontraban localizados en las partes bajas de los ríos Ucayali y Amazonas. La denominación cocama aparece por primera vez en 1557, cuando la expedición de Juan Salinas de Loyola, quien fuera el primer europeo en navegar el río Ucayali, se topó con ellos (Jiménez de la Espada [1881-1897], 1965.4: 201-202):

[…] y más a delante de la dicha provincia di en otra muy menor que se dice Cocama. Tienen las poblaciones sobre las barracas de los ríos, muy bien formadas; la gente es de mucha policía así en los vestidos, porque son de algodón y muy primos con plumaje y joyas de oro y plata de que adornan a sus personas; los caciques que hay en cada pueblo son muy respetados de los naturales; comida de todo género en abundancia y frutas; pescados, muchos y muy buenos y diferentes; montería y caza, loza mejor y más prima y galana que hay en el mundo; la lengua es diferente pero con intérpretes me entendía con ellos. Salieron de muy buena paz y ziendo todo buen hospedaje y lo mismo lo que duro la dicha provincia y lengua, que será hasta sesenta leguas, en el cual distancia hay muchos pueblos y lagunas pobladas naturales [...]

En la actualidad, además de las comunidades kukama de Colombia (Isla de Ronda) y Brasil (Solimões), en territorio peruano existen comunidades kukama-kukamiria a lo largo de los ríos Marañón, Huallaga, Ucayali, Amazonas, Samiria, Itaya, Nanay y sus tributarios. La ubicación actual de este pueblo puede rastrearse a olas migratorias desde el noreste brasileño. Los kukama habrían llegado al Perú como parte de una migración histórica de los Tupí que tuvo lugar aproximadamente doscientos o trescientos años antes de la conquista española. Este grupo cruzó el río Branco y salió hacia las várzeas (bosques inundables) del bajo Ucayali donde se asentaron motivados por la abundancia de recursos. Desde ahí se expandieron hacia las planicies inundables de otros ríos. Según Jiménez de la Espada, las comunidades que encontraron los exploradores contaban con entre doscientas y cuatrocientas casas cada una, extendidas a lo largo de aproximadamente trescientos kilómetros de las márgenes del río, con una población aproximada de diez mil a doce mil habitantes. Los kukama siguieron bajando por el Ucayali hasta el río Puinahua, donde se establecieron en grandes concentraciones. Como en este lugar no había suficientes recursos, un grupo numeroso siguió migrando río abajo hasta llegar al río Marañón y fundar, hace más de ciento cincuenta años, la ciudad de Nauta (Stocks, 1981: 53-67). Sin embargo, otros continuaron río arriba por el Marañón y el Huallaga hasta asentarse en la ciudad actualmente conocida como Lagunas. Estas aproximadamente seiscientas personas, un grupo pequeño en comparación con los que se quedaron en la zona del Marañón y el Ucayali, se asentaron en el bajo Huallaga y constituyeron así el pueblo Kukamiria. En la actualidad, el total de la población kukama-kukamiria se estima en veinte mil habitantes. Sin embargo, solamente unos mil mayores hablan su lengua originaria.
Debido a la escasez de fuentes históricas, es difícil establecer etimologías definitivas para las denominaciones cocama, cocamilla, omagua y yurimagua documentadas en las crónicas. Una de las hipótesis más sólidas proviene de Lucas Espinosa, quien sugiere que estos vocablos contienen la raíz Tupi-Guaraní awa/ama “gente”. Así, omagua haría referencia a “gente espía”, yurimagua a “gente muda” y, forzando un poco el modelo, cocama se referiría a “gente forzuda” o “gente de allá”, y cocamilla a “cocama legítimo” (Espinosa, 1935: 13-17). He sugerido una interpretación alternativa a la hipótesis de Espinosa (Vallejos, 2010) según la cual cocama haría referencia a “gente del río Coca”. Existen dos posibles referencias para el río en cuestión. Como se señaló anteriormente, grupos Tupí-Guaraní ocuparon amplios territorios incluyendo las zonas altas del río Napo y del actual río Coca, y, por otro lado, una de las múltiples denominaciones del río Ucayali, habría sido justamente Coca. Al mismo tiempo, el término cocamilla contendría el diminutivo castellano -illa para hacer referencia a ese pequeño subgrupo que se escindió de los kukama para migrar hacia el río Huallaga. Mientras no aparezcan nuevas evidencias históricas todas estas propuestas permanecerán como hipótesis. Cabe aclarar que las denominaciones vigentes, kukama y kukamiria, son adaptaciones de los vocablos castellanos cocama y cocamilla, resultado de la reflexión del personal indígena del Programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana (FORMABIAP), de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), con sede en Iquitos, quienes en 1999 decidieron hacer efectivo su derecho a autodenominarse. Así, designaciones consideradas exógenas fueron adaptadas al sistema de sonidos de sus respectivas lenguas y escritas con los símbolos de sus propios alfabetos. Siendo kukama y kukamiria adaptaciones recientes de términos castellanos empleados por más de cinco siglos, resulta artificioso e injustificado buscarles una etimología en un sentido estricto. 

Es común encontrar comuneros que, motivados por las preguntas de los investigadores, están dispuestos a ensayar algunas otras hipótesis para explicar el término kukama. Por ejemplo, una explicación que me fue ofrecida a través de una narrativa tradicional es que este vocablo estaría relacionado con un lago llamado Cocona. Según este relato, los kukamas tienen su origen en una boa que embarazó a una mujer. Cuando el hijo de la boa nació al borde del lago Cocona, la madre celebró el acontecimiento haciendo bailar al niño con las siguientes palabras: Ta uwaritsuriay, ta uwakatsuriay awara ikian kukuna ɨpatsuka. Tɨmapura ta chirarutsu tsukuri, ta chirarutsu kukama “Yo nací y me transformé en persona aquí en el lago Cocona. Por eso no seré llamado boa, sino kukama” (Victor Yuyarima). En esta versión el término kukama es el resultado de una analogía fonológica con la palabra “cocona”. No es difícil encontrar otras versiones que tratan de insertarse en la cosmovisión de este pueblo.


Vida en las misiones

Una época que dejó profundas marcas en la historia de la Amazonía corresponde al período de las misiones jesuitas. Entre 1637 y 1768, las poblaciones indígenas tuvieron que elegir entre incorporarse a las haciendas, huir de la caza de esclavos o integrarse al sistema de reducciones administrado por los misioneros. Todas estas opciones implicaban abandonar sus territorios originales y, por tanto, sus propias formas de vida. Esta estrategia de evangelización a gran escala fue tan intensa que hacia 1768, cuando los jesuitas fueron expulsados del área, existían aproximadamente cuarenta reducciones albergando cerca de dieciocho mil indígenas (Solis Fonseca, 2002).
Las reducciones provocaron la convivencia de diferentes grupos indígenas. Su carácter multiétnico es destacado en las crónicas, como en el siguiente pasaje de Maroni:

Esta reducción de San Joaquin de los Omaguas se compone hoy dia de 522 almas. Entre éstas hay algunas familias de Yameos, que han asentado aquí el pié y se han emparentado con los mismos Omaguas. Hay tambien algunos indios, en especial muchachos, de varias naciones y lenguas como son Aunales, Maparinas, Caumaris, Pevas, Cavaches, Icaguates, Pararas, Mayorunas, Iquitos y otras, por ser hoy dia esta reduccion como el seminario de las naciones infieles y el real de donde se sale á las nuevas conquistas (P. Brentano, citado en Maroni, 1988 [1738]: p.372).

Escenarios multilingües como el las reducciones estimulan el surgimiento de una lengua común. Documentos históricos revelan que el quechua asumió el rol de lengua franca. Los jesuitas posicionaron al “inga”, como se conocía al quechua, como la lengua de la evangelización en las misiones, de ahí las múltiples huellas que esta lengua ha dejado en muchas lenguas amazónicas, incluidas el kukama-kukamiria y el omagua. Solo hacia el final del período misionero los jesuitas usaron el omagua para la evangelización, como lo indica el siguiente extracto de Maroni:

En éstas reducciones […] aun con más facilidad que del Inga parece se va introduciendo la lengua de los Omaguas, no sólo por ser la más facil y menos gutural que otras del Marañon, sinó también por ser hoy día la reducción de San Joaquin como cabeza y seminario de las nuevas naciones y el real de dónde sale a las conquistas (Maroni, 1988 [1738]: 168-169).

Mientras que los kukama-kukamiria se adhirieron primariamente a Santiago de la Laguna, misión fundada en 1670, los omaguas lo hicieron a la misión de San Joaquín de Omaguas, fundada en 1724. Sin embargo, un importante número de kukama-kukamirias y omaguas no se incorporaron a ninguna de estas misiones (Michael, 2014). Es innegable que el período en las misiones provocó cambios profundos en las poblaciones indígenas. En el caso de los kukama-kukamirias, esto significó convertirse de “indios” en cristianos o fieles. Un ejemplo obvio lo encontramos en sus fiestas tradicionales que reflejan un profundo sincretismo, e incluyen la Navidad, la Semana Santa, el día de los muertos y el Corpus-Cristi entre otros. Por ejemplo, entre los kukama-kukamiria, la celebración del día de los muertos incluye “veladas” en las que se danza en adoración hasta el amanecer. Hoy en día esta práctica está presente incluso en algunos barrios urbanos como Punchana.

Conocimientos y recursos

En la actualidad, la población kukama-kukamiria se estima en veinte mil habitantes que viven distribuidos en cerca de ciento veinte comunidades. Un porcentaje significativo de estas comunidades está localizado en zonas inundables, por lo que durante la estación de lluvias permanecen inundadas de tres a cinco meses. En consecuencia, su calendario agroecológico gira en torno a dos grandes épocas: creciente y vaciante. Ellos poseen una serie de conocimientos y han desarrollado un sinnúmero de técnicas que les permiten realizar sus actividades socioproductivas siguiendo su propio calendario. La pesca, agricultura y recolección de frutos silvestres siguen siendo las actividades productivas que garantizan el sustento de esta población.
En 1982 una porción importante del territorio ancestral de los kukama-kukamiria fue declarado la Reserva Nacional Pacaya-Samiria, ampliamente conocida por sus más de ochenta y cinco lagos y su gran diversidad de vida silvestre, con muchas especies que se encuentran en estado vulnerable. Pacaya-Samiria destaca también por su riqueza acuática. Tal diversidad incluye 330 especies de aves, 130 mamíferos, 256 especies de peces, 1204 plantas y un número todavía no determinado de reptiles y anfibios (INRENA, 2006). Una de las consecuencias de la creación de la reserva es que cerca de cincuenta comunidades kukama oficialmente terminaron ubicadas dentro este espacio de protección, hecho que ha sumado presión a su forma de relacionarse con los recursos naturales y a su modo de vida.
Quizás una de las amenazas externas más serias a la supervivencia de los kukama-kukamiria es la contaminación de su territorio a causa de la explotación del subsuelo. Desde 2003 consorcios internacionales han tenido acceso para implementar proyectos de exploración de petróleo. En las últimas décadas los kukama-kukamiria han experimentado episodios de contaminación de sus fuentes de agua con metales pesados, con consecuencias lamentables para la población que depende de la pesca y la caza para sobrevivir. Estudios recientes dan cuenta de contaminación dentro de la reserva (IIAP, 1985) así como en áreas colindantes con ella, como el río Marañon (OEFA, 2014). Estos eventos no han dejado a los kukama-kukamiria otra alternativa que organizarse y mantenerse en alerta permanente para defender su territorio.
Los kukama-kukamiria se organizaron por primera vez en 1980 para formar la Federación Cocama-Cocamilla (FEDECOCA) que asocia a sesenta y seis comunidades. Además de esta, hoy en día existen otras organizaciones regionales, incluyendo la Asociación Indígena de Desarrollo y Conservación del Samiria (AIDECOS), fundada en 1992 y compuesta por quince comunidades; la Asociación de Desarrollo y Conservación del Puinahua (ADECOP), creada en 1992 y compuesta por diez comunidades; la Asociación Cocama de Desarrollo y Conservación de San Pablo de Tipishca (ACODECOSPAT), fundada en 2000 y que representa a treinta y ocho comunidades; la Coordinadora Autónoma de Pueblos Indígenas de la Cuenca del Nanay (CAPICUNA), fundada en 2001 y que representa a nueve comunidades kukama, bora y huitoto, y la Federación Kukama del Bajo Nanay (FEKUBANA), creada en 2009 y que representa a trece comunidades. En la actualidad ACODECOSPAT es una de las organizaciones más activas.

La lengua kukama-kukamiria

La lengua kukama-kukamiria tiene dos variedades dialectales principales: kukamiria, hablada en la zona del río Huallaga, y kukama a lo largo del Marañón, Ucayali, Nanay y sus tributarios. Las diferencias entre ellas son básicamente a nivel de los sonidos y del vocabulario, como las que se presentan en la Tabla 1; no existen diferencias gramaticales y por lo tanto no hay ningún problema de comunicación entre los hablantes de ambas variedades.

Tabla 1: Diferencias dialectales

kukama
kukamiria
abuelo
amui
ami
canoa
ɨara
ɨrara
fariña
ui
uwi
salir
uchima
ichima

El kukama-kukamiria tiene muchos rasgos interesantes y únicos, uno de ellos es su sistema de género. En castellano, por ejemplo, indicamos el género de aquello sobre lo que hablamos clasificándolo como masculino o femenino. Así, “cuchara” es femenino y “cuchillo” es masculino, una categorización arbitraria que nada tiene que ver con género biológico. Contrario al castellano, en kukama-kukamiria se hace seguimiento del género biológico del que habla, no de aquello de lo que se habla. Para decir “yo”, las mujeres dicen etse, los hombres dicen ta. Aún más original es que estas distinciones estas indexicalizadas en una serie de elementos como pronombres personales, demostrativos, marca de plural, conjunciones, etc. En consecuencia, un mismo enunciado, como “él es mi hijo” o “nosotros hacemos tinajas”, puede ser expresado de maneras bastante distintas dependiendo de si es dicho por un hombre o por una mujer, como se muestra en la Tabla 2. 

Tabla 2: Género en kukama-kukamiria: habla de mujeres versus habla de hombres

Mujeres
Hombres
Él es mi hijo
Ay tsa mɨmɨra
Uri ta taɨra
Nosotros hacemos estas tinajas
Penu yauki ajan muritsunu
Tana yauki ikian muritsukana

Podría pensarse erróneamente que ser competente en kukama-kukamiria significaría utilizar las formas correspondientes a nuestro propio género. Sin embargo las interacciones comunicativas más espontáneas entre comuneros incluyen citas directas de otros hablantes. Es decir, si alguien narra algo que dijo otra persona, lo más natural en kukama-kukamiria es citar textualmente a aquella persona utilizando las formas correspondientes a su género. Un hablante competente hace estos cambios fluidamente porque conoce las formas de habla correspondientes a su propio género pero también las del género opuesto. Sistemas de género como el del kukama-kukamiria no son muy comunes en las lenguas del mundo.
Otro aspecto interesante del kukama-kukamiria es su forma de expresar ciertas nociones. Propiedades como “grande”, “fuerte” o “tímido”, que en castellano expresamos a través de adjetivos, en kukama-kukamiria se expresan a través de verbos. Es decir, se dice tua, “ser grande”; wɨka, “ser fuerte”, o uti, “ser tímido”. Este patrón se extiende a los colores. Para la gama rojo-rosado-naranja, se dice pɨtani, “ser colorado”; para la gama azul-morado se dice tsenepuka, “‘ser azulado’”; para verde se dice ɨkɨra, “‘ser no maduro’”, etc. Asimismo, muchos conceptos que en algunas lenguas pueden considerarse básicos, en kukama-kukamiria se expresan a través de palabras derivadas, es decir, se construyen a partir de otras. Por ejemplo, del verbo umanu, “morir”, se deriva umanuta, “matar”, que literalmente quiere decir “hacer morir”. De la misma manera, de la palabra purepe, “comprar”, se deriva purepeta, “vender” o “hacer comprar”; de ikua, “conocer”, se deriva ikuata, “avisar” o “dar a conocer”, y de mɨmɨra, “hijo de mujer”, se deriva mɨmɨrata, “embarazar”. Para expresar sentimientos y deseos, en kukama-kukamiria se utiliza la palabra iya, “corazón”. Por ejemplo, “tengo miedo” se dice akɨcha tsa iya, “mi corazón tiene miedo”. Entre las expresiones que emplean esta estrategia tenemos yamachi tsa iya, “mi corazón tiene hambre”; tsarɨwa tsa iya, “mi corazón está alegre”; yumɨra tsa iya, “mi corazón está molesto”, aitse tsa iya, “mi corazón está enfermo”. Cabe resaltar que la expresión ikua tsa iya, “mi corazón sabe” se interpreta como “yo pienso” o “yo siento”. Es decir, dos conceptos que se expresan de maneras diferentes en castellano, se expresan de la misma manera en kukama-kukamiria. Todas las estrategias descritas aquí son muy productivas en esta lengua. Entonces, ser competente en kukama-kukamiria significa utilizar apropiadamente estas expresiones.
La clasificación genética de la lengua kukama-kukamiria propone algunos desafíos a la lingüística. Un supuesto básico en lingüística histórica es que las lenguas descienden de una lengua madre o protolengua. De esta forma, las lenguas que descienden de un mismo ancestro forman una familia lingüística. El kukama-kukamiria, tanto como el omagua, rompe el modelo del progenitor único. Si bien el vocabulario kukama-kukamiria es predominantemente Tupí-Guaraní, algunos aspectos de su gramática no lo son. Por ejemplo, algunos pronombres que usan los hombres, como ta, “yo”; ra, “él/ella”, o el plural kana no tienen contrapartes en otras lenguas Tupí-Guaraní. Estos rasgos son huellas del intenso contacto lingüístico en esta área de la Amazonía, situación que se remonta a mucho antes de la llegada de los exploradores europeos. Al mismo tiempo, esta lengua exhibe huellas de contactos más recientes, como las dejadas por el quechua, el portugués y el castellano. Por ejemplo, el sistema de numeración en kukama-kukamiria es Tupí-Guaraní solo hasta el número cuatro (wepe, mukuika, mutsapɨrika, iruaka); desde el cinco, los números son préstamos del quechua, como también los son palabras comunes como kuriki, “dinero”, o atawari, “gallina”, entre otros. La palabra pai, “papá”, es un préstamo del portugués, y muchas palabras para conceptos exógenos, como westa, “fiesta” y leishka, “leer” son préstamos del castellano. Esto significa, entonces, que más de una lengua ha contribuido a la formación del kukama-kukamiria.

Una lengua amenazada

Como se indicó anteriormente, en la región Loreto coexisten pueblos que hablan diversas lenguas. Sin embargo, en la última década el número de niños que aprendió una lengua indígena como primera lengua ha decrecido de manera significativa. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), solo entre 2004 y 2009, el 4% de los niños en Loreto ha experimentado un cambio de lengua materna. Estos datos revelan una clara tendencia hacia el posicionamiento del castellano como la lengua dominante en la región amazónica. Tan es así que en 2009 el 95% de la población iquiteña declaró al español como su lengua materna.
Centrándonos en el escenario kukama-kukamiria, a pesar de que el número estimado de la población étnica es relativamente alto en comparación con el de otros grupos amazónicos, su lengua originaria está en peligro de desaparecer. A decir de la UNESCO, la vitalidad de una lengua se calcula tomando en consideración los siguientes parámetros: el número absoluto de hablantes, la proporción de hablantes dentro de la población étnica, la transmisión de la lengua de generación en generación, el uso de la legua en dominios públicos y privados, el empleo de la lengua en nuevos dominios comunicativos, las actitudes hacia la lengua, las disponibilidad de materiales educativos, el tipo de documentación lingüística y la calidad de la misma, y las políticas lingüísticas gubernamentales. Al conjugar estos parámetros una lengua puede ser asignada a una de las siguientes categorías: (i) vulnerable, (ii) en peligro, (iii) seriamente en peligro, (iv) en situación crítica y (v) extinta. El kukama-kukamiria en el Perú se encuentra seriamente en peligro; en Brasil su situación es crítica y en Colombia está extinto.
Hace aproximadamente cinco décadas que en el Perú los procesos naturales de transmisión del kukama-kukamiria de generación en generación han sido interrumpidos. La llegada de las escuelas castellanizantes hacia la década de 1940, la afluencia de inmigrantes a sus territorios durante las campañas gubernamentales para colonizar la selva, la mirada displicente hacia los indígenas como mano de obra barata, la presión para que los inmigrantes indígenas se inserten en el mundo urbano son solo algunas de las múltiples fuerzas que provocaron entre los kukama-kukamiria cierto recelo al identificarse como indígenas, vergüenza de hablar su lengua originaria y resistencia a enseñársela a sus hijos. En la actualidad los que hablan kukama-kukamiria de manera fluida son en su mayoría personas mayores de sesenta años. Este grupo la usa solo para propósitos comunicativos bastante restringidos, como celebraciones tradicionales, eventos curativos, reuniones familiares, bromas entre pobladores, etc. La mayoría de la población kukama-kukamiria usa el castellano para interactuar de manera cotidiana.
Desde hace algunas décadas, un importante número de kukama-kukamirias ha migrado a ciudades y centros poblados como Iquitos, Pucallpa, Yurimaguas, Lagunas, Nauta y Requena, entre otros. Como una estrategia inicial para insertarse y sobrevivir en un contexto urbano hostil hacia las poblaciones originarias, muchos optaron por renunciar a sus prácticas tradicionales más visibles y por mimetizarse con la población urbana. Sin embargo, en el marco de la reivindicación de sus derechos fundamentales, esa tendencia hacia la “invisibilización” parece estar cambiando gradualmente. Así, hoy por hoy no es extraño encontrar en las ciudades comuneros que se declaren abiertamente kukama-kukamiria y que además exijan ser reconocidos y tratados como tales.
Los kukama-kukamiria, como la mayoría de los pueblos, ven en su lengua originaria la conexión más perceptible con sus raíces y su historia. Así, desde principios de la década de 1980 existe una corriente orientada a la preservación del kukama-kukamiria. Estas iniciativas estas siendo implementadas tanto en comunidades rurales como en centros urbanos, incluyendo la formación de maestros bilingües, la enseñanza del kukama-kukamiria en las escuelas primarias, encuentros de ancianos, campañas de radio, concursos de danza y canto, entre otros. Los agentes detrás de estos esfuerzos son miembros de la misma comunidad en colaboración con diversas instituciones, como el FORMABIAP; el Centro de Investigaciones de Lenguas Indígenas (CILIAP) de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana; el Centro de Capacitación Campesina de la Amazonía (CENCCA) y la radio Ukamara de la iglesia católica del distrito de Nauta; algunas unidades del Ministerio de Educación, y más recientemente la Dirección Descentralizada de Loreto del Ministerio de Cultura. Los resultados en términos de nuevos hablantes de la lengua como producto de las iniciativas de revitalización y mantenimiento son todavía modestos pero promisorios. Sin embargo, el impacto en cuanto al fortalecimiento de la identidad cultural kukama-kukamiria es evidente. La lengua kukama-kukamiria es hoy por hoy la bandera de un movimiento cuya meta no es solo la preservación de una lengua sino la supervivencia de un pueblo. En muchas áreas, ser kukama-kukamiria ya no es vergonzoso, y hablar de preservar su lengua originaria no es más un tema tabú.
Más allá del rol central de las lenguas en la vida de los pueblos es preciso reconocer que cada una de ellas es un sistema único que revela las potencialidades de la mente humana. De ahí la preocupación ante el hecho real de que muchas lenguas indígenas están en proceso de desaparecer, siendo el kukama-kukamiria una de ellas. Si esta lengua desaparece, el pueblo kukama-kukamiria perderá la conexión fundamental con sus raíces y nosotros perderemos una oportunidad de seguir desenmarañando los misterios del lenguaje humano y las potencialidades de la mente.

La influencia del kukama-kukamiria y otras lenguas indígenas en el castellano amazónico

El castellano amazónico exhibe una serie de rasgos que lo convierten en una variedad inconfundible. Sin embargo esta variedad ha recibido una atención muy limitada en comparación con el castellano costeño o andino. Todavía conocemos poco sobre la extensión de los rasgos diferenciadores y sobre su distancia respecto de patrones panhispánicos. Es fácil deducir que el castellano regional es lo que es debido al contacto con las lenguas indígenas desde su llegada a la Amazonía (Ramírez, 2003). Escenarios multilingües son contextos favorables para la influencia entre lenguas. Entre las que han contribuido de manera significativa a la formación del castellano amazónico se encuentran el quechua y el kukama-kukamiria.
Tal vez una de las características más notables del castellano de Loreto es su abundante vocabulario regional, usado tanto en contextos formales como informales. Los términos Tupí-Guaraní que son parte del castellano amazónico corresponden en su mayoría a la flora y la fauna. Entre los términos para animales se encuentran, por ejemplo aguti o añuje, de akuti (Dasyprocta fuliginosa); capihuara o ronsoco, de kapiwara (Hydrochoerus hydrochaeris); paca, picuro o majás, de paka (Agouti paca); tapira o sachavaca, de tapir; urcututo o lechuza, de urkuria (Otus choliba). Entre nombres para árboles se encuentran: huiririma, de wiririma (Astrocaryun sp.); capinuri, de kapinuri (Maquira coriacea); umari, de umari (Poraqueiba sericea). La contribución Tupí-Guaraní al vocabulario regional en cuanto a especies acuáticas es notable: tucunare, de tukunari (Cichla monoculus); maparate, de maparati (Auchenipteridae); acarahuasu, literalmente bujurqui grande, de akarawatsu (Cichlidae); taricaya, de tarikaya (Podocnemis unifilis); cupiso, de kupitsu (Podocnemis sextuberculata). Entre las palabras que se refieren a prácticas culturales se encuentran curare o veneno para flechas, de kawiri; huaca o planta venenosa para pescar, de waka (Clibadium vargasii); camuri, anzuelo pendiente de una cuerda, de kamuri. Entre los topónimos, nombres de lugares o accidentes geográficos, se encuentran sacarita, atajo que sirve para acortar un trayecto o quebrada angosta que une dos ríos, del verbo tsakari-ta, “trozar algo”. El río Paranapura contiene el vocablo parana, “río”; Manacamiri, nombre de una comunidad, de manaka-miri, “sinamillo” o literalmente “ungurahui pequeño”. Finalmente, tal vez uno de los términos más extendidos en la amazonía es icaro, de ikara, “entonar cantos curativos” (Vallejos, 2010).
Pero prestar palabras de otra lengua es un fenómeno bastante común que no necesita necesariamente un período de intenso contacto. Más notable es, sin embargo, la presencia de construcciones gramaticales que se alejan de patrones panhispánicos. Por ejemplo, en el castellano de Loreto, expresiones como “sus casa se ha halagado” son bastante comunes. En otras variedades, la expresión esperada sería “su casa se ha inundado”, si se trata de una propiedad, o “sus casas se han inundado” si se trata de varias propiedades. Es decir, se hace seguimiento al numero singular o plural del elemento poseído. En el castellano local, sin embargo, no se estaría prestando atención necesariamente a lo poseído, sino al poseedor. En el ejemplo en cuestión lo que se está indicando es que la casa de más de uno se ha inundado; la pluralidad del elemento poseído, “casas”, esta implícita. Esa es justamente una manera de expresar la posesión en kukama-kukamiria. Vemos pues que las lenguas locales tienen un rol importante en la formación del castellano de la región amazónica.
Para concluir, es preciso reconocer la presencia de las culturas ancestrales en la vida y el pensamiento de los iquiteños. El entendimiento de la naturaleza de manera inclusiva, la relación íntima con el entorno físico, la coexistencia con los espíritus y dueños de la selva, la tesis de que el bienestar depende de una relación armoniosa con el mundo visible e invisible, la necesidad de “curarnos” de daños para alcanzar el bienestar verdadero son solo algunas de las perspectivas que, ultimadamente, definen a la ciudad de Iquitos.

Referencias
Carvajal de, G. 1942. Relación del Nuevo Descubrimiento del famoso Río Grande que descubrió por muy gran ventura el Capitán Francisco de Orellana. Transcripciones de Fernández de Oviedo y Toribio Medina. Publicación dirigida por Raúl Reyes y Reyes. Quito.
Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP). 1985. Proyecto Contaminación Ambiental por Actividades Petroleras en los Ríos Samiria y otros. Iquitos, Perú.
Instituto Nacional De Estadística E Informática (INEI). 1993. Peru: I Censo de comunidades indígenas de la Amazonía (Información Preliminar). Lima, Perú.
Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA). 2006. Perú: Ecosistema circundante y la presión sobre la diversidad biológica. Lima, Perú.
Jiménez de la Espada, Marcos [1881-1897]. 1965. Relaciones geograficas de Indias. Perú. Tomo 4.
Maroni, Pablo. [1738]1988. Noticias auténticas del famoso río Marañón. Iquitos: IIAP y CETA.
Michael, Lev. 2014. On the Pre-Columbian Origin of Proto-Omagua-Kokama. Journal of Language Contact 7(2).
Queixalós, Francesc. 2009. Amazonía: Aspectos Generales. En Atlas sociolingüístico de pueblos indígenas en América Latina, editado por Inge Sichra, 231-244. Quito: AECID/FUNPROEIB Andes/UNICEF.
Ramírez, Luis Hernán. 2003. El español amazónico hablado en el Perú. Lima: Juan Gutemberg Editores.
Solís Fonseca, Gustavo. 2002. Lenguas en la Amazonía peruana. Lima: Programa FORTE-PE; Ministerio de Educación.
Stocks, Anthony W. 1978. The Invisible Indians: A History and Analysis of the Relations of the Cocamilla Indians of Loreto, Peru, to the State. Dissertation Doctoral. University of Florida.
Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA). 2014. Informe de monitoreo ambiental en la cuenca del río Marañón y al interior del Lote 8X. (Confirmar título)
Vallejos Yopán, Rosa. 2010. A grammar of Kokama-Kokamilla. Disertación Doctoral. Universidad de Oregon.