miércoles, 22 de julio de 2015
domingo, 8 de febrero de 2015
A propósito del informe de Oefa sobre Pluspetrol
El probado amigo e investigador de la Amazonia por más 40 años, nos hace llegar un artículo a propósito del informe OEFA.
Imágenes DR
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El reo le coge
al juez
Alberto Chirif
A mí que me va a decir
lo que se está viendo ahora.
El reo lo corre al juez
y el loro a la boleadora.
La copla que encabeza
este texto pertenece a la chacarera La Refranera,
compuesta y cantada por el entrañable Chango Rodríguez, excepcional cultor del
folclore del norte argentino, uno de los cantantes que alumbró nuestras noches
de estudiante, junto con Atahualpa Yupanqui y otros, en la década de 1960.
La sabiduría popular
tiene la virtud de expresar profundos conocimiento y agudos y preclaros
enjuiciamientos, con la sencillez propia de su cuna y la contundencia de un
hacha que raja leña. Además, escapa al tiempo y al espacio, y así se la puede
aplicar para realidades distintas a las que la motivaron, como una actual que
enfrenta al Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (Oefa) con
Pluspetrol Norte S.A., empresa petrolera con sede principal en Buenos Aires.
En octubre de 2014, el
Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (Oefa), elaboró un informe (Nº
411-2014) dando cuenta de la contaminación de las cuencas donde se encuentran
los pozos de extracción petrolera más antiguos de Loreto, es decir, Pastaza,
Corrientes y Tigre, operados, desde la década de 1970, por la Occidental
Petroleum Company (Oxy) y por Petroperu, y desde hace unos 20 años por la
mencionada empresa argentina Pluspetrol Norte S.A. De inmediato la referida
empresa solicitó ante la Corte Superior de Loreto una “medida cautelar
innovativa” para que se suspenda la eficacia jurídica de dicho informe.
Solícito, el juez
Alexander Rioja Bermúdez, del Primer Juzgado Especializado en lo Civil de
Maynas, ha concedido la medida cautelar a Pluspetrol, determinando que se
“Suspenda la eficacia jurídica del informe Nº 411-2014-OEFA/DR-HID de fecha 20
de octubre de 2014 […] hasta las resultas del proceso principal”. Por tanto,
dispone “que ni el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental ni ninguna
otra persona o entidad del Estado tome en cuenta para ningún efecto el Informe [antes
citado], ni su contenido, hasta la decisión final a dictarse en el proceso
principal”. El Juzgado ha fijado “el monto de la contracautela en la modalidad
de caución juratoria ofrecida por Pluspetrol Norte S.A.” en la suma de S/.
30.000.00.
En una variante de la
chacarera citada, el loro le coge a la boleadora con ayuda del juez.
El juez actualmente no
se encuentra en Iquitos por haber solicitado licencia por tres meses para
viajar a España. El “muerto” que ha dejado lo tendrá que cargar alguno de sus
colegas de la Corte Superior de Loreto.
Los resultados del informe
El Oefa realizó un
concienzudo trabajo de supervisión de 92 sitios ubicados en los ríos Pastaza,
Corrientes y Tigre, en el que participaron monitores ambientales de las
federaciones indígenas de dichas cuencas. El informe, fechado en octubre del
año pasado, comienza por advertir que el contrato de Pluspetrol terminará en
agosto de 2015, es decir, 10 meses más tarde, pero que, sin embargo, hasta la
fecha la empresa “no ha solicitado a la autoridad competente la aprobación de
un instrumento de gestión ambiental que le permita, previa aprobación del
certificador, realizar un retiro ordenado del lote así como la remediación
ambiental que correspondiera, de acuerdo con las obligaciones ambientales
asumidas con la concesión”. ¿Qué espera la empresa? ¿Que se venza el plazo del
contrato para decir que lamentablemente ya no queda tiempo para cumplir con las
obligaciones ambientales? Probablemente esta sea su estrategia, la de enfrentar
a sus detractores con hechos consumados. Lo que hace Oefa al refutar la demanda
de amparo interpuesta por la empresa es recordarle que esta no es la primera
supervisión que realiza porque ya antes ha hecho otras 22, la última de ellas
en marzo del pasado año, que tuvo por finalidad verificar en el terreno el
estado de la gestión ambiental de Pluspetrol en el lote 1AB.
Pero veamos a grandes
rasgos qué dice el informe de supervisión.
Diecisiete de 48
tanques de almacenamiento de hidrocarburos supervisados no cuentan con
impermeabilización adecuada, lo que implica riesgo de contaminación del suelo, de
las aguas superficiales y de las subterráneas como consecuencia de la
filtración de los productos depositados en dichos estanques. La misma falta de
impermeabilización fue detectada en dos de siete tratadores de crudo.
Se encontró que tres
chimeneas queman gas natural proveniente de la batería de producción en
condiciones no controladas, razón por la cual se produce un daño real por
emisiones de monóxido de carbono al ambiente. La combustión es incompleta como
lo evidencia la presencia de una llama de color amarillento y de humo negro. Como
los lectores recordarán, la emisión de carbono al ambiente es el causante del
cambio climático y el calentamiento global, tema central de la COP20 realizada
a fines del año 2014 en Lima.
El tanque sumidero
ubicado en la locación de Marsella no está debidamente cerrado y por ello está
sujeto a recibir la escorrentía del agua de lluvia que, en caso que sean
intensas (cosa frecuente en la región), podrán originar el derrame de
hidrocarburos por rebose, afectando los suelos aledaños, así como la flora y la
fauna.
Inadecuado manejo de
efluentes industriales ya que estos, antes de ser vertidos al ambiente, deben
ser analizados a fin de verificar si cumplen con los límites máximos
permisibles establecidos por ley para efluentes líquidos de hidrocarburos. La
supervisión constató que dichos efluentes se vierten de manera directa al
ambiente, sin contar con autorización ni análisis previos.
Los valores obtenidos de las aguas residuales
domésticas indican que no hay cloro disponible para la desinfección. Se dispone
de estas aguas, sin contar con la autorización respectiva, en pozas de
percolación que no tienen el tratamiento previo que requiere un pozo séptico.
Esto puede originar que se afecte al suelo, los seres vivos y, de persistir la
situación, la napa freática o agua subterránea superficial por filtración o
fuga.
Inadecuado manejo de sustancias químicas lubricantes
y combustibles. De 482 componente involucrados, entre cilindros, drenajes y
almacenes, se ha comprobado el manejo inadecuado en 37 de ellos.
Mal manejo de residuos sólidos. Se constató 45 áreas
afectadas entre botaderos, almacenes, rellenos sanitarios e incineradores. El
manejo de estos residuos, que comprende recolección, almacenamiento,
tratamiento y disposición final, no está incorporado en un instrumento de
gestión ambiental aprobado por la autoridad sectorial competente.
Se detectaron once áreas impactadas por
hidrocarburos, a raíz de derrames, fugas y filtraciones de petróleo crudo desde
tanques de almacenamiento, tanques sumideros, bombas, tuberías y otras
instalaciones que funcionan en el lote 1AB. Estos hidrocarburos, al penetrar en
el subsuelo, impactarán la napa freática. La parte pulverizada de estos
hidrocarburos es susceptible de ser acarreada por el viento y depositada en
hojas y tallos, con lo cual se impide que las plantas realicen el proceso de
fotosíntesis y que mueran a causa de eso, afectando además a la fauna que las
consume.
Falta de mantenimiento de tres juntas de concreto de
las áreas estancas de tanques que almacenan aguas de producción, constituidas
de metales pesados, en los yacimientos Capahuari Norte y Capahuari Sur.
No se cumple el compromiso de utilizar las tres
pozas que en su momento sirvieron como método físico para el tratamiento de las
aguas de producción, como pozas de almacenamiento de agua dulce para combatir
incendios. La supervisión encontró que estas pozas, en vez de agua dulce,
contienen residuos de hidrocarburos.
La supervisión detecto 19 instalaciones inoperativa
(tanques, pozas, cisternas, pozos, incineradores y ductos) que no han sido
declaradas por la empresas, ni habían recibido un adecuado abandono.
Pluspetrol no acreditó tener
permiso para uso de agua para trabajos
de mantenimiento de pozos en la plataforma del pozo Dorissa 16.
La supervisión recuerda también el incumplimientos
de Pluspetrol en el pasado, como, por ejemplo, no haber monitoreado, en 2013,
las aguas de producción antes de ser reinyectadas ni la calidad del agua
superficial, lo que constituía un compromiso establecido en el plan de manejo
ambiental del Proyecto de Reinyección de Aguas de Producción y Facilidades de
Superficie del lote 1AB; o no haber realizado, ese mismo año, el monitoreo periódico
de la calidad del aire. Constata también que los monitoreos de agua subterránea
en los distintos yacimientos del lote 1AB sobrepasan los niveles de Guía de Calidad
de Agua para irrigación establecidos por
Canadien Water Quality Guideline for the Protection of Agricultural Water.
Esta guía se usa de manera referencial dado que la legislación peruana no ha
establecido normas al respecto.
El monitoreo ha constatado también el incumplimiento
de Pluspetrol de una serie de compromisos como, por ejemplo, la generación de
una nueva laguna en el lugar donde existió una llamada Shanshococha. Esta
laguna, luego de haber sido tremendamente impactada por vertimiento de crudo
por parte de la empresa, fue sometida por esta a una “remediación” que
consistió en rellenarla de tierra y desaparecerla, enterrando el crudo vertido.
La empresa no ha cumplido la medida correctiva que se le impuso.
Podríamos
seguir resumiendo los resultados del informe de la Oefa pero eso alargaría
demasiado el presente texto.
El vaivén de las
multas
En abril de 2013, el
Congreso promulgó la ley 30011, elevando el tope de las multas a 30 000 UIT y
otorgando competencia al OEFA para tipificar infracciones y establecer
sanciones. Al amparo de esta norma, dicho organismo aprobó tres reglamentos de
infracciones. De acuerdo a estos, quienes realicen actividades ilegales que causen
daño a la vida o a la salud humana, incurriendo además en factores agravantes, deberán
ser sancionados con las multas más altas.
¡Bravo! ¡Qué bueno!
Daba la impresión que el Estado finalmente se ponía fuerte con el tema del
control de la contaminación y los impactos ambientales causados por las
empresas, y que, por fin, se tomaba en serio su papel de velar por el
patrimonio natural del país y el bienestar de sus ciudadanos. Grave error. Un
año y poco más, en julio de 2014, el Congreso aprobó la ley 30230 que, cual
péndulo, se fue al otro extremo. Mediante esta norma el Congreso estableció que
OEFA debía privilegiar, durante tres años, las acciones de prevención y
corrección de la conducta infractora. En otras palabras, que no debía multar a
los infractores sino llamarles la atención (no
ensucies pe’, hermanito) y que reservase las multas para casos
excepcionalmente graves de afectación a la vida y la salud de las personas; de
actividades realizadas sin contar con el instrumento de gestión ambiental o la
autorización de inicio de operaciones correspondientes, o en zonas prohibidas;
o de reincidencia dentro de un periodo de seis meses desde la primera
infracción. Pero para que la cosa no fuese tan grave como suena, aun en estos
casos, el Estado resolvió en rebajar las multas al 50% de lo que correspondería
aplicar de acuerdo a la metodología de determinación de sanciones. ¡Intoxiquen,
señores empresarios, que la contaminación está en oferta! Una auténtica ganga
dispuesta por el Estado y su socio CONFIEP.
Lo curioso es que
algunos de los resultados del informe que hemos citado se refieren a medidas correctivas
puestas anteriormente por diversos organismos del Estado, como aquella que se
refiere a la laguna Shanshococha, que Pluspetrol no ha cumplido.
Por otro lado, ¿cómo se
puede poner medidas correctivas si antes no se realiza un serio informe para
monitorear la situación en que opera una empresa? Eso ha hecho Oefa a quien ya
la ley le quito la facultad de multar y ahora Pluspetrol pretende usurparle la potestad
de monitorear para, sobre esa base, determinar las medidas correctivas
pertinentes.
En una situación de una
Oefa debilitada por la ley 30230 es digno de aplauso que este organismo haya
podido hacer un informe objetivo y serio como el citado. Nos hace ver que aún
hay esperanza en que el Estado cumpla con velar por la calidad del ambiente y
la vida y la salud de sus ciudadanos.
Pero queremos también
destacar que todos estos problemas relacionados con el ambiente y la salud de
connacionales han saltado a la luz gracias a la decidida actitud de
federaciones indígenas que se han plantado ante el Estado y las empresas para denunciar
su actitud negligente y criminal al permitir la contaminación del ambiente y
con ello la enfermedad, la muerte y el empobrecimiento de una población que
requiere de una naturaleza sana para poder desarrollarse. De nada de esto se
hablaría hoy sino fuese por las denuncias hechas por esos defensores del
patrimonio natural y social de la Nación.
¿Servirá este ejemplo
para que el Congreso recapacite sobre la barbaridad que ha hecho al aprobar la
ley 30230?
¿Servirá para que
diseñe normas que permitan que la boleadora coja al loro y el reo sea
sancionado por el juez?
sábado, 7 de febrero de 2015
Para entrar al debate sobre la titulación.
Alberto Chirif
Me refiero al debate por Internet que han entablado en estos días los abogados Javier Aroca, de la oficina de conflictos de la Presidencia del Consejo de Ministros, y Juan Carlos Ruiz Molleda, del Instituto de Defensa Legal, ratificando, el primero, la necesidad y legalidad de la norma según la cual se deben clasificar los suelos que se van a titular a las comunidades nativas, de acuerdo a lo establecido en el DL 22175, de 1978; y cuestionado, el segundo, la validez de dicha norma.
Una primera sorpresa es que Javier Aroca defienda ahora esa norma, habiendo él trabajado, primero, en el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) creado justamente para velar por derechos de los indígenas; luego como responsable de la oficina de comunidades nativas de la Defensoría del Pueblos (huelgan los comentarios sobre el papel que juega); y, finalmente, en OXFAM América, institución que a lo largo de su desempeño ha mantenido una posición de defensa de derechos de las comunidades nativas y campesinas, y de otros sectores generalmente apaleados por las normas y las políticas de sucesivos gobiernos. Al parecer se trata de un caso más de esos jugadores de fútbol que besan la camiseta de cada equipo que los contrata, dirigiéndose siempre hacia la tribuna poblada de hinchas para recibir sus aplausos.
Pero yendo al tema, al parecer Javier Aroca incurre en una serie de errores que paso a detallar.
1. La primera ley de comunidades nativas, DL 20653, se dio en 1974 y ella no consideraba la clasificación. Es decir, todas las tierras demarcadas en favor de una comunidad nativa se le titulaban en propiedad.
2. No es el DL 22175 de 1978, la ley de comunidades nativas que reemplazó a la anterior, la que cambió las normas de juego, aunque, efectivamente, el artículo 11º (número que parece fatídico para nuestro país, ya que antes hubo una “página 11”). Fue, en cambio, la ley 21147, Ley Forestal y de Fauna Silvestre dada en 1975. Esta declara que los recursos forestales y la fauna silvestre son de dominio público, especificando que el concepto de recurso forestal incluye no solo los bosques sino también las tierras cuya capacidad de uso mayor es forestal.
3. La prueba irrefutable de que lo que digo es cierto es que las primeras titulaciones, que se hicieron en 1975 para celebrar el aniversario del DL 20655, no clasificaron las tierras y toda la extensión se dio en propiedad a las comunidades. En cambio, de 1975 en adelante comenzó la clasificación que luego, en 1978, fue ya sancionada como requisito en el DL 22175.
4. Entre 1974 que se da la primera ley de comunidades nativas y 1978 que se promulga la segunda, no hubo cambio de la Constitución. Esto recién se produjo en 1979. Javier Aroca, sin embargo, cita la Constitución de 1993 para justificar los cambios de leyes que se produjeron en 1975 y 1978.
5. Por tanto, el cambio que se produjo en 1a ley de comunidades en 1978, basándose en la ley forestal de 1975, no tiene nada que ver con la Constitución.
6. Si no tiene que ver con la Constitución no es válido el argumento de Javier Aroca que tendría que cambiarse esta para poder proceder a titular las tierras que el Estado clasifica como forestales.
7. Es una barbaridad también decir que por el hecho de que el artículo 66º de la Constitución de 1993 señale que los recursos renovables y no renovables pertenecen a la Nación, las tierras de capacidad forestal no pueden titularse a las comunidades nativas. ¿Por qué? Porque las tierras de capacidad agropecuaria son un recurso natural renovable y ellas sí se titulan a las comunidades y a otros actores. De acuerdo a la interpretación de Javier Aroca del artículo 66º estas tierras tampoco podrían titularse.
8. Pero ya que de la Constitución se trata -y de esta, de la que nos dejó la dictadura de la década de 1990-, veamos qué dice respecto a los convenios y tratados internacionales. Dice, entre otras cuestiones que: “Las normas relativas a los derechos y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretan de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y con los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificadas por el Perú” (Disposición Final Cuarta). Es decir, sobre la base de lo que dice el Convenio es que deben interpretarse las normas contenidas en la Constitución referidas a los derechos y libertades.
9. También debo recordar que la titulación es un procedimiento que sirve, como bien dice el abogado Pedro García, para ratificar un derecho preexistente de los pueblos indígenas. “No existe cesión de derechos –señala él- de parte del Estado sino reconocimiento de la continuidad histórica del derecho. Se titula no para serdueños sino porque son dueños”. En este sentido, clasificar tierras que son de las comunidades y pueblos indígenas es una aberración.
10. La clasificación es además un procedimiento discriminatorio porque solo se aplica para el caso de las comunidades nativas y campesinas, pero no para las empresas agroindustriales que ahora adquieren tierras por toda la región para dedicarlas a sembrar palma aceitera, cacao u otros cultivos. Ellas reciben en propiedad la totalidad de las tierras que reclaman. La norma podría entonces también ser denunciada por violar convenios internacionales contra la discriminación suscritos por el Perú.
11. Javier Aroca menciona que no existe ningún país en la América Latica donde se reconozca a propiedad del subsuelo a particulares. Y esto es cierto, pero es cierto también que abordar este tema ahora es una manera mañosa de desviar la atención de lo que es el asunto central del debate entablado con Juan Carlos Ruiz, que es la clasificación de tierras con las implicancias que esta tiene. El debate sobre el subsuelo es otro, más complicado y yo quiero por ahora dejarlo de lado. No dejo de lado, en cambio, la denuncia sobre las barbaridades que hacen las empresas extractivas al explotar los recursos del subsuelo, contaminando las tierras, las aguas y el aire, que son patrimonio de la Nación, y con esto, afectando seriamente la salud de la gente; y sobre la irresponsabilidad del Estado que no interviene en defensa de sus ciudadanos, incumpliendo lo que dice la Constitución en su primer artículo: “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”.
12. Por último, aun aceptando que es verdad que ningún país de América del Sur ha reconocido a los indígenas el derecho al subsuelo, quiero citar lo que me dijo, en septiembre de 2014, el abogado colombiano Ramón Laborde cuando le pregunté si alguna vez el Estado colombiano había entrado a la fuerza a apoyar la explotación de algún recurso del subsuelo de una comunidad indígena en su país. Su respuesta fue no. Dijo: “Siendo inalienable el territorio, no es posible que el gobierno actúe de esa manera porque para hacerlo tendría que expropiar el territorio. Si alguien tiene una casa y el gobierno quiere pasar una carretera o establecer un pozo, no lo puede hacer mientras no se expropie esa casa. En el caso de los indígenas, en la medida que se trata de territorios inalienables, no se puede expropiarlos”.
Es claro que se trata de otra manera de entender la ley, la Constitución y los derechos de los pueblos indígenas.
__._,_.___
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Diez razones para decir NO a los transgénicos
Por Silvia Ribeiro*
La realidad de los
transgénicos nos muestra que no cumplen con ninguna de estas promesas. Por el
contrario, producen menos, usan más químicos, generan nuevos problemas
ambientales y de salud, crean más desempleo y marginación, concentran la
propiedad de la tierra, contaminan cultivos esenciales de las economías y las
culturas, como el maíz, aumentan la dependencia económica y son un atentado a
la soberanía.
1. La ingeniería
genética se basa en más incertidumbres que conocimientos
Los transgénicos son
organismos a los que se les ha insertado material genético, generalmente de
otras especies, por métodos que jamás podrían ocurrir en la naturaleza.
Estudios recientes, aparecidos en
publicaciones científicas (1) postulan que los dogmas centrales de la genética
desde la década de 1950, podrían estar fundamentalmente equivocados. Lo grave
es que sobre este dogma central ¿equivocado? se están produciendo a gran escala
organismos transgénicos que van a parar a nuestros alimentos, medicinas y a la
biodiversidad circundante.
La tecnología de la ingeniería genética tiene tantas
incertidumbres y efectos colaterales impredecibles, que no podría llamarse
ingeniería ni tecnología. Es como construir un puente tirando bloques de una
orilla a la otra, esperando que caigan en el lugar correcto. Durante el proceso
aparecen todo tipo de efectos inesperados y los dueños de esta obra, aseguran
que no hay evidencias de que tengan impactos negativos sobre la salud o el
medio ambiente, y que los que los cuestionan no son científicos. La realidad es
peor, porque los transgénicos no son inertes, sino organismos vivos que se
reproducen en el ambiente, fuera de control de los que los han creado.
2. Conllevan riesgos
para la salud
Si usted fuera a una
tienda y viera un anuncio de galletas que dice “no hay pruebas de que sean
malas para la salud”, ¿las compraría? Yo no. Y creo que nadie más. Por
supuesto, la industria biotecnológica no está buscando estas pruebas.
Científicos independientes, como el Dr. Terje Traavik de Noruega, han
encontrado en 2004 resultados alarmantes: alergias en campesinos debido a que
inhalaron polen de maíz transgénico (2).
Pero la verdadera
Caja de Pandora, son los efectos impredecibles: ni los que construyen
transgénicos saben qué efectos pueden tener en la salud humana y animal, al
recombinarse, por ejemplo, con nuestras propias bacterias o ante la posibilidad
de que nuestros órganos incorporen parte de estos transgénicos, como ya ha
sucedido en pulmones, hígado y riñones de ratas y conejos. (3)
3. Tienen impactos
sobre el medioambiente y los cultivos
No hay casi estudios
sobre los impactos en los cultivos y en el medioambiente. Sin embargo, es claro
y tristemente demostrado con la contaminación transgénica del maíz en México,
que una vez que los transgénicos sean liberados, contaminarán los demás cultivos,
por polen, viento e insectos. Los cultivos insecticidas pueden afectar a otras
especies que no son plaga de los cultivos,tal como se comprobó que el polen de
maíz Bt afecta a las mariposas Monarca— y en países de gran biodiversidad, los
riesgos se multiplican.
En varias de las plantas de
maíz contaminadas que se han descubierto en México, se notaron deformaciones.
Según los promotores
de los transgénicos, deberíamos aceptar todos estos riesgos, porque necesitamos
más alimentos para la creciente población mundial. Pero la producción de
alimentos no es la causa del hambre en el mundo. Actualmente se producen el
equivalente a 3,500 calorías diarias por habitante del planeta: cerca de 2
kilos diarios de alimentos por persona, lo suficiente para hacernos a todos
obesos. (4) El hambre en el mundo no es un problema tecnológico. Es un problema
de injusticia social y desequilibrio en la distribución de los alimentos y la
tierra para sembrarlos. Los transgénicos aumentan estos problemas.
5. Cuestan más,
rinden menos, usan más químicos
Desde que Estados
Unidos comenzó con los transgénicos en 1996, el uso de agroquímicos aumentó en
23 millones de kilos.
Los cultivos
transgénicos también producen menos. El cultivo más extendido, que es la soya
tolerante a herbicidas (61% del volumen de transgénicos en el mundo) produce
entre de 5 a 10% menos que la soya no transgénica. (5)
Las semillas
transgénicas son más caras que las convencionales. Esto hace que en algunos
casos, aun cuando provisoriamente haya un pequeño aumento de producción, éste
no compensa el gasto extra en semilla. La industria biotecnológica arguye que
esto no puede ser verdad (¡aunque lo sea!), porque entonces los agricultores
estadunidenses no usarían estas semillas. Lo cierto es que la mayoría no pueden
elegir, ya no tienen sus propias semillas, hay falta de opciones en el mercado
y tienen fuertes ataduras con las multinacionales semilleras.
6. Son un ataque a la
soberanía
Prácticamente todos los
cultivos transgénicos en el mundo están en manos de cinco empresas
transnacionales. Son Monsanto, Syngenta (Novartis + AstraZeneca), Dupont, Bayer
(Aventis) y Dow. Monsanto sola controla más de 90% de las ventas de
agrotransgénicos. Las mismas empresas controlan la venta de semillas y son las
mayores productoras de agrotóxicos. (6) Lo cual explica porqué más de las tres
cuartas partes de los transgénicos que se producen en realidad —no en la
propaganda— son tolerantes a herbicidas y aumentan el uso neto de agrotóxicos.
Aceptar la producción
de transgénicos significa entregar a los agricultores, de manos atadas, a las
pocas transnacionales que dominan el negocio y enajenar la soberanía
alimentaria de los países.
7. Privatizan la vida
Todos los transgénicos están
patentados, la mayoría en manos de las mismas empresas que los producen. Esto
significa un atentado ético, en tanto son patentes sobre seres vivos, y además
son una violación flagrante a los llamados “Derechos de los Agricultores”
reconocidos en Naciones Unidas como el derecho de todos los agricultores a
guardar su semilla para la próxima cosecha. Las patenten impiden esto y obligan
a los agricultores a comprar semillas nuevas cada año. Si no lo hacen, se
convierten en delicuentes. Las empresas multinacionales de transgénicos tienen
iniciados cientos de juicios a campesinos de Norteamérica, por “uso indebido de
patente”.
8. Lo que viene:
semillas suicidas y cultivos tóxicos
La próxima generación
de transgénicos incluye cultivos manipulados para producir sustancias no
comestibles como plásticos, espermicidas, abortivos, vacunas. En Estados Unidos
hay más de 300 experimentos secretos (pero legales) de producción transgénica
de sustancias no comestibles en cultivos: fundamentalmente en maíz. Se nombra
la producción de vacunas en plantas como si esto fuera algo positivo: ¿pero qué
sucedería con estos farmacultivos si se colaran inadvertidamente en la cadena
alimentaria? La mayoría de nosotros ha sido vacunado contra algunas
enfermedades -¿pero se vacunaría usted todos los días? ¿qué efectos tendría
esto?. Ya se han producido escapes accidentales de estos cultivos.
En México, la siembra
de maíz transgénico está prohibida y sin embargo desde el 2001 se ha encontrado
contaminación del maíz campesino en varios estados de la república, al Norte,
Centro y Sur del país (7). ¿Cómo sabremos que no sucederá con estos maíces? ¿Quién lo va a controlar, si las propias autoridades
de la Secretaría de Agricultura firmaron en noviembre del 2003 un acuerdo con
Estados Unidos y Canadá que les autoriza hasta un cinco por ciento de
contaminación transgénica en cada cargamento de maíz importado que entra a
México?
Las empresas que producen transgénicos están desarrollando
diversos tipos de la tecnología “Terminator”, para hacer semillas “suicidas” y
obligar a comprarlas para cada siembra.
9. La coexistencia no es posible ni el control tampoco
Tarde o temprano, los cultivos transgénicos contaminarán todos los
demás y llegarán al consumo, sea en los campos o en el proceso post-cosecha.
Según un informe de febrero 2004 de la Unión de Científicos Preocupados de
Estados Unidos, un mínimo de 50 por ciento de las semillas de maíz y soya, de
ese país que no eran transgénicas, están contaminadas. El New York Times
(1-3-04) comentó sobre esto “Contaminar las variedades de cultivos
tradicionales es contaminar el reservorio genético de las plantas de las que ha
dependido la humanidad en gran parte de su historia. (…) El ejemplo más grave
es la contaminación del maíz en México. La escala del experimento en el que se
ha embarcado a este país —y los efectos potenciales sobre el medio ambiente, la
cadena alimentaria y la pureza de las semillas tradicionales— demanda
vigilancia en la misma escala”.
Para detectar si hay
transgénicos, dependemos de que la propia empresa que los produce nos entregue
la información, cosa que son renuentes a hacer, y por la que ponen altos costos
que cargan a las víctimas de la contaminación. “Casualmente”, luego de que se
han sucedido los escándalos de contaminación, se ha hecho cada vez más difícil
detectarlos.8
10. Ataque al corazón
de las culturas
La contaminación del
maíz en México, su centro de origen, concentra todos los problemas que
describimos hasta aquí, pero además es un ataque violento al corazón mismo de
las culturas mexicanas: a su vasta cultura culinaria y los mil usos que se le
dan al maíz, a sus economías campesinas, a las bases de la autonomía indígena.
Con esta guerra biológica al maíz tradicional, las transnacionales podrían
apropiarse y privatizar este tesoro milenario y colectivo de los
mesoamericanos, obligando a los creadores del maíz a pagar para seguir usándolo
en el futuro.
Las empresas
multinacionales productoras y distribuidoras de transgénicos, así como los que
favorecen las importaciones de maíz OGT, los que quieren levantar la moratoria
que impide sembrar maíz OGT, o aprobar una ley de bioseguridad para
legalizarlos, asumen una inmensa deuda histórica que los pueblos de México no
van a permitir ni olvidar.
Aldo González
zapoteco de Oaxaca, resume:
“…somos herederos de una gran riqueza que no se mide en dinero y
de la que hoy quieren despojarnos: no es tiempo de pedir limosnas al agresor.
Cada uno de los indígenas y campesinos sabemos de la contaminación por
transgénicos de nuestros maíces y decimos con orgullo: siembro y sembraré las
semillas que nuestros abuelos nos heredaron y cuidaré que mis hijos, sus hijos
y los hijos de sus hijos las sigan cultivando. (…) No permitiré que maten el
maíz, nuestro maíz morirá el día en que muera el sol”.
Notas:
(1) Wayt Gibbs,W, “The Unseen Genome” en Scientific
American, noviembre 2003. Ver también grain, “Blinded by the Gene”, en
Seedling, Setiembre 2003, www.grain.org
(2)
Ribeiro, Silvia, “Transgénicos, salud y contaminación” en La Jornada, México,
20-03-2004
(3)
New Health Dangers of Genetically Modified Food Discovered, Boletín de prensa
del Institute for Responsible Technology, citando los estudios de Terje
Traavik, del Norwegian Institute for Gene Ecology, Malasia, 24-02-2004
(4) Moore Lappé. F, Collins J y Rosset Peter, World
Hunger: 12 Myths, Food First Books, Estados Unidos, Oct. 1998.
(5)
Benbrook, Charles, Tiempos problemáticos en medio del éxito comercial de la
soja Roundup Ready, Northwest Science and Environmental Policy Center,
AgBioTech InfoNet, Technical Paper # 4, Estados Unidos, 2001.
http://www.biodiversidadla.org/arti…
(6) Grupo etc, etc Communiqué # 82:
Oligopolio sa, Nov/Dic 2003, http://www.etcgroup.org/article.asp…
(7) Contaminación del maíz en México:
mucho más grave. Boletín de prensa colectivo de comunidades indígenas y
campesinas de Oaxaca, Puebla, Chihuahua, Veracruz, ceccam, cenami, Grupo etc,
casifop, unosjo, ajagi, Oct 2003
(8) Heinemann,
Jack A. gm Corn in New Zealand: a case study in detecting purposeful and
accidental contamination of food. Ponencia en el seminario científico para delegados al Protocolo
Internacional de Cratagena sobre Bioseguridad de la Red del Tercer Mundo y el
Institute de Gene Ecology, Malasia, 22-02-2004.
—
*Silvia
Ribeiro es investigadora del Grupo etc, http://www.etcgroup.org
—-
Fuente:
La Jornada, publicado originalmente el 17 de abril de 2004:
http://www.jornada.unam.mx/2004/04/17/tras-razones.html
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Pueblos de la yuca brava. Historia y culinaria
Como resultado del trabajo realizado durante los últimos años, el antropólogo Alberto Chirif acaba de publicar el libro titulado Pueblos de la yuca brava. Historia y culinaria. La edición y publicación del libro ha contado con el auspicio de las siguientes instituciones: ORE y Grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA por sus siglas en inglés), ambas de Dinamarca; Nouvelle Planète de Suiza y el Instituto del Bien Común del Perú. El libro es el resultado de una investigación hecha por el autor sobre la historia y culinaria de los pueblos indígenas de la Amazonía peruana que cultivan y procesan la yuca “brava” o venenosa como producto central de su alimentación: Huitoto, Ocaina (ambos del tronco lingüístico Huitoto), Bora (único representante del tronco del mismo nombre) y Secoya o Airo Pai (Tucano Occidental). Los cuatro se ubican en la parte norte de la región de Loreto, provincia de Maynas.
La bibliografía general suele diferenciar entre la yuca brava o amarga y la dulce, llamadas en la literatura en inglés “bitter” y “sweet”, respectivamente. De acuerdo a Chirif, el desarrollo de este trabajo le hizo dar cuenta de que algo dificultaba su comunicación con la gente de las comunidades que visitó para realizar el trabajo. Fue así que se dio cuenta de que por “yuca dulce” la gente entendía algo distinto a lo que él pensaba y que manejaba una tercera categoría sobre la que nunca había escuchado: la “yuca buena”. Esta categoría corresponde en realidad a lo que la sociedad urbana conoce como yuca dulce, es decir, aquella que puede ser consumida hervida, asada o frita sin problema alguno para la salud. En cambio, los indígenas consultados llaman yuca dulce a una que produce un tubérculo suculento, con bajo contenido de almidón y que sirve únicamente para hacer refrescos. No obstante, el jugo que se obtiene rallando la yuca debe ser también hervido antes de consumirse ya que también contiene cierto porcentaje de ácido cianhídrico. Los huitoto de La Chorrera (Amazonía colombiana) hacen la misma diferenciación, y le llaman “yuca de comer” a la que sus paisanos del Perú denominan “yuca buena”.
Interrogado el autor sobre por qué ha limitado su trabajo sólo a pueblos que cultivan y consumen la yuca brava, señala dos razones principales. La primera es el hecho extraordinario de la conversión de un producto venenoso en alimento. Aunque se sabe bien que se trata de un proceso físico y químico de tratamiento de la yuca para volverla comestible, la explicación científica no agota el acto maravilloso de que un fruto dañino sea convertido en un producto cultural benéfico. La eliminación del veneno es un proceso sencillo en su aplicación, en la medida que no requiere de instrumental complicado, pero complejo en su descubrimiento porque se debe haber llegado a él siguiendo caminos del saber que aún están por dilucidar. Es, además, muy laborioso, en especial cuando se trata de aprovechar sus subproductos, como los jugos venenosos para preparar una pasta picante.
La otra razón es que los pueblos indígenas que utilizan la yuca brava como producto central para la preparación de sus alimentos tienen una culinaria más compleja y variada que aquellos que no la emplean. Este trabajo no se limita a dar cuenta de la elaboración de comidas a partir de la yuca brava, sino que también incluye anotaciones sobre sus conocimientos y técnicas culinarias en general y, en algunos casos, acerca del entorno social en el que la gente consume los alimentos. El documento se completa con información histórica y actual de cada uno de esos pueblos. En otras palabras, el presente no es un libro de cocina aun cuando aborda el tema de la culinaria y presenta recetas para la preparación de algunas comidas. Este libro pretende ser solo una primera aproximación a un tema mucho más vasto, en la medida que la alimentación en los pueblos indígenas compromete su universo entero de conocimientos, creencias, modos de organización y de relacionamiento con el monte y los seres tutelares de las plantas y animales.
Biodiversidad, diversidad cultural y culinaria
El Perú es uno de los doce países megadiversos del mundo debido a la gran variedad de ecosistemas que posee. De las 104 zonas de vida establecida por el sistema Holdridge, Perú posee 84 y 17 transicionales, entre desiertos, páramos alto andinos, bosques tropicales, tundras, bosque seco tropical, bosque seco subtropical y otras, además de ocho provincias biogeográficas y tres grandes cuencas hidrográficas que contienen 12 201 lagos y lagunas, 1007 ríos, así como 3044 glaciares. En el Perú existen 25 000 especies de plantas (10% del total mundial), de las cuales al menos 30% son endémicas. De ellas, la población utiliza más de cinco mil en diversos usos: alimenticios (782 sp), medicinales (1400 sp), ornamentales (1608 sp), para madera y construcción (618 sp), forrajes (483 sp), tintes y colorantes (134 sp).
Pero la biodiversidad sería un referente estático si no hubiese existido, paralelamente, una gran diversidad cultural en el pasado que no sólo la aprovechó sino que la fomentó y, por supuesto, la cuidó. En efecto, sobre el territorio que hoy ocupan Perú y Bolivia florecieron las principales civilizaciones de esta parte del Continente. En este sentido ni los cultivos ni las especies animales son productos “naturales” sino más bien culturales dado que se deben a la inteligencia y capacidad de conocer y experimentar de dichas civilizaciones.
Una de las maneras en que la diversidad se expresa en el Perú es a través de la culinaria. Sobre la base de una herencia biológica y cultural ancestral y con la contribución posterior de nuevos productos al parecer traídos por los chinos (como el arroz y el plátano originarios del Asia) y también por los europeos, y de nuevas técnicas de cocina aportadas por inmigrantes llegados durante la Colonia y la República (principalmente, árabes, españoles, chinos, japoneses, africanos, franceses e italianos), la culinaria peruana ha desbordado las fronteras nacionales y ha proyectado su influencia hacia otros países de América y de Europa. La culinaria es hoy uno de los aspectos más dinámicos de la cultura nacional, ya que siempre continúa a la búsqueda de nuevos rumbos y fusiones que la enriquezcan.
Sin embargo, la culinaria peruana tiene dos grandes deudas. La primera es destacar y rendir homenaje a quienes lograron en el pasado la domesticación de las especies de flora y fauna que hoy constituyen los insumos indispensables de la cocina nacional. Y no sólo se trata de destacar los productos que legaron, sino también sus métodos de cultivo utilizando suelos hoy abandonados porque la agroindustria, la agricultura intensiva de monocultivos no los toma en cuenta. Es el caso de las laderas de los cerros trabajadas como graderías (andenes) con la finalidad no sólo de ganar tierras para el cultivo sino también para evitar la erosión y administrar sabiamente las aguas, y hacer que la humedad llegue desde las partes altas a las bajas. Es también el caso de los waru waru, camellones levantados en zonas inundables a orillas del lago Titicaca para cultivar en su parte más elevada, método que no sólo gana tierras sino que crea un microclima, ya que el agua circundante eleva la temperatura y protege los cultivos de las heladas. Es también producto de la inteligencia de las antiguas civilizaciones indígenas las obras de irrigación hechas en los desiertos costeños. Diversos arqueólogos que han investigado la civilización Moche, que floreció en el área de las actuales regiones de Lambayeque y La Libertad, en la costa norte del Perú, entre 300 a.C. y 600 d.C., afirman que en ese tiempo se cultivaban extensiones mayores de tierra que las actuales, y con mayor conocimiento del medio, gracias a las obras de irrigación.
La segunda deuda tiene que ver directamente con las culinarias indígenas, aún poco conocidas en el resto del país, a pesar de que algunas de las cocinas regionales del Perú han recogido platos y técnicas de las cocinas indígenas que, posteriormente, se han integrado como parte de la propuesta culinaria nacional. Es el caso de la pachamanca (literalmente, “olla de la tierra”), técnica ancestral para cocinar alimentos propia de los Andes que consiste en calentar piedras en una hoguera que luego se colocan en un pozo cavado en la tierra. Envueltos en hojas de plátano, los alimentos se ordenan, de abajo hacia arriba, de acuerdo a sus propias necesidades de cocción (más o menos calor) y del tiempo que demoran en cocerse, y luego son cubiertos por capas de tierra. Se trata de una técnica indígena pero que ha incorporado nuevos productos, como el cerdo, el carnero y el queso.
La elaboración del libro
El de Chirif no es un libro de cocina, aun cuando aborda el tema de la culinaria de pueblos que usan la yuca brava y da algunas recetas. Es más bien un libro que intenta una aproximación histórica a pueblos que sufrieron la época del caucho, en la que destaca su capacidad de resistencia para sobreponerse a la barbarie, así como a su cocina que es un campo especial de expresión de su fino conocimiento y creatividad. En el caso de la yuca brava, la conversión de un veneno en alimento, es decir, de la muerte en vida es un hecho asombroso.
El autor señala que aspira con este libro llegar a alumnos de colegio y de universidad, así como al público en general; y que espera con él aportar a la lucha contra el racismo, tara que no se combate con eslogan sino poniendo en evidencia los conocimientos y aportes que han legado los pueblos indígenas a la Humanidad.
Estructura del libro
Además de una introducción en la que el autor explica el por qué de este libro, contiene ocho capítulos con los siguientes títulos: 1: La yuca alimento solidario (origen, difusión, domesticación e importancia de la yuca en el mundo); 2: Bora, Huitoto y Ocaina, una historia de resurgimiento (historia colonial y republicana de estos pueblos, hasta el surgimiento de las actuales organizaciones y sus propuestas. Incluye una mirada de lo que pasa con ellos en Colombia; 3: Los Secoya, historia, hábitat y problemas actuales; 4: La historia contada en primera persona (relatos actuales de boras, huitotos y ocainas sobre cómo llegaron al Perú desde Colombia después de la época del caucho; 5: La tierra tiene forma de seno de mujer (mitología y culinaria de los Bora); 6: Al principio reinaba el vacío (mitología y culinaria de los Huitoto); 7: La cocina sagrada de los Ocaina (mitología y culinaria de los Ocaina); 8: El primer hombre nació de un huevo (mitología y culinaria de los Secoya).
Por último, incluye bibliografía, vocabularios del castellano regional loretano y nombres comunes y científicos de las especies de flora y fauna mencionadas en el libro.
domingo, 21 de septiembre de 2014
Presencia del Cocama en el castellano regional de Loreto-Roxani Rivas
Fuente: Semanario Kanatari-CETA-Iquitos, Perú.
Un lector común de la Amazonía peruana se
preguntará ¿qué tiene que ver la lengua cocama en el castellano regional de
Loreto? Hablar de la lengua cocama, significa hablar de la presencia tupí en el
espacio de la Amazonía
peruana. Los Tupí iniciaron una serie de migraciones en el Amazonas central en
Brasil entre los siglos IX y XVI. Es probable que los Cocamas, descendientes de
la lengua tupí, se hayan establecido en el bajo Ucayali 200 o 300 años antes de
la llegada de los españoles desde el cual se extendieron hacia otras planicies
de ríos (Stocks 1981). Y se encontraban en plena expansión y dominaban el curso
principal del alto Amazonas en el primer contacto con los europeos (Lathrap 1970).
Durante la colonia española, los
misioneros emplearon la lengua quechua como lengua franca para
comunicarse con los diversos grupos étnicos amazónicos, pues con anterioridad,
en la dominación de los Inca era usada como instrumento de comunicación entre
los pueblos de lenguas diversas (Pottier, 1983:21). A pesar de esto, en la
actualidad se constata la presencia de la lengua tupí en el castellano regional
de Loreto, y se debe no sólo a una influencia del noreste del Brasil donde fue
la língua geral, sino también porque parte de este espacio, incluida la Reserva Nacional
Pacaya-Samiria, es territorio tradicional de los Cocama-cocamilla y Omaguas,
los cuales pertenecen a la familia lingüística Tupi-Guaraní. Pueblos que a lo
largo de los siglos continuaron su expansión hasta que sus descendientes
constituyen la población base de ciudades de la Amazonía peruana
(Iquitos, Yurimaguas, Requena, Nauta, Tamshiyacu, Lagunas y otras) y de
caseríos o comunidades a lo largo del curso bajo de los ríos Huallaga, Marañón
y Ucayali y, en general, en gran parte de la provincia de Alto Amazonas.
A continuación presentamos algunos
léxicos utilizados en la selva baja de la amazonía peruana que derivan del
tupí. Para facilitar la comprensión de dichas palabras primero presentamos el
castellano regional de Loreto en letras redondas tal como se la emplea hoy en
día. Luego, el derivado de la lengua tupí en negritas y cursivas. Y por último,
de tratarse de un ser vivo presentaré la nomenclatura taxonómica científica
respectiva en letra cursiva.
Nombre de reptiles
Cupiso, kupitsu. Podocnemis
sextuberculata. Es la tortuga acuática más pequeña de la amazonía.
Puca o charapa, puka. Podocnemis expansa. Es
la tortuga acuática más grande de la selva.
Taricaya, taricaya. Podocnemis
unifilis. Tortuga acuática de menor tamaño que la charapa cuya carne y
huevos son muy preciados por los pobladores de la Amazonía.
Mata mata, mata mata Chelus fimbriatus. Tortuga
de tierra y agua, su cabeza es ancha y de mal aspecto. Se caracteriza por emitir
salivajos.
Naca naca, nakanaka, Anilius
scytale. Es una víbora acuática de colores vistosos.
Capitari, kapitari, Platemys
platycephala. Es el macho de la taricaya.
Jacaré o lagarto, yakari.
Fam. ALLIGATORIDAE. Durante la vaciante del río, en los bajiales
de las quebradas y cochas, los caimanes buscarán lugares donde abunden palos y
hojas secas para hacer sus nidos y depositar sus huevos, los cuales cubrirá con
hojarasca. Durante todo el periodo de incubación, los Cocama dicen que
el caimán hembra se pone furiosa cuidando sus huevos con mucho celo hasta que
eclosionen (noviembre).
Nombre de peces
Achara, achara.
Leiarius marmoratus. Pez sin escamas y con pintas negras. Vive en las
quebradas y cochas.
Arahuana, arawana. Osteoglossum
bisirrhosum. Para los cocama es un pez algo parecido en la forma al paiche.
Los alevines se exportan como pez ornamental.
Acarahuasu, akarawatsu;
deriva de akara "bujurqui"; watsu
"grande". Literalmente "bujurqui grande". Fam. CICHLIDAE.
Pez de escamas cuyo hábitat son las cochas. Es un pez comercial por excelencia,
pues su carne es muy preciada por los loretanos.
Canero, kaniru. Fam TRICHOMYCTERIDAE.
Pez viscoso muy peligroso para los bañistas por entrar en cualquier orifico del
cuerpo. Vive en los remansos de los cuerpos de agua turbia.
Curuhuara, kuruwara. Myleus
rubripinnis. Peces que viven en las quebradas de las alturas.
Maparate, maparati.
Fam. AUCHENIPTERIDAE. Hay diferentes variedades. Es un pez sin escama
que se alimenta de frutos. Vive en los lagos profundos.
Mota, muta
literalmente "barba". Fam. PIMELODIDAE. Hay varias especies.
Es un pez sin escamas que "come desperdicios".
Paco, paku. Piaractus
brachypomus. Pez con escamas finas parecido a la gamitana pero más pequeño.
Se caracteriza por varios dientes incisivos entrecruzados. Logra un peso
aproximado de 5 a
6 kilos.
Sure o doncella, tsuri.
Pseudoplatystoma fasciatum. Especie de zungaro, sin escama que habita en
cualquier cuerpo de agua. Para desovar comienza a migrar aguas arribas durante
la vaciante del río.
Shiripira, chiripira.
Sorubim lima. Pez de cuero y carnívoro. Habita en las quebradas o
cochas. Migra surcando las aguas durante la vaciante del río.
Tucunaré, tukunari.
Cichla monoculus. Pez con escamas y carnívoro. Para pescarlo con
sedal, sujetan una tira de trapo rojo cerca del anzuelo, pues carmín es el
color que lo atrae.
Yahuarachi, yawarachi.
Fam. CURIMATIDAE. Es un pez que habita en las lagunas, pero para desovar
migra hacia el río porque necesita del agua fría y torrentosa. Es un pez
comercial.
Yaraqui, yaraki. Semaprochilodus
amazonense. Es un pez comercial , pues sus alevines se exportan como
ornamentales.
Toa, tua, literalmente "grande". Hemisorubim
platyrhynchos. Es un pez de cuero que habita en los lagos. Migra
para botar sus huevas durante la vaciante del río.
Nombre de la flora
Achira, achira. Canna
indica. Planta herbácea de flor roja. Las semillas son de color negro,
duras y las emplean para artesanía. Es una planta que crece en tierras húmedas.
Cacau, akau. Theobroma
cacao. Es un arbusto que crece preferentemente en bajial. Hay
dos tipos uno silvestre y el otro domesticado.
Camu camu, kamu kamu.
Myrciaria sp. Planta acuática que crece en las orillas de los lagos. Los
frutos emplean para hacer un jugo exquisito, y también es el alimento de la
gamitana.
Capinuri, kapinuri. Maquira
coriacea. Es un árbol cuya resina se usa como emplasto para curar hernia,
dislocaciones o lisiaduras. También la utilizan para curar heridas internas.
Las ramas al secar se desprenden y su forma es parecida a la del miembro de un
hombre.
Cocona, kukuna. Solanum
sessiliflorum. Planta de cultivo y también silvestre. Generalmente se la
encuentra en las chacras remontadas, o sitios abandonados. En la medicina
popular su fruto es usado contra la diabetes, colesterol y la presión alta.
Cumaceba, kumatsiwa. Fam.
CESALPINACEAE. Es un árbol que crece en bajial cuya madera dura, pesada y
resistente a la humedad es muy preciada por los cocama. Su empleo es de
múltiples usos: para mango de hacha, para el chinto de la flecha, para hacer
aguja y tejer las redes, para los horcones de las casas por tener de mucha
durabilidad. Usos antiguos: lanza arpones, macanas. Usos antiguos y modernos:
asta de arpón, mazos, moledores, pipas grandes. También el shungo se emplea
macerada en aguardiente como bebida afrodisiaca.
Cumala, kumara. Árbol
de bajial cuya madera es comercial, se la encuentra en manchales.
Ipururo, ipururu. Alchornea
discolor. Es un arbusto que crece en los bajiales, sobre todo en las
riberas de las quebradas y cochas. Las ramas tienen la propiedad de ser
flexibles y resistentes, de ahí que a veces son utilizadas para armar trampas
con anzuelos para capturar al paiche. Sus frutos se usan como cebo para
anzuelear las palometas, lisas o sardinas.
Huaca, waka. Clibadium
remotoflorum. Planta tóxica cuyas hojas anchas y largas se usan como
ictiotóxico.
Huama, wama. Pistia
stratiotes. Yerba acuática que crecen en la superficie de las cochas.
Vegetación acuática que recubre casi o completamente los lagos.
Huayruro, wayruru. Ormosia
sp. Arbol cuyos frutos son de color rojo con pintas negras y es muy
utilizado en la artesanía.
Huacapú, wakapu. Minquartia
guianensis. Madera dura y resistente a la humedad. Se usa como
horcón de la casa o postes para alumbrado. Es un árbol medicinal. Su corteza se
toma en la madrugada para purgar y cura el resfrío, reumatismo.
Huiririma, wiririma. Astrocaryun
sp. Es una palmera cuyo tallo está cubierto de espinas y crece en las
orillas de las cochas y quebradas, de cuyos frutos se alimentan los peces.
También se emplean como carnada en la caña de pesca para la captura de la
gamitana, acarahuasu o paco.
Itahuba, itauwa. Mezilaurus
sp. Árbol de madera dura color amarillo y comercial. La utilizan para hacer
embarcaciones, muebles y para los horcones de las casas.
Marupa, marupa. Fam.
SIMAROUBACEAE. Es un árbol que crece en bajial, cuyo tallo es de color
crema, liviano y comercial, apto para tablas, cerco para las casas. Su fruto se
emplea como cebo para anzuelear el sábalo, lisa o cahuara.
Mucura, mukura. Es un
arbusto. Hay el macho de hojas largas y la hembra de hojas redondas. Las hojas
se emplean para la limpieza del cuerpo.
Papaya, papaya. Carica
papaya. Es un planta muy preciada por sus frutos.
Parinari o supay ocote, parinari. Fam. CHRYSOBALANACEAE.
Arbol frondoso y alto cuyos frutos de color naranja intenso son comestibles.
Pituca, pituka. Colocasia
esculenta. Es un tubérculo comestible.
Piripiri, piripiri. Fam.
CYPERACEAE. Planta herbácea acuática que crece en la superficie de las
cochas.
Putu putu, putu putu.
Eichhornia crassipes. Especie de yerba acuática que crecen en aguas
estancadas de las cochas o quebradas.
Tahuari, tawari. Tabebuia
sp. Árbol de madera sumamente dura y pesada. La emplean para horcón de las
casas.
Tamara, tamara. Tessaria
integrifolia. Árbol pequeño que crece en bajial en los cantos de la
quebrada o cochas, cuya corteza utilizan para curar el reumatismo. Su fruto se
emplea como cebo en el uso de la caña de pescar para la captura de la cahuara.
Tamamuri o mururé, tamamuri. Brosium sp. Es
un árbol que tiene frutos de color rojo y dulce, y es comestible. Su corteza macera
en aguardiente que los hombres toman como una bebida afrodisiaca. Las mujeres
embarazadas toman la corteza hervida para realizar un parto rápido y/o prevenir
el sobreparto. También sirve para curar la artritis.
Taperiba, tapir+wa.
Deriva de tapir "sachavaca"; iwa
"racimo". Literalmente "tapirracimo". Es decir que sus
frutos de un olor intenso son los preferidos del tapir o sachavaca. Spondias
dulcis. Los frutos se comercializan.
Timareo, timar+wa. Laetia
arborea. Arbusto que crece a orillas de quebradas y cochas, y de cuyos
frutos se alimentan los peces en época de creciente.
Umarí, umari. Poraqueiba
sericea. Árbol cuyos frutos son grandes, aceitosos y comestibles. Muy
preciado por los loretanos.
Huasaí, watsai.
Euterpe precatoria. Palmera, cuyo tallo se utilizada para hacer los
cercos de la casa. Su chonta es comestible. El fruto se emplea para hacer jugo.
Nombre de aves
Atatau, tau tau. Su nombre es onomatopéyico. Daptrius
americanus. Ave de color negro y de ojos rojos. Habita en monte alto que se
caracteriza por tener una visión aguda. Vive en pareja. Su carne es comestible.
Camungo, kamiki. Su
nombre es onomatopéyico. Anhima cornuta. Ave de color ceniza que vive en
las riberas de las cochas, y anda en pareja. Se alimenta de insectos que hay en
las huamas.
Chicua, chikua. Nombre
que deriva de ikua "conocer, saber, pensar,
avisar". Piaya cayana. Es un ave que según el canto que realiza
augura un acontecimiento bueno o malo.
Cushuri, kushuri. Phalacrocorax
brasilianus. Pato negro parecido a la sharara pero con cuello corto.
Vive en bandadas en las cochas. Es comestible.
Huapapa, wapapa. Cochlearius
cochlearius. Es una garza grande nocturna que vive en las riberas de las
lagunas. Es un ave bulliciosa considerada pescadora.
Huancahui, wakawi. Herpetotheres
cachinnans. Ave de ojos grandes, pecho blanco y alas negras, es similar al
gavilán y tiene la particularidad de alimentarse de víboras.
Loro, ruru. Fam.
PSITTACIDAE. Hay varias especies. Se caracteriza porque hace su nido en
los troncos secos de los aguajes.
Maracana, marakana.
Fam. PSITTACIDAE. Especie de loro que anda en bandadas
y pone su nido en troncos secos de aguajes. Los ribereños la consideran plaga
de los maizales porque en su intento de alimentarse suelen destrozar las
mazorcas tiernas del maíz. Es comestible.
Pomponcito o Yacu patito, pumpuna.
Nombre onomatopéyico. Heliornis fulica. Especie de pato que se
encuentra en las riberas de las cochas. Es comestible.
Sui sui, tsui tsui.
Nombre onomatopéyico. Thraupis episcopus. Ave de plumas azules y
se alimenta de frutas.
Tarawi, tarawi. Aramus
guarauna. Es un ave presente en el mito de los cocamas. Y dicen que en cada
aparición de las Pléyades en el firmamento, que representa a sus hermanos,
suele cantar triste y de pena. Y es que ella por su mala cabeza se quedó sola
en la tierra y lejos de ellos.
Tuhuayo, tuwayu. Nyctidromus
albicollis. Ave nocturna de color marrón cuya particularidad es que en
cualquier lugar encuba sin hacer nido. Se le escucha cantar sólo en noches de
luna.
Tuyuyo, tuyuyu. Jabiru
mycteria. Es la garza más grande que existe, de color blanco, que se
alimenta de peces. Hasta hace unos años solía encontrarse en las orillas de los
ríos.
Tuqui tuqui, tuki tuki. Jacana jacana. Es un
ave pequeña que habita preferentemente en las riberas de las lagunas y se la
observa desplazándose entre las huamas.
Urcututu o buo, urkututu.
Otus choliba. Es un ave nocturna, cuya característica es tener ojos
grandes. Su canto anuncia que una mujer está en estado y es objeto de
superstición.
Nombre de mamíferos
Aguti o añuje, akuti.
Dasyprocta fuliginosa. Es una animal roedor y diurno. Es perjudicial a
los sembríos, de ahí que se lo conozca por ser el "primer probador de las
yucas". Su piel se engusana durante la creciente del río.
Coati o achuni, kuwati.
Nasua nasua. Tiene una nariz larga que le permite osar y alimentarse de
lombrices, aunque también come frutas. Acostumbra andar en manadas. Los cocamas
dicen que el achuni se embravece cuando escucha ladrar un perro, se le
enfrenta, lo muerde y puede destrozarlo.
Capihuari o ronsoco, kapiwara.
Nombre que deriva de kapi "gramalote"; y wara
sufijo adjetivante; literalmente "gramalotero". Hydrochoerus
hydrochaeris. Es el roedor más grande de la Amazonía. Nada bajo
el agua.
Paca, picuro o majás, paka.
Agouti paca. Es nocturno, anda bajo el agua y acostumbra dormir en los
huecos de tierra o en palos caídos, y ahí reside tapando la entrada con
hojarasca para que sus depredadores no lo detecten fácilmente. Dicen que el majás
comparte la misma casa con la shushupe.
Yuhuara o vacamarina, yuwara.
Trichechus inunguis. Es un mamífero acuático que habita en las
lagunas. Se alimenta de gramalote, raya balsa, huama, etc. que crecen sobre la
superficie de las aguas estancadas.
Tapira, sachavaca o vaca de monte, tapir. Si
segmentamos tenemos: ta: "yo"; p+
"camino". Literalmente "Yocamino". Tapirus terrestris.
Es un animal fácil de ubicar porque al andar deja su huella en el bosque. Suele
encontrarse cerca a los aguajales, ya que sus frutos son su alimento preferido.
Otras palabras
Afasi, akuatsi,
designa a un hombre inepto e inútil para realizar la caza o pesca.
Canatari, kanata, literalmente "amanecer".
Caisuma o masato, kaitsuma. Es la bebida que hacen
de varias frutas (pijuayo, pan del árbol), pero principalmente de la yuca
cocinada fermentada.
Cocama, Kukama.
Pueblo indígena más conocido como "Cocama la grande", originalmente
ubicada en el bajo Ucayali. El término kukama está formado por dos vocablos:
ku, chacra, y kama, seno. Literalmente significa
"chacraseno" o "el que se amamanta de la chacra", lo que
equivale a decir "el que se alimenta o nutre de la chacra".
Cocamilla, Kukamiria.
Un segmento de los Cocama, y le llaman Cocama pequeña, se ubican en el Bajo
Huallaga. La palabra kukamiria deriva de ku, kama, miri,
delgado, pequeño, chico e ia, corazón, centro, y significa "chacra
o tierra pequeña".
Icaro, ikara. Es un
canto, conjuro o invocación que los curanderos o shamanes utilizan en sus ritos
de curación.
Meo o casabe, meio.
Es una tortilla de yuca rallada que se hace preferentemente para celebrar el
día de todos los Santos el 1 y 2 de noviembre.
Omagua, Umawa. Grupo
étnico emparentados con los CocamaCocamilla. El nombre Umawa, se compone
de dos términos: umi, "mirar, ver, escuchar, espiar,
acechar", y awa, "gente", es decir literalmente
"gente que mira, observa, espía, escucha o acecha".
Pari, pari. Es el
nombre de una trampa, que en Loreto construyen preferentemente en el espacio
acuático. En cocama el término pari tiene doble significado; por
un lado alude a una barbacoa, y por otro al nombre de un pájaro pequeño,
conocido como catalán chico [Cerile Torquata]. Esta ave, tiene la
particularidad de esperar parado sobre ramas de árboles a orillas de las cochas
o tahuampas la aparición de alguna mojarra. Dicen que
difícilmente falla en su intento de capturarla, de ahí que entre los cocamas
tenga fama de buena pescadora. Si anexamos los dos significados de pari,
tenemos que esta trampa evoca a la actitud de espera y eficacia, al igual que
el pájaro, que un fisga o pescador debe tener sobre una barbacoa o una canoa.
Sacarita, tsakarita,
literalmente "arrancar, partir, impedir, atajo, quebrado". En el
habla común se refiere a un atajo que, puede ser un caño o quebrada que une a
los meandros entre si, acorta la ruta de la navegación durante la creciente del
río.
Sumi, tsumi. Es el
nombre que designa a los grandes chamanes acuáticos cocama.
Tahuampa, tawampa.
Area de bosque inundable durante la creciente del río.
Taya, taya. Son los
amuletos de piedra, dientes o uñas, y tubérculos de plantas utilizados para
cazar o pescar.
BIBLIOGRAFÍA
Lathrap, Donald
1970 The Upper Amazon. Thames and Hudson . London .
Pottier, Bernard
1983 América Latina en sus lenguas
indígenas. UNESCO Monte
Avila Editores. Caracas.
Rivas, Roxani
2004 El Gran Pescador.
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Stocks, Anthony
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