viernes, 18 de mayo de 2018

EL ESTADO FEDERAL DE LORETO, 1896, continúa.




Desconozco si la masonería de Iquitos participó activamente de los debates y propuestas en favor de la tolerancia de cultos promovidos por la “Gran Logia del Perú” (a la que regresó tras la unificación de 1890) toda vez que no he podido revisar sus archivos. Sin embargo, en la medida que a la logia “Unión Amazónica” pertenecían varios judíos europeos y del norte de África, así como protestantes, resulta lógico que esta tuviera una posición en favor de la tolerancia religiosa. La única huella hallada de su posición frente a la tolerancia  de cultos se encuentra en un editorial de El Independiente (13.4.1895) publicado bajo el título “Nos complacemos”, comentando las celebraciones de los “israelitas” que se habían congregado para “conmemorar el día en que sus antepasados rompieron las cadenas que los detenían en Egipto”. En éste se afirmaba que aunque no existiera la libertad de cultos en el país, en Iquitos había libertad de creencias (31)
Gracias a las condiciones locales y a la influencia social económica y política de varios de sus integrantes, a diferencia de otras localidades del país, en Iquitos no fue necesaria una acción confrontacional para lograr el establecimiento de pabellones de distintos credos en el cementerio  público como ocurrió en muchas localidades del país (Armas Asin,  1998: 73) (32). Cuando  en la década  de 1890 se planificó la construcción de un nuevo  cementerio  para sustituir  al antiguo que estaba casi invadido por la población, los influyentes comerciantes judíos lograron que dentro del nuevo camposanto inaugurado en 1897--- construido con aportes del presupuesto departamental, así como del vicario de Chachapoyas y la población local--- se estableciera  un  pabellón  judío.  No  tuvo  igual  suerte la  comunidad   china  que  había   tenido  su   propio   cementerio   pero no  tenía todavía influencia social ni alguno de sus miembros se había incorporado por ese entonces a la logia. En cambio, también los protestantes, que hasta 1897 tuvieron  su  propio  cementerio  fueron  invitados  a  constituir  un  pabellón  en el nuevo cementerio (33). La filiación masónica no impidió que, actuando como padrinos  del  cementerio,  algunos  masones  hicieran  aportes  sustanciales  para la construcción  de la capilla del mismo.  No en  vano  un  significativo  grupo de masones copó la dirección de la Sociedad de Beneficencia de Iquitos, fundada recién en 1897, que tuvo bajo su  jurisdicción  la administración  del cementerio de la ciudad (34). Cabe señalar que la logia “Unión Amazónica” realizaba tenidas de funerales en su templo, aunque ocasionalmente las celebraba de manera colectiva por los fallecidos en un determinado período transcurrido. Estas tenidas no eran secretas y ocasionalmente estaban acompañadas de una procesión pública al cementerio (35).
3.         Conexiones entre la masonería loretana y la brasileña
La masonería brasileña y las de los Estados de Pará y Amazonas con las que los masones de la “Unión Amazónica” tuvieron relación, posee algunas peculiaridades en el contexto latinoamericano. Mientras que en los países que fueron colonias de España la masonería, que jugó un papel importante en  la emancipación  política de estos países, enfrentó una crisis después de la Independencia, en el Brasil ésta mantuvo su vitalidad a lo largo del siglo XIX e incluso su influencia en la política imperial. Tanto  Pedro I como Pedro  II,  emperadores  del Brasil, eran  masones  y dignidades grado XXXIII, situación que había permitido que la masonería gozara de protección frente a las censuras formuladas  por la Iglesia, tanto así que el segundo  no sancionó  la publicación  de la encíclica  de  Pío  IX de 1864 en la que  se denunciaba a la masonería,  y en  Brasil muchos  miembros  del clero eran abiertamente masones(36). A más de esta “masonería de Estado”, la masonería gozó de gran aceptación entre los republicanos y los liberales que más tarde impulsaron la fórmula federal. Fueron los masones liberales, liderados por Rui Barbosa, quienes impulsaron la abolición de la esclavitud en el Brasil al punto que, en algunas logias, sus miembros liberaron voluntariamente a los esclavos, no admitían a gente no comprometida con la liberación de estos, y sus miembros destinaban 1/5 de sus ingresos a dar libertad a niños esclavos (Neves, 1993: 75; Bastián, 1993: 63). Después de que en 1884 la provincia de Ceará decretara la abolición de la esclavitud, el gobierno imperial dio la ley áurea que la abolió en todo el país en 1888. A este movimiento no fueron ajenas algunas logias de Pará y Amazonas, donde hacia 1884 se logró la liberación de “los cautivos” en esa provincia por medio de la campaña iniciada con la compra de libertad con un fondo constituido por la logia (Da Almeida, 1993: 90). Cabe anotar, sin embargo,  que  en  Pará como en Loreto la masonería no desarrolló una posición libertaria frente a la cuasi esclavitud que estaban sometidos los peones indígenas y los llamados caboclos sino únicamente frente a la población negra de origen africano.
La masonería brasileña liberal se ocupó, como la peruana, de los temas de matrimonio civil, registro civil, cementerios públicos, libertad de culto y educación laica con la ventaja de que eventualmente contaron con apoyo desde el poder. En esto contaron también con el apoyo de importantes sectores que promovían  la  inmigración (37).  No  obstante  estos y otros  temas,  como  el de la esclavitud, confrontaron a los grandes Orientes nacionales dando lugar a luchas intestinas (Bastián, 1993: 52). La membresía de la masonería brasileña involucró por igual portugueses y nacionales, siendo que entre los primeros se encontraba un gran número de comerciantes y profesionales liberales que habían dejado Portugal durante las diferentes etapas represivas: a lo largo del siglo XIX. Entre ellos se encontraba un grupo de prominentes judíos. Según Bastián (1993: 61), esta sería la esencia de la masonería brasileña.
La propuesta de un régimen federal para el Brasil fue promovida abiertamente por la masonería, aunque los planteamientos no fueron privativos de ésta. El federalismo había sido propuesto tempranamente en reacción al régimen monárquico con centralismo político y administrativo, el que además absorbía un alto porcentaje de la recaudación en las provincias.  Incluso  tuvieron  lugar  diversas  revueltas en favor del federalismo en la primera mitad del siglo XIX. Los federalistas acusaron al centralismo de despotismo a pesar de que existía una cámara de representantes y atacaron el nombramiento de los presidentes  de las provincias y su rol subordinado (Murilo de Carvalho,  1993: 64-65).  Aunque Tavares Bastos, el principal teórico del federalismo y la descentralización, no había promovido la reforma antiesclavista en que había estado empeñada la masonería liberal, ambos sectores coincidieron en relación al federalismo (Murilo de  Carvalho,  1993: 67)38. Así, desde la perspectiva de Rui Barbosa el centralismo era responsable de que el separatismo estuviera adquiriendo una “fuerza irresistible” por lo que urgía a su establecimiento. Finalmente fue un golpe militar el que trajo abajo la monarquía en 1889 y estableció la república cuya constitución federal fue jurada en febrero de 1891(39).
La masonería de Pará era eminentemente republicana y algunos de estos sectores debieron favorecer una separación  del  Brasil monárquico,  ya que la referencia a la “fuerza irresistible” del separatismo  en Brasil incluía de manera explícita a la provincia de Pará en 1889 (40). La postura separatista, a la que me referiré más adelante, estaba aparentemente en desarrollo entre los republicanos paraenses desde la década de 1860. Esta posición guardaba relación con el rápido desarrollo de la economía gomera y agrícolai en Pará amparada en una sostenida corriente de migración interna e inmigración extranjera favorecida por la oligarquía local. En verdad, esa posibilidad era a fines del siglo XIX una de las mayores pesadillas que enfrentaban todos los países partícipes de la cuenca amazónica donde el crecimiento económico tenía una notoria autonomía respecto de las economías nacionales.
Si bien en los debates previos al establecimiento de la república habían sido los políticos de Río Grande del Sur quienes exigían  más  radicalmente  la cuestión de la autonomía estatal, llegado el caso, en el debate acerca de la constitución federalista  fue  el  estado  de  Pará  el que  dio  una  fuerte  respuesta  cuando el primer presidente del Brasil decidió disolver la asamblea legislativa que lo había confrontado consistentemente. En ese contexto el prestigioso gobernador de Pará, Lauro Sodré, fue el único que no respaldó la medida del presidente Deodoro da Fonseca (41). Aunque todo indica que Sodré gozaba de gran respaldo en Pará, todavía bajo su gestión como gobernador de Pará se mantuvo vigente una corriente que postulaba la creación de una república amazónica como veremos más adelante (42).
No contamos con informaciones acerca de la postura específica y actuación política  de  las  logias  de  Pará  con  las  que  la  de  Iquitos  estaba   entonces en   comunicación   sobre   estos   asuntos,   en   particular   las   logias  capitular “Cosmopolita”, “Harmonía”, “Auroral”, “Firmeza e Humanidade”. Sin embargo, sea que las logias masónicas paraenses o sectores de entre sus miembros apoyaran tempranamente el federalismo, impulsaran esquemas separatistas o no, el activo intercambio cultural con Pará y Amazonas gracias al continuo flujo de vapores y los tratos comerciales contribuyeron a que los acontecimientos del Brasil fueran seguidos en Loreto con atención. Debe recordarse que el comercio de Iquitos no podía escapar a las determinaciones del Brasil debido al control aduanero, el uso de crédito de casas brasileñas por parte de extractores y casas comerciales y el transporte  fluvial-oceánico. Como  hemos visto, en la década de 1890 algunos grandes comerciantes de Iquitos no solo tenían casas corresponsales en Manaos y Belén sino que habían abierto sus  propias  casas de comercio,  Además,  por las facilidades para el comercio en el Yavarí, algunas casas registraban a sus embarcaciones en el Brasil. Desde su aparición en 1890 los periódicos de Iquitos insertaban regularmente noticias del Brasil, incluyendo notas sobre los eventos políticos. Las ediciones de El Independiente de 1895, por ejemplo, daban cuenta de noticias del Brasil con tanta amplitud como de noticias nacionales (43). Además, para entonces, en Pará circulaban al menos tres  diarios,  ejemplares  de- los cuales llegaban a Loreto regularmente tanto a manos de los comerciantes luso-brasileños, algunos de los cuales integraban la cámara de comercio de Iquitos, como a manos de los nacionales y extranjeros ya que las noticias comerciales, precios, tráfico oceánico o apertura  de frentes,  eventualmente  disputados  por los peruanos, eran esenciales para el comercio de gomas de Iquitos. También en Manaos se publicaba un diario de filiación masónica, A Federacáo, que se leía en Iquitos. Las constantes visitas de comerciantes en ambas direcciones, incluidas las practicadas a las logias también habrían facilitado la familiarización de los masones de Iquitos con el acontecer político del Brasil en general y de los estados amazónicos en particular.
Las conexiones de la masonería loretana con la brasileña reforzaron  los lazos con las provincias amazónicas  de Amazonas  y  Pará y los vínculos  personales de los comerciantes en favor de sus estrategias económicas. Aunque estas conexiones -institucionales y personales- fueron  utilizadas  en  el momento del levantamiento de 1896 al menos para ganar las simpatías de locales que facilitaran el flujo de información acerca de la reacción en Lima, el abastecimiento de alimentos y armas y, sirvieran para bloquear el paso de la expedición marítima que se dirigía a  Iquitos  a  debelarla,  no  ha  sido  posible  ubicar  posiciones  públicas de las logias de Pará y Amazonas en ese sentido. No obstante,  en  la  época  era público que el diario paraense A Provincia do Pará que favoreció a los federales de Loreto y actuó hasta cierto punto de portavoz de éstas, era vocero de  posiciones masonas  pro  federales  desde  tiempo  anterior.  Por lo  demás,  es indudable  que fue la realidad  del país vecino la que  más familiarizó  a los loretanos  con esta forma de gobierno(44).
 Por último, tenemos indicios de que posturas de corte separatista, como las que en 1886 denunció Fray Bernardino González, se plasmaron particularmente a partir de la década de 1890 en propuestas en apoyo a la idea de constituir una república amazónica como la que bullía desde hacía algún tiempo en los estados de Pará y   Amazonas en el Brasil. Estas posiciones fueron favorecidas por el recorte de la autonomía departamental y el conflicto generado por la anulación de las elecciones a la Cámara de Senadores que encendió fuertes rencores respecto de Lima, a lo que ya me he referido en el capítulo anterior.  Una  tesis de 1892, presentada en la Universidad  Mayor de San Marcos, cuyo autor se oponía tajantemente a  la implantación de la forma federal, vinculaba las posturas separatistas de Pará con tendencias equivalentes en el Amazonas peruano. A partir de una reflexión acerca del desorden que “el federalismo produce” su autor señalaba que en Pará y  Río Grande  el “germen  de  desunión”,  se expresaba  en la existencia  de partidos constituidos con ese fin y añadía:
“y no sería extraño que en esa corriente envolvieran a las ricas comarcas del Amazonas que con actos positivos alguna vez han mostrado serias tendencias á anexarse al Brasil”.
Para dar mayor verisimilitud a sus especulaciones se refería a informaciones que databan de algún momento entre la proclamación de la República en 1889 y 1892 que posiblemente tenían origen en Guillermo A. Seoane:
“Un Plenipotenciario del Perú cuya palabra merece entera fé, ha asegurado al que estas líneas escribe que en el Ministerio del Exterior de aquella República, existe una petición hecha durante los últimos años del imperio por muchos de los ricos ciudadanos de las regiones amazónicas, para formar parte de aquel estado. Auméntase este peligro, con la completa desvinculación que el gobierno federal produce como consecuencia necesaria” (Burga, 1892: 609).
Evidencia de que los sectores de comerciantes de las regiones amazónicas del Brasil no habían cejado en el proyecto de constituir una república amazónica es la noticia de que en mayo de 1895 un cónsul brasileño, en conjunción con comerciantes de la provincia de Bajo Amazonas, planificaban acciones con ese propósito, lo que fue advertido por Brasil al Perú (45). Como veremos más adelante, algunos sectores de Pará leyeron la proclamación federal de Loreto en 1896 como anticipo o paso favorable a la constitución una república amazónica.
Si bien por la naturaleza de la información disponible no podemos establecer fehacientemente que la logia como espacio institucional se constituyera propiamente en caldera de las propuestas autonomistas, o aún federalistas, todo indica que tampoco escapó a su desarrollo. Más aún, tomando en cuenta las relaciones de la logia “Unión Amazónica” con la masonería brasileña de Pará y Manaos, y el papel de ésta en relación a las reformas  políticas que condujeron  a la constitución de la república y la implantación del régimen federal, es posible suponer que los nexos masónicos sirvieron de canal de difusión de la experiencia brasileña y de las inquietudes de otras regiones amazónicas comercialmente conectadas a Iquitos. Fuera como vehículo de contactos o de ideas, las conexiones favorecidas por los vínculos masónicos entre Loreto y el Brasil debieron alimentar y fortalecer las diversas estrategias autonómicas que los círculos más influyentes de Loreto debatieron.

NOTAS A PIE DE PÁGINA


31. Desde al menos 1895 la colonia china contaba también con un templo, pero más tarde se desarrollaron en Iquitos actitudes contrarias a los miembros de esa colonia en crecimiento.
32. En el Perú los cementerios dependían de las beneficencias públicas desde 1825 y estaban bajo control de los prefectos y del Ministro de Justicia y Culto (García Jordán, 1991: 209).
33. ACPM, 1897. Oficio del Alcalde del Concejo provincial de Bajo Amazonas a Alberto Banister, encargado de la administración del cementerio protestante Iquitos 20.3.1897.
34. Es notorio que cuando se constituyó la Beneficencia en Iquitos todos sus directivos fueron masones, como lo siguieron siendo a lo largo de las siguientes décadas.
35. Poco después del levantamiento de 1896 se da cuenta del siguiente acontecimiento con motivo del fallecimiento del masón Emiliano Castañeda: el venerable maestro accidental José Purificación Hernández informó que “para no privar a la viuda del consuelo de llevarlo  de su casa al cementerio” se había acordado no velar el cadáver en  la logia sino acompañar al cadáver al cementerio “llevando cado uno sus insignias respectivas, presididos por el Estandarte de duelo de la Logia", para una semana más tarde realizar sus funerales en el templo. Con  motivo de la manifestación masónica en ocasión del sepelio los masones Benjamín Dublé, Martín Rivas, y Luis Ratteri informaron del “serio desaire a los hermanos Jenaro Herrera y Ernesm Sánchez Lagomarcino” por el prefecto Francisco Carrera Raygada. En virtud de ello se acordó tomar “la actitud necesaria para reparación de vejamen inferido a la lnstitución Masónica” y “en defensa de sus fueros” se dirigió al Supremo Consejo haciéndole conocer lo ocurrido “pidiendo medidas conducentes a castigo de esta mala autoridad y se haga conocer su malhadado nombre a todas las logias de la jurisdicción como enemigo de una de las instituciones libres”. La comunicación fue enviada por tres vías: la ruta del Pichis, la de Moyobamba y la de Pará para mayor seguridad (Fraternidad, 1929: nº 14). No debe confundirse a Francisco Carrera Raygada con el Comandante Germán Carrera Past-Venerable de la logia.
36. La protección a la masonería se aprecia también en un incidente de 1872 cuando un sacerdote que había hablado en una logia de Río de Janeiro fue conminado por su obispo a cortar sus relaciones con la logia, a lo que éste se negó. A continuación el obispo de Pernambuco obligó a las hermandades religiosas a expulsar a los masones, los que a menudo eran sus miembros más prominentes. Al negarse éstas, el obispo suspendió las funciones religiosas de la Hermandad del Santísimo Sacramento lo que ésta contestó apelando al Emperador quien, como jefe de la Iglesia Católica, ordenó al obispo mirar la prohibición y aún lo sometió a juicio al resistirse. Igual situación se dio en Pará por la intervención del Obispo. Un acuerdo entre el Vaticano y la corte permitió que los masones recuperaran sus derechos ante la Iglesia en 1875 (Bum, 1980: 226-227).
37. Tras la guerra civil de los Estados Unidos de Norteamérica un grupo numeroso de familias marchó al Brasil donde fundaron una colonia denominada Americana. Así, en 1865 llegaron 154 familias confederadas procedentes de Texas, Alabama y Carolina del Sur, alentados por Tavares Bastos, fundador de la sociedad de inmigración del Brasil. Muchos de estos inmigrantes eran masones (Klein, s/f).
38. Tavares Bastos se alimentó de la obra de Tocqueville y de los textos reunidos en El Federalista de A. Hamilton, J. Madison y  J. Jay (1991 [1787-1788]), de temprana traducción al portugués. A diferencia de los federalistas peruanos,  que  tendían  a  elucubrar  en  torno  al momento  adecuado   para  poner  en   práctica  el régimen federal, Tavares Bastos y sus  seguidores  considerar que  debía  implementarse  sin  demora,  aun  si el Brasil contemporáneo era un mundo oligárquico donde la mayor parte de la población carecía de derechos civiles.
39. En Lima se realizó una velada literario-musical con asistencia del Presidente de la República, el Ministro Plenipotenciario de Brasil, el Decano de la Facultad  de  Ciencias Políticas y Administrativ.is, algunos alumnos y algunos diputados para celebrar el primer aniversario de la proclamación de la república en el Brasil. Curiosamente ninguno de los asistentes se refirió en sus disursos a la constitución federal para el Perú que se hallaba en proceso de elaboración (Anónimo, 1890).
40. Se trata de una referencia que data de un personaje que estaba activo en Pará en 1861-1863 (Bastián, 1993: 56). La economía gomera de Pará inició su despegue en la década de 1860 en que las exportaciones  crecieron de 2 672 toneladas métricas a 8 218 en 1872. Para fines de 1885 habían crecido a 12 322 toneladas métricas (Weinstein, 1983: 53).
41. A la postre fue la fuerte corriente de opinión contraria a Deodoro da Fonseca lo que lo forzó a renunciar. Su Vicepresidente re estableció el Congreso, y al cambiar a los gobernadores dejó a Sodré en su cargo (Burn, l.980: 290). Sodré era todavía gobernador de Pará en 1896 cuando el levantamiento de 1896 y con él se entrevistó el ministro Ibarra al mando de la expedición naval peruana que se dirigía a Iquitos para reprimirla.
42. Como veremos, en el contexto de la proclamación del Estado Federal de Loreto algunos diarios hicieron referencia a los planes que habían estado vigentes en Pará: “Años atrás Pará quiso independizarse del Brasil para, unido al Departamento de Loreto, donde no faltaron hombres que se comprometieron a hacer entonces lo que hoy han hecho Madueño y Seminario, constituir una nación que debía llamarse "República del Amazonas". Fracasó el plan pero no pereció la idea y no sería extraño que hoy llene el cerebro de los inquietos vecinos de Loreto” (Editorial de La Razón de Trujillo del 6.6.1896 reproducida en El Tiempo, 10.6.1896}.
43. Así por ejemplo, en la edición del 27.4 1895 se daba noticias sobre la revolución de Castilho que desafió al gobierno federal en Rio Grande del Sur y la del 4.5.1895 sobre la conspiración contra el presidente Prudente Moraes, “silenciada por la prensa”, lo mismo que sobre la controversia entre Brasil y Argentina por el territorio de Misiones y el laudo arbitral en manos del presidente norteamericano Cleveland.
44. En cambio es dudoso que la experiencia federalista de Colombia, que llegó a su término en 1886, resultara muy familiar a los loretanos. Argentina, que en 1880 se constituyó en federal, y Estados Unidos, ambos países que algunos comerciantes de la época visitaron, pudieron también haber sido una referencia.
45. Aunque más adelante las autoridades peruanas negaron haber recibido información desde el Brasil acerca de este hecho.

jueves, 17 de mayo de 2018

EL ESTADO FEDERAL DE LORETO, continúa





La historia de la francmasonería en Loreto identifica una tercera época a partir de junio de 1895 tras algunos meses de aparente inactividad (21). Volveré a esta coyuntura al analizar la relación entre los períodos de vida de la logia y los contextos políticos locales. Por ahora basta decir que fue nuevamente Espinar quien impulsó el reinicio de los trabajos, esta vez con masiva asistencia de los masones del Valle en el contexto de fuertes confrontaciones con Lima y que la logia se hallaba activa al momento del levantamiento. En 1895, año de gran intranquilidad por los sucesos electorales, componía el cuadro de dignidades de la logia “Unión Amazónica” un importante grupo de personajes muy activos políticamente, teniendo a la cabeza a Cecilio Hernández quien fuera luego uno de los secretarios del gobierno del estado federal de Loreto (22). Sin embargo, la historia  publicada de la francmasonería de Iquitos es particularmente escueta con relación a la actuación  de la logia a  lo largo  de 1896, lo  que en sí  mismo es sugerente dada la activa participación de muchos de sus miembros en la proclamación federal.
2. La masonería como red social
La fraternidad es el principio fundamental común a todas las logias y se concibe que los incorporados a la masonería se constituyan en eslabones de una cadena de hermanos. Por eso no sorprende que la logia de Iquitos, como cualquier otra, contribuyera a tejer una red de relaciones entre sus integrantes. La particularidad de la masonería loretana estriba en que esta red articulaba a gente que actuaba en un espacio geográfico muy amplio, incluyendo los más distantes frentes extractivos conectados comercialmente con Iquitos y centros comerciales del exterior. En ese sentido, la masonería o la referencia a la logia “Unión Amazónica” contribuyó a crear un sentido de comunidad en esta colectividad dispar integrada por comerciantes nacionales y extranjeros, urbanos y ribereños, autoridades y funcionarios políticos y municipales, marinos, militares, cónsules extranjeros, periodistas y políticos locales que tenían como centro de referencia a Iquitos (23). El propio nombre de la logia expresaba este propósito. Esta  red articulaba  a gente proveniente de muy diversos lugares todos ellos actuando en un “espacio de frontera” con una presencia estatal relativamente débil. De los trabajos de la logia participaban algunos comerciantes gomeros ecuatorianos y  colombianos que actuaban en sus respectivos países, de quienes no se sabe si habían sido iniciados en Iquitos o previamente en otras logias.
Los preceptos de la masonería especulativa excluyen el ingreso a una logia por intereses personales o “utilidad profesional o financiera”. Sin embargo, resulta claro en este caso que los vínculos masónicos de fraternidad servían a las estrategias individuales de los comerciantes al facilitarles de manera importante el acceso a nivel local a relaciones e información. De allí que encontremos que ésta tuvo una vasta convocatoria entre los comerciantes establecidos en el Bajo Amazonas.
Otro tanto ocurría a nivel de las autoridades políticas  y  empleados  estatales, tanto aquellos de origen local como aquellos provenientes de otras  partes  del país, para quienes afiliación a la logia o incluso su iniciación en ésta facilitaba de manera importante los vínculos con los grandes comerciantes en un contexto de gran conflictividad local y de fuerte dependencia en términos logísticos respecto de ellos. Es notable, por ejemplo, que todos aquellos prefectos y subprefectos que lograron establecer, al menos temporalmente, una alianza con la comunidad de comerciantes de Bajo Amazonas pertenecieron a la logia “Unión Amazónica”, aunque como resulta ya evidente,  esta  pertenencia  no  garantizaba  la armonía de relaciones entre los comerciantes  y  las autoridades  ni  excluyó  del seno  de la logia los conflictos entre individuos y aún entre agrupaciones. También es sintomático que al asumir sus cargos estas autoridades buscaran al mismo tiempo tener un lugar en el cuadro de dignidades de la logia. Por su parte, los miembros influyentes de la logia parecen haber desarrollado algunas estrategias a nivel local para ganarse a las autoridades políticas designadas por Lima no iniciadas o afiliadas a la “Unión Amazónica”, como por ejemplo invitándolos a asistir a las llamadas tenidas blancas, bautizos o banquetes de las festividades de San Juan. No obstante es notorio que, se trate de masones que trabaron relaciones con la logia o no, las autoridades políticas del departamento omitieron hacer referencia a la masonería en sus informes a Lima pese a su evidente presencia en la vida política y social de Loreto.
Otro de los postulados de la masonería es el llamado socorro masónico consecuencia lógica del amor fraternal. En algunas “piezas arquitectónicas” más tardías tomadas del archivo de la logia y reeditadas en la revista Fraternidad, se pone hincapié en distinguir el socorro de la caridad ante la miseria,  condición que no se condice con la de hombres “libres”. En cambio se señala que el socorro  masónico  admite que cualquier  hombre en el marco  de sus actividades “profanas” puede encontrarse en una situación precaria por circunstancias ajenas a su voluntad (Fraternidad, 1994: 96). Precisamente, el ya mencionado saco de beneficencia era el recurso institucional para responder a situaciones que pudieran afectar a los hermanos del Valle y aún a aquellos masones que, no perteneciendo a la logia de Iquitos, podían hacer conocer su necesidad a través de una logia relacionada con ésta. Así, la logia resultó ser parte de estrategias individuales de seguridad en un contexto regional de “frontera” de alta inseguridad y riesgos personales y económicos. La historia de la francmasonería de Loreto da cuenta de diversas situaciones en las que la logia, en base a la información de uno de sus miembros, atendió a masones que requerían ayuda. Se menciona por ejemplo que se da auxilios a alguien que está enfermo y necesita viajar para ir a reponerse, que se acuerda recoger y enterrar los cadáveres de masones que han muerto a gran distancia de la ciudad, se proporciona auxilios a  hermanos  enfermos  que se hallan en condición económica penosa, se pide a otras logias que atiendan a enfermos que se hallan fuera de su jurisdicción  o en caso de necesidad se auxilia a las familias de masones fallecidos en caso de necesidad (24).
A partir de la década de 1890, en que se inician en la logia o se afilian a ésta un número considerable de comerciantes-extractores peruanos y luso-brasileños que operan en áreas remotas, en un momento de expansión de la economía gomera, encontramos una clara estrategia de vinculación a la masonería que puede equivalerse a un seguro de vida antes de partir al monte. En estos casos vemos que este tipo de personajes se afilia o inicia en la logia y procede casi inmediatamente a solicitar licencia e ir así al monte premunidos de un  pasaporte o certificación  de su pertenencia a la logia que habría de garantizarles paso seguro, vínculos comerciales y socorros eventuales (25). El precepto de socorro incluía también la atención a aquellos que se encontraran presos pues la defensa de los derechos civiles de masones constituye una obligación de esta hermandad. Así, la historia de la francmasonería en Loreto da cuenta de la conformación de comisiones para visitar a masones que se hallaban presos, e incluso de gestiones realizadas para solicitar su libertad ante las autoridades políticas o judiciales, incluyendo aquellos por motivos políticos, como también de gestiones para asegurar que la captura o extradición de quienes hubieran atentado contra miembros de la logia.
Entre los elementos que explican  la vasta convocatoria de la logia está también  la amplia red de relaciones establecidas con otras logias del país y del extranjero donde  los  miembros   de  la  logia “Unión  Amazónica”   podían  encontrar  acogida y protección mediante cartas de presentación. Estas cartas o certificados podían facilitar la participación en los trabajos de una logia ajena como “visitante” o la adhesión o afiliación en caso de una permanencia más prolongada. Ya que toda logia es autónoma en su gobierno estos certificados no garantizaban esa aceptación pero la hacían posible. Otro tanto ocurría con las cartas que masones de otras latitudes presentaban a la logia de Iquitos donde se les habilitaba para participar en las tenidas y se les abría el universo de relaciones sociales. Demás está decir que esta práctica habitual en la masonería resultaba particularmente relevante en el caso de Iquitos en su condición de puerto comercial, siendo también funcional a los tripulantes de los vapores, comerciantes y armadores de otras latitudes que por razones de negocios lo visitaban. Esta red no solo abarcaba a logias del Brasil y de otras ciudades del país, sino a algunas ubicadas en el Caribe, Panamá y Chile -útiles para quienes iban en tránsito hacia Lima- así como a logias de Nueva York y Europa donde a su vez tenían sede algunas de las casas o bancos mercantes y armadores con los que los propietarios de las casas fuertes de Iquitos guardaban ya relación directa para la exportación de productos, acceso a crédito, o importación de mercadería al Bajo Amazonas. En la medida que los mayores comerciantes viajaban eventualmente a estas localidades--con permanencias relativamente prolongadas-- encontraban en las logias locales un lugar de referencia, reproduciendo con ello la lógica de la amplia difusión de la masonería entre los marinos. En la documentación de la logia de Iquitos queda constancia de las solicitudes de licencia de masones que se ausentan a Europa seguidas de las de la expedición de una credencial. A su vez masones comerciantes vinculados a logias del exterior, o las logias mismas de otras latitudes, facilitaron en diversas ocasiones la adquisición de insignias y libros masónicos para abastecer a los miembros de la logia “Unión Amazónica”.
Uno de los elementos constitutivos de la masonería es el secreto masónico  que, al decir de los masones, tiene la fuerza de los “linderos” (landmarks) de la constitución o carta magna atribuida a Anderson (1723). Este secreto alcanza normalmente al simbolismo, los rituales y contenidos de lo que en el templo se discute, así como a la identidad de los masones, quienes se reconocen entre sí mediante fórmulas y gestos crípticos. Por esa razón los masones suelen actuar bajo seudónimos solo conocidos por sus hermanos de logia y guardan reserva de la identidad de los integrantes. En el caso de la logia “Unión Amazónica” el secreto masónico no parece haber tenido el alcance que se esperaría encontrar. En la revista Fraternidad, publicada a partir de 1928 como órgano de la masonería, figuran las dignidades elegidas en cada período con sus nombres y apellidos así como los de los nuevos iniciados, afiliados, visitantes y asistentes a las tenidas. Además ésta publicaba avisos publicitarios de casas comerciales, profesionales y negocios que los identificaban como masones. Cada número incluía algunas contribuciones periodísticas  o reproducía oraciones o piezas arquitectónicas firmadas la mayor parte de las veces con el nombre del autor y sólo eventualmente con seudónimos.
No parece haber sido distinta la situación en la época inicial que estudiamos aunque        entonces la logia no contaba con un boletín, sino que comunicaba a sus miembros los acuerdos y novedades únicamente a través de los llamados “deltas”. Aunque sabemos que en la época inicial algunos masones tenían seudónimos adquiridos en sus logias madre no parece que en Iquitos se los empleara regularmente.
Es probable que tal situación respondiera a la existencia de un  contexto  en  el que la masonería local no se sentía sometida a persecución por parte de la Iglesia Católica a pesar de que pocos años antes, en 1884, León XIII  había formulado una condena contra la masonería mediante la encíclica Humanum genus, la cual fue conocida en Iquitos (26). Sin embargo, ni la masonería de Iquitos fue anticlerical en esa época, ni los curas adscritos a las parroquias del departamento parecen haberse preocupado de predicar en contra de la masonería. Desconocemos la postura a ese respecto del vicario de Chachapoyas que tenía jurisdicción sobre Loreto, pero su designación del presbítero Correa como “encargado de la Vicaría de las reducciones de Maynas” en 1893 indicaría que no aplicaba la condena. Tampoco encontramos en la masonería de Loreto en esta época una posición anticlerical  pese  a  las  opiniones  de  autoridades   masonas   que   desmerecían la utilidad de las misiones frente a la eficacia civilizatoria del comercio y las correrías. Antes bien, masones ocupando posiciones como autoridades políticas o municipales promovieron la construcción de iglesias y auspiciaron la realización de misas para la celebración de diversos actos públicos, al tiempo que varios de ellos se declaraban católicos (27).
Instrumental en esta ausencia de confrontación con la Iglesia a nivel local, en esta etapa, debió haber sido el hecho de que el propio vicario y cura párroco de la doctrina de la provincia de Bajo Amazonas, el presbítero Pedro Correa, había sido iniciado en la masonería, si bien no parece haber sido un miembro activo de la logia “Unión Amazónica” (González Cuellas, 2001: 73, 263) (28).  Correa, originario de Chachapoyas y cura vicario de la Doctrina de Bajo Amazonas con sede en Iquitos, al menos desde 1884, tuvo durante el período que estudiamos activa participación en el Concejo Provincial de Bajo Amazonas donde integró varias comisiones de estudio y llevó el cargo de concejal, incluso en la Junta de Notables que los comerciantes negociaron con el Prefecto en diciembre de 1893 (29). En éste y otros contextos Correa debió establecer estrechos vínculos con los comerciantes, particularmente con aquellos procedentes de Amazonas, al punto que en 1896, como veremos, se le encargó la misión secreta de promover la incorporación de Amazonas a la proclamación de una república federal en el Perú. Solo más tarde con la creación de la Prefectura Apostólica de San León del Amazonas en 1898 se dieron las condiciones para una confrontación entre la Iglesia y la masonería cuando los agustinos pretendieron establecer en Iquitos una casa y un colegio ante la cerrada oposición de los masones, particularmente desde el Concejo Provincial de Bajo Amazonas. (30)

NOTAS A PIE DE PAGINA

21. El historiador de ésta señala que no se encuentra en los archivos signo de actividad pero tampoco causa que justifique la situación.

22.  En junio de 1895 Cecilio Hernández fue elegido Venerable Maestro, Pablo Magne, grado III, comerciante y socio de Hernández, Primer Vigilante, y el marino Pedro Márquez, grado III, Segundo Vigilante. Eran parte de ésta también Benjamín Maya grado lll como Orador; Demetrio Ros grado IV como Orador adjunto y Otoniel Melena grado III como Secretario adjunto; Teodoro Schuler grado IV como Tesorero.
23. Se suele afirmar que por el hecho de que la masonería admite y fomenta la fraternidad de personas de todas las razas, nacionalidades y clases sociales y que promueve entre sus miembros una identificación al margen de sus posiciones en la sociedad, la masonería ofrece un medio para romper o trascender órdenes rígidos (Espinar Lafuente, 1981: 77; Bastian, 1993: 7). En Loreto donde no existía una situación de rigidez social, los indígenas, la fuente principal de mano de obra, estaban excluidos, pues de hecho no eran "hombres libres. En cambio algunos comerciantes chinos fueron en esta época incorporados.
24. Además, periódicamente la logia entregaba un “saco” de contribuciones recogido en una determinada tenida a un personaje local, como uno de los médicos de la localidad, empleando la fórmula que indicaba que era “para los fines a que están destinados”. En esos casos ese personaje no es necesariamente un iniciado, y eventualmente se aclara que se atenderá con ello a “profanos”.
25. A inicios de la década de 1900 cuando los frentes extractivos del Yurúa, Yavarí, Yacu y Purús estaban particularmente activos había una alta concentración de masones pertenecientes a la logia de Iquitos, al punto que para la construcción del nuevo templo se comisionó a diversos individuos para levantar fondos allá.
26. Al surgir la masonería moderna con la fundación de la Gran Logia de Londres en 1717 la Iglesia la condenó en diversos documentos de los que la encíclica promulgada por Clemente XII (In inminenti, 1738) es  la más temprana. Benedicto XIV, Pío VII, León  XII,  Pío VIII, Gregorio  XVI y Pío IX también  condenaron la masonería a lo largo del resto del siglo XIX. La encíclica se halla reproducida en Bandini (1884). En la actualidad algunos masones católicos de Iquitos, mortificados por estos antecedentes, llevan consigo un texto eclesiástico del Vaticano II que aclara que no se encontrarían excomulgados.
27. Corno se sabe, según la Constitución masónica de Anderson, “el ateísmo estúpido”, junto con el libertinaje irreligioso, son considerados límites al principio de tolerancia de manera que la masonería no es ateísta por principio y en cambio descarta el “ateísmo y agnosticismo negativos”. En los templos masónicos entre los “volúmenes  de  la ley”, que deben  estar  abiertos  para  el rito  se  encuentra la Biblia,  aunque  algunas logias admiten otros libros sagrados, dando al masón con un credo propio la  posibilidad  de  jurar sobre el libro propio. El militar y rico comerciante Timoteo Smith, uno de los fundadores de la logia, cuando era diputado por Bajo Amazonas había donado sus dietas a beneficio de diversas obras, entre ellas la reconstrucción de la iglesia de Iquitos que se había quemado en la década de 1870, aunque los fondos se emplearon mayormente para la construcción del nuevo panteón (ACPM, 1884. Carta del Vicario y Cura de la...).
28. La existencia de curas masones no era del todo rara en el siglo XIX y menos aún en el contexto del Brasil donde los sacerdotes masones fueron activos participantes del movimiento por la independencia (Rizzini, 1945: 289).
29. La primera referencia a su participación en el Concejo es en relación al encargo que el prefecto Samanez Ocampo hizo a una comisión que él integró para opinar sobre una propuesta de reforma de la ley de municipalidades (ACPM. Prefectura 1887. Oficio N° 162 del Prefecto de Loreto B. Samanez Ocampo al alcalde provincial Iquitos 233.1887; BN-D5308. 1884). Se dice incluso que, como otros curas, estaba dedicado al comercio, al punto que el prefecto Reyes Guerra hizo notar que había “hecho abandono para irse a la extracción de caucho” (BN-D4552, 1892. Anexo 5: Oficio de Reyes Guerra al Vicario General de la Diócesis de Chachapoyas (Visalot), Moyobamba 7.12.1891).
30. En palabras del P. Mallo que llegó a Iquitos con el primer grupo de agustinos en 1901: “A nuestra llegada, las logias masónicas a que se hallan afiliados casi todos los habitantes de esta región, aunque se dicen católicos, se conmovieron y,   por sus órganos en la prensa nos lanzaron algunos insultos y amenazas...”. Señaló asimismo:
“La masonería es quien manda, causante de todas las crisis del comercio, de la indiferencia religiosa, y de los más vergonzoso desórdenes que siempre están aquí de moda. ¡Hasta promovían movimientos independentistas!" (González Cuellas, 2001: 73, 66; Gregorio y Alonso, 1952: 25). Este grupo de agustinos venía de experimentar la expulsión de los misioneros de Filipinas a manos de los masones. El movimiento de oposición a los agustinos logró limitar su actividad hasta mediados de la década de 1910. Hacia 1907 el diario El Oriente atacaba abiertamente a los misioneros y desde 1904 se  los insultaba en las calles llamándolos  "gallinazos" por su atuendo negro.

miércoles, 16 de mayo de 2018

EL ESTADO FEDERAL DE LORETO- continúa





Pese al entusiasmo inicial y a su gran convocatoria, en sus primeros años la logia experimentó dificultades para su funcionamiento regular ya que por sus labores profanas los marinos y comerciantes se hallaban en constante movimiento, lo  cual obligó pronto a acordar que en lugar de las tenidas semanales se realizaran dos reuniones al mes en fecha fija asociada al itinerario de los vapores del Estado que los marinos conducían en las principales rutas de comercio. (8). Asimismo, “para azuzar” a sus miembros a asistir e incrementar los fondos de beneficencia se acordó aumentar el monto de la cuota por inasistencia sin causa legal y excusa escrita. Pese a estos acuerdos, relativamente pronto, en 1872, la logia debió dar aviso al Concejo Supremo de la suspensión de los trabajos. Todo indica que la crisis fiscal y conflictos políticos internos determinaron esta decisión. Hemos visto cómo la crisis fiscal de la década de 1870, que dejó impagos a unos y otros por largas temporadas y dificultó la navegación fluvial, creó en Iquitos un ambiente de conflictividad que involucró  a comerciantes,  autoridades  y oficiales y obligó a varios de los oficiales del apostadero a dispersarse para llevar a cabo labores en el sector comercial privado. Además, en el contexto de la campaña electoral de 1872, cuyos resultados favorecieron a Manuel Pardo, las más altas dignidades de la logia tomaron partidos distintos. Según Wehrlich (1990: 119) mientras un amplio sector de la población de Iquitos y de los marinos destacados al apostadero favorecían al civilista  Pardo,  puesto  que  atribuían  a  Balta  responsabilidad en la demora en el pago de los subsidios  para  Loreto  y los sueldos  del  personal por razones no estrictamente económicas, algunos simpatizaban con Balta y la posibilidad de que designara como candidato a algún militar, al punto de que en Iquitos circularon rumores de que el mayor de órdenes Enrique Espinar, afín a Balta, complotaba contra el comandante masón Alzamora.
Indicación de esta situación conflictiva podría ser el hecho de las elecciones de dignidades en junio de 1871, con la  presencia de Espinar como Past Venerable; se realizaron en la casa del marino Juan Pedro Guzmán mientras la tenida magna de la fiesta de San Juan Bautista tuvo lugar en la casa de Espinar, si bien la realización de estas tenidas en lugares distintos pudo  deberse  a la  reparación del templo encargada en marzo de 1871 a una comisión (9) A esta fecha central asistieron solo “13 hermanos por estar esparcidos”.
Después de ello, la historia de la “Unión Amazónica” da cuenta de que en razón de la dispersión .de sus miembros y posteriormente a consecuencia de la guerra con Chile, la logia mantuvo sus “columnas abatidas” por largo tiempo habiendo dado cuenta de ello al Supremo Consejo. No obstante, existen indicios de que en el lapso en que ésta había suspendido sus actividades siguió operando, de manera irregular. De hecho, “con la aprobación de una parte de los miembros”, en 1886 se cedió el antiguo taller o templo para plantel de instrucción (Fraternidad, 1928-1930: nº 11)10. Es posible suponer que la historia oficial de la francmasonería amazónica acomodó el inicio de lo que ésta llama la segunda etapa para disimular su condición temporal de irregular. De hecho, entre los actores de su relanzamiento de junio de 1888 figura como asistente Felipe del Campo, yerno de Espinar, asesinado en abril de ese año. Por otra parte, una biografía masónica de Benjamín Dublé informa que este presentó su solicitud para incorporarse a la logia en 1887, lo que vendría a ser un  año antes de que ésta quedara rehabilitada.
Sea como fuere, la logia no volvió a operar regularmente sino hasta la década siguiente en el contexto de una progresiva expansión de la economía gomera y cuando a raíz de la ley especial y de descentralización fiscal las fuerzas sociales se reagruparon. Según la historia oficial de la francmasonería de Iquitos unos días antes del solsticio de invierno de 1888 el propio Espinar y el nuevo subprefecto de Bajo Amazonas, el militar Gaspar Carrera, convocaron a los masones residentes en el Valle para tratar la reorganización de la logia 11. En esta ocasión entre los asistentes a la reunión preparatoria y de instalación de la logia encontramos a varios nuevos miembros, entre ellos varios comerciantes luso-brasileños y peruanos y a algunas de las autoridades que habían  actuado  en Loreto en las postrimerías  de la guerra con Chile. Diera la impresión de que durante los años de inactividad algunos de los nuevos miembros habían sido iniciados o habían avanzado en su carrera masónica en logias del Brasil, como fue el caso del  propio  Espinar que en el ínterin había adquirido el grado XXX como Caballero Kadosh durante su estancia en Pará como cónsul honorario (12). Así, es posible que durante los años en que las columnas de la logia de Iquitos estaban abatidas, los masones de Loreto se afiliaran a logias que pertenecían a la jurisdicción del valle de Pará o del de Amazonas (Manaos) (13). A la postre esta referencia, que se suma a los inevitables contactos económicos, será importante para entender algunos planteamientos que derivaron en simpatías hacia la idea de formar una república amazónica o incluso en planteamientos federalistas.
Es en el curso de ese año y los siguientes siete que la logia vio crecer exponencialmente su membresía entre los comerciantes de Bajo Amazonas, incluidos aquellos que operaban en las más lejanas zonas de extracción como el Yavarí, en la frontera con Brasil, y curso alto del Napo, en el Ecuador (14). Ahora junto a los grandes comerciantes de la era del apostadero se afilian, se re adhieren o se inician en la logia de Iquitos los comerciantes originarios del Huallaga establecidos en Iquitos al frente de las más importantes casas comerciales tales como Cecilio  Hernández y Luis F. Morey, comerciantes-extractores como Carlos Fermín Fitzcarrald, Benjamín Scharff y Julio C. Arana, además de funcionarios, jueces y periodistas. Entre los comerciantes que son iniciados en estos años se encuentran Demetrio Ros, Pablo Magne, Juan Clemente del Águila, Doroteo Arévalo, Juan Miguel Arévalo, Guillermo Shermuly, Guillermo de Souza, Francisco J. Nunes, Guillermo de Brito, Teodoro  Schuler,  Gustavo  Hemández, José Cardozo  da Rosa, Moisés J. Pinto, Juan B. De Mello Junior, Antonio da Silva Azevedo, L. Adolfo Texeira, José Jesús Reátegui, Manuel Reátegui, Ramón Bernales y Alcibíades Weninger. Varios funcionarios se iniciaron también, como Manuel Pinedo Montalván, Otoniel Melena, Benjamín Maya, Purificación  Hernández.  Otros, ya masones, se afiliaron o adhirieron a la logia de Iquitos, como Ezequiel Burga Cisneros y Emilio Castre, Benjamín Dublé y Emilio Vizcarra. Reflejo de este crecido interés es el marcado incremento de las tarifas masónicas o derechos de iniciación y adelanto, destinados en gran parte al llamado saco de beneficencia (15). Expresión de este momento de crecimiento de la membresía de la logia de Iquitos y de la ampliación de sus relaciones con la masonería del país y el extranjero es también el creciente número de relaciones con otras logias en ese momento.
A instancias de Simón Martínez Izquierdo, un miembro grado XVIII de reciente afiliación a la logia de Iquitos, la “Unión Amazónica” solicitó su nueva carta patente ya no al “Gran Oriente del Perú” sino a la “Gran Logia del Perú” de reciente constitución, que aquél consideraba “la más reconocida en Perú y Europa” (16).  La “Gran Logia” asignó a la “Unión Amazónica” el N° 11 en sustitución del N° 5 con que estaba registrada originalmente en el "Gran Oriente". Este cambio de afiliación masónica reflejaba la división y rivalidad en la masonería nacional. Ese año, por ejemplo, el Supremo Consejo Grado XXXIII comunicó a la “Unión Amazónica” que mantenía rivalidad con aquella federación de logias simbólicas y le recomendaba no aceptar la visita de miembros de las logias que no reconocían los derechos territoriales del Supremo Consejo del Perú 17. En medio del caos organizativo en la “familia masónica” la logia “Unión Amazónica” parece haber mantenido intermitentemente y de manera irregular lazos con ambas potencias hasta el proceso de unificación. Para afirmar los lazos con la logia de Iquitos, en el año masónico 1890-1891 el Supremo Consejo designó como su representante a Alejandro Rivera, a la sazón diputado por Bajo Amazonas (18) Pasada la controversia, la logia reafirmó su lealtad al Supremo Consejo grado XXXIII, lo que a la postre (1929) le ganó el título de “Benemérita” por haberle permanecido fiel.
En su llamada segunda época la logia de Iquitos no estuvo exenta de las dificultades para asegurar la asistencia regular de sus miembros ocupados en actividades profanas. Sin embargo, dada su vitalidad y creciente membresía pudo superar esta situación 19. En cambio, no pudo evitar que algunos serios conflictos políticos locales se reflejaran en ella, determinando que su fundador Espinar, involucrado en éstos, se alejara temporalmente de la logia en 1892 y luego  “insinuara” la suspensión  de los  trabajos  masónicos  en  junio  de  1894. Para entonces Espinar había accedido al grado XXXI y ostentaba la distinción de “hermano  inquisidor” otorgada en Lima  por el Supremo  Consejo al tiempo  de regresar a Iquitos investido por el gobierno de Cáceres con el cargo de Visitador de Guerra y Hacienda (20).

NOTAS A PIE DE PAGINA

1. Desde hace algunos años la logia “Unión Amazónica 5, nº 25” permanece desafiliada de cualquier de los dos Orientes nacionales en afirmación de una política anti centralista y en abierta protesta por las altas tarifas que se cobran por las cartas patente y la emisión de certificados (Comunicación personal de dignidades de la logia, 2002).

2. Espinar había partido del Callao en enero de 1869 al frente de un grupo de oficiales entre quienes se hallaban algunos de los que fundaron con él la logia, se afiliaron o se iniciaron poco después en ella (AHdM:, 1870. Libro copiador. Departamento Fluvial de Lorero).
3. Las logias masónicas deben afiliarse a algún “Gran Oriente” para obtener su carta patente y funcionar regularmente. Los Orientes deben también reconocer los grados masónicos otorgados por las logias. Su jurisdicción no es necesariamente nacional ya que una determinada logia  puede estar afiliada a  un  oriente  fuera de las fronteras de un país, en función de vínculos históricos o de las tradiciones rituales con las que éstas trabajan.
4. Siete es el número mínimo de maestros masones para instalar una logia. Al fundarse la logia “Unión Amazónica”, habiendo otros hermanos masones en “el Valle”, es decir la circunscripción de ésta, se consideró conveniente ampliar la convocatoria para instalarla.
5. De esta cantera provenía el comandante Federico Alzamora, iniciado en 1853 (a los 24años) y Enrique Espinar iniciado en 1866 a los 31 años (Zanutelli, 1996: 89, 96). A la rápida carrera masónica de Espinar, quien era conocido en ella bajo el seudónimo de “Huascar”, debió contribuir su profesión de arquitecto (Zanutelli, 1996: 110). Las logias que observan el antiguo y aceptado rito escocés son “rojas”, tienen 33 grados en lugar de solo los 3 grados simbólicos de aprendiz, compañero y maestro, y se considera se ubican en la corriente esoterista.

6. Raygada, quien prestó el terreno para el templo no era entonces masón ya que se inició recién en el año masónico 1871-1872. Era un hombre cercano a Alzamora quien lo respaldó abiertamente en su sostenido enfrentamiento con el almirante Tucker.

7. No sabemos si los estudios “lingüísticos” realizados por el vizconde Onffroy de Thoron, quien dirigió una colonia agrícola en Yurimaguas en la década de 1870, tuvieron  algún  impacto  entre los miembros  de la logia de Iquitos. Según Wehrlich (1990: 227) éste postulaba  que el rey Salomón  había  navegado  el Amazonas  y que las tierras del antiguo testamento  estaban  en Loreto.  La asociación  entre  la masonería  y el rey Salomón es conocida, pero la noción de que éste hubiera estado en Loreto, donde además se hallaba el paraíso, debió resultar atractiva.
8. Toda logia debe celebrar al menos una reunión en el año so pena de  perder su Carta constitutiva  pero  se espera que realice reuniones ordinarias frecuentes (semanales o quincenales) y reuniones extraordinarias. La masonería celebra dos grandes fiestas anualmente en los solsticios. Las fiestas de  San Juan  (Juan  Bautista  y San Juan Evangelista) del cristianismo, también asociadas a antiguos cultos de fertilidad y ritos iniciáticos y de primicias. Según Corbiere (1998: 48-9) Juan Bautista fue iniciado en el grupo igualitario de los esenios; además el Apocalipsis del evangelista “contiene importantes connotaciones gnósticas que fueron integradas al canon”. En el templo los solsticios están representados por grandes columnas hacia occidente a ambos lados de la entrada e indican la marcha del sol a lo largo de los 12 meses.
9. Dada la época de carestía los aportes para estas reparaciones y la compra del terreno debieron ser recaudados  en vales. En esa ocasión se eligió como dignidades al comerciante Antonio N. Cepeda y a los marinos muy allegados a Espinar, Fidel Cater y Bernardo Coronel. Poco antes Cater y Coronel certificaron, a  través del  masón peruano Roberto Suárez de la Logia Capitular “Cosmopolita” del valle del Pará Oriente del Brasil, que antes estaban afiliados a aquella, la que los había elevado al grado de Caballeros de Oriente y Occidente.
10. El hecho aparece mencionado también en uno de los anexos del Dictamen de la Comisión Informadora (Carvajal. 1886: anexo XIII). En 1888 la logia consiguió que la Municipalidad les devolviera una parte del terreno.
11. En la década de 1890 el 24 de junio, fecha en que la logia elegía a sus dignidades y se daba inicio al año masónico con una tenida magna y un banquete de San Juan Bautista, a nivel profano se celebraba también la fiesta de San Juan por influencia del departamento de Amazonas. En Chachapoyas, su capital, la festividad de San Juan era organizada por la “Sociedad Unión Amazonas”, cuyos mayordomos y caporales eran designados por M. Albornoz. Esta sociedad tenía representantes  en  Loreto,  algunos  de  los cuales  eran  a su vez, masones (El Independiente, 13.4.1895). La Sociedad Unión Amazonas como muchas de las asociaciones formadas en torno a un objetivo común tenía como lema uno que bien podía pasar por masón que decía: “Confederada. Fraternidad y Trabajo”. Sin embargo no debió tener filiación masónica tanto por la protección de la diócesis, como porque no he encontrado referencias a que Mariano Albornoz lo fuera.
12.  Por contraste, Alejandro Rivera continuaba teniendo el mismo grado que cuando en 1871 renunció a la logia “Unión Amazónica”. Las dignidades electas en 1888 fueron Enrique Espinar, Alejandro Rivera y Gaspar Carrera en ese orden jerárquico, mientras que al año siguiente lo fueron Espinar, Rivera y Marcial Pinón.
13. En Manaos estaba activa y en relación con la de Iquitos la logia “Unión Portuguesa”.
14. En la cuenca del Napo ecuatoriano es notable la participación del español Diego y Francisco Carmona junto con varios de los principales comerciantes-extractores ecuatorianos y colombianos, los así llamados “señores ribereños” quienes actuaban en ese espacio pero comerciaban con Iquitos. Debo a María Eugenia Tamariz el haberme llamado la atención sobre este hecho.
15. En 1889 se estableció el derecho de iniciación en S. 50, el de adelanto a compañero (2do grado) en S. 20 y a maestro (tercer grado) en S. 30. Además los afiliados debían pagar una cuota anual y de estos ingresos la logia debía trasladar a la potencia masónica (la Gran Logia y/o el Supremo Consejo) cuotas por los iniciados y todos los miembros.
16. Armas (1998: 120) señala que fue la Gran Logia del Perú la que estuvo implicada en esos años en !as polémicas secularizadoras y sobre la tolerancia.
17. En realidad la rivalidad parece haber sido consecuencia del fracasado intento de unificación y reforma del sistema de gobierno “dentro de normas liberales” promovido por “un número grande de Logias” que debían obediencia al Supremo Consejo grado 33 lo que llevó a un cisma. Según Zanutelli (1996: 36), en esa ocasión se separaron del Gran Oriente, además de la “Unión Amazónica” N° 11 las siguientes: “Orden y Libertad” N° 1 (Lima), “Cruz Austral” N° 5 (Callao), “Unión y Esperanza” N° 19 (Lima); “Estrella del Norte” N° 7 (Huaraz), “Filantropía del Guayas” N° 6 (Guayaquil), “Estrella del Sur” N° 8 (Concepción, Chile), “Fraternidad Universal” N° 9 (Cerro de Paseo), “Unión indisoluble” N° 10 (Piura), “Fuerza y Unión” N° 12 (Trujillo).
18. Algunas de las historias de la masonería que he podido consultar son confusas en la reconstrucción de estas rivalidades y la que existía entre la Gran Logia del Perú y el Gran Oriente, así como en relación a los intentos de unificación porque se relatan desde el punto de vista de los interesados o de las respectivas instituciones {López Albújar, 1961; Zanutelli, 1996). A su vez, historiadores como Armas (1998) fallan en identificar las causas del conflicto por equivaler las federaciones de logias simbólicas con el Supremo Consejo Grado 33 que regía los grados superiores. Hasta donde he podido entender los conflictos entre la Gran Logia del Perú y el Supremo Consejo, están relacionados con cambios introducidos por la segunda en su constitución masónica de 1871 que afectaban las relaciones de jerarquía entre ambas y sus formas de representación.
En el período 1891-1892 Alejandro Rivera fue elegido Venerable Maestro junto al retornado Bernardo Coronel (entonces dedicado a la marina mercante después de ejercer como cónsul del Perú en Pará) como Primer Vigilante y a Emilio Vizcarra como Segundo Vigilante. Este último actuaba como Jefe de la Guardia Civil.
19. En el año masónico 1892-1893, por ejemplo, el venerable Buenavenrura Raygada, marino dedicado a la actividad mercante, comandaba la lancha Mayo de la Casa Wesche que recorría el Ucayali.
20. Espinar había viajado en 1890 a Lima a presentar los resultados de la Comisión Especial presidida por Palacios Mendiburu y regresó a Iquitos en 1891. Aunque la historia de la masonería registra su renuncia a la logia en 1892 como motivada por sus actividades profanas -que le obligaban a realizar algunos viajes como Visitador de Guerra y Hacienda- su alejamiento coincidió con la elección de Pineda, el administrador de la aduana y alcalde de Bajo Amazonas como tesorero de la logia, personaje con quien tuvo fuertes enfrentamientos hasta lograr su destitución en la aduana.

martes, 15 de mayo de 2018

EL ESTADO FEDERAL DE LORETO, 1896


Agradecemos  la generosa contribución de la historiadora y antropóloga, Frederica Barclay, al permitirnos compartir con los lectores el capítulo 7 de su libro.



EL ESTADO FEDERAL DE LORETO, 1896
Centralismo, descentralismo y federalismo en el Perú a fines del siglo XIX,  Lima, mayo 2009, IFEA, CBC
Frederica  Barclay Rey de Castro



Capítulo 7


La masonería en Loreto.
La logia masónica de Iquitos es una de las instituciones locales más antiguas y de más larga vida en el departamento de Loreto. A ella pertenecieron muchos de los más connotados comerciantes y autoridades políticas y municipales que actuaron en el período que estudiamos. Instalada en 1869, la logia “Unión Amazónica” ha continuado activa en Iquitos manteniendo su influencia en la vida social, política y económica local (1)
En este capítulo exploro el papel de la masonería en las estrategias políticas y mecanismos de acción de la elite comercial y política de Loreto desde diversas facetas en la expectativa de entender el papel que le cupo como vehículo de articulación interna y externa y en la difusión y promoción de ciertas nociones, en particular la organización federal. Para ello reconstruiré en primer lugar su constitución, historia y membresía analizando su naturaleza y funcionalidad, a partir de lo cual es posible comprender su papel como amplia red social a lo interno de la Amazonía peruana y hacia el exterior. Mediante la exploración de la vinculación entre la masonería loretana y la brasileña se procura apreciar tanto las conexiones con la propuesta federal como el contexto del surgimiento de iniciativas de corte separatista. En una última sección se estudia la masonería desde una perspectiva de acción política a la luz de las prácticas políticas de la última parte del siglo XIX y se examina su papel y eficacia como mecanismo de articulación local y con otros espacios del país.
Para la reconstrucción  de  su  historia  y  membresía  partiré  fundamentalmente  de un recuento de su actuación desde su fundación que fuera publicado por entregas a fines de la década de 1920 en la revista editada por la logia “Unión Amazónica”, poniendo en relación el accionar masónico con los procesos y eventos hasta aquí analizados, ubicando en ellos a  los actores  locales  (Fraternidad, 1928-1930: nº 1-36; Fraternidad, 1994).

l. Fundación, membresía y evolución de la logia

“Unión Amazónica”




En la fundación de la logia “Unión Amazónica” intervinieron de manera preponderante un grupo de oficiales de la marina destacados al apostadero naval de Loreto y en particular el marino Enrique F. Espinar su principal promotor y animador, arribado a Iquitos en mayo de 1869 (2). Aunque anteriormente había operado una logia masónica en Moyobamba la “Luz del Amazonas”,  esta  se hallaba ya extinta y no parece haber habido continuidad entre ambas en el sentido de un trasvase de miembros al momento de la fundación. De esa primera experiencia solo sabemos que la logia “Luz de Amazonas” de Moyobamba fue una de las 7 logias de provincias que se adhirieron al “Gran Oriente del Perú” para su regularización en 1860 y que ésta había acogido al coronel del ejército Francisco de Paula Secada, prefecto del Departamento Fluvial de Loreto entre 1863 y 1865, quien a su vez pertenecía a la logia “Virtud y Unión nº 3” de Lima y había participado en la reforma de la potencia masónica en 1860, con grado XXV (López Albújar, 1961: 144, 146) (3), Como al fundarse la logia de Iquitos la de Moyobamba se había extinguido sus dignidades encargaron a uno de sus miembros “comprar en el Valle de Moyobamba insignias, libros y demás objetos masónicos a los hermanos que fueron miembros de la logia "Luz del Amazonas" (Fraternidad, 1928: nº 2).
En el grupo de masones que promovió la creación de la logia de Iquitos, junto a los marinos y militares E. Espinar (grado XVIII), Alejandro Rivera (grado VIII) Arnaldo Larrea (grado III), Ulpiano Tizón (grado III) y Timoteo Smith (grado III), estuvieron desde el inicio comerciantes como Antonio Nicolás  Cepeda (grado XVIII) y Marcial Amadeo Pinón (grado III) además del maquinista inglés William Edmonds (grado III). La misma composición tenía el grupo que inmediatamente después de la primera reunión preparatoria se sumó en una segunda convocatoria: los marinos Federico Alzamora (grado XVIII), Felipe Santiago Bustamante (grado III) y Alejandro Newell, los comerciantes José Joaquim Ribeiro (grado III), Antonio Joaquim da Silva (grado III), Alejandro Martín y José María Ordosgoitia y el ingeniero inglés David Howell (grado III) (4).
Con Alzamora como  comandante  general  interino  del  Departamento  Fluvial, se le eligió como Venerable Maestro en la segunda reunión, mientras Espinar y Rivera fueron elegidos Primer y Segundo Vigilante respectivamente. Los masones reunidos acordaron instalar una logia bajo la dependencia  del Supremo Consejo de Soberanos Grandes Inspectores Generales del Grado XXXIII de la República del Perú con sujeción al así llamado antiguo y aceptado rito escocés. Asimismo acordaron levantar un empréstito para construir un templo, el que fue inaugurado en diciembre de ese año en una tenida o sesión en la que se incorporó a algunos comerciantes brasileños y un marino. El antiguo y aceptado rito escocés era el que observaba la logia “Concordia Universal”  del Callao fundada en 1849, de la que provenían la mayor parte de los marinos al punto que se la consideraba “en unión con la Marina” (Zanutelli, 1996: 20). Sin embargo, a ésta pertenecieron también civiles y militares (Zanutelli, 1996: 46) s.
Una vez obtenido el reconocimiento del Supremo Consejo y la denominación correspondiente como Logia N° 5, a través de un “delta” seguido de una visita de una comisión de Lima y la entrega de su carta constitutiva en mayo de 1870, los “trabajos” de  la logia quedaron  regularizados  y la misma quedó constituida en “regular y perfecta”. A continuación la logia nombró como Delegados ante el “Gran Oriente del Perú” a algunas personalidades residentes en Lima, para acreditar el otorgamiento de los grados simbólicos (I al III: aprendiz, compañero y maestro). Uno de los delegados de Loreto era el Venerable Maestro de la logia “Concordia Universal”, Mariano Noriega, grado XXXIII, hombre cercano a Espinar (Zanutelli, 1996: 110). Para su funcionamiento se levantó un primer “templo”, una construcción con techo de hoja como era corriente en Iquitos, en un terreno del marino Eduardo Raygada (6).
Cumplidos estos requisitos la logia estuvo en condiciones de iniciar a nuevos miembros, el primero de los cuales fue Remigio Morales Bermúdez, quien estaba al frente de la columna de Marina destacada a Loreto. Al año siguiente fueron iniciados varios marinos y comerciantes, mayormente extranjeros, entre los que destaca Carlos Mouraille, más adelante personaje de gran gravitación en la economía política de Loreto. Se afiliaron entonces también otros masones, varios de los cuales -así como algunos de los fundadores- habían sido iniciados previamente en alguna de las varias logias masónicas existentes en  Pará,  notablemente  la logia Capitular “Cosmopolita”,  la  misma  que en su  ruta a Loreto  con destino al apostadero habían visitado Espinar y el grupo de marinos que él comandaba. Asimismo, al iniciar actividades la Comisión Hidrográfica del Amazonas dirigida por el almirante Tucker, algunos de sus miembros se afiliaron o iniciaron en la logia "Unión Amazónica” de Iquitos, notablemente James Henry Rochelle, marino norteamericano quien era miembro de una logia de Gran Bretaña. Además, como correlato de su regularización y gracias al carácter cosmopolita de este espacio gomero y las vinculaciones de algunos de sus miembros, la logia de Iquitos empezó a recibir comunicaciones de otras logias y Orientes, así como visitas acompañadas de cartas de presentación de logias tan distantes como la “Olivo Escocés” del Oriente francés, la “Constantinopla” del Oriente de Turquía o del Consejo Supremo de México (7).

CONTINUARÁ





jueves, 22 de marzo de 2018

Comentarios a: "Después del Caucho" de Alberto Chirif"

Nuestro amigo, Pepe Manuyama, maestro y líder social, dirigente del Comité por la lucha del agua e impulsor indesmayable de la CEL-Comunidad Educativa Loretana, nos hace llegar sus comentarios del libro de Alberto Chirif, realizado en el Centro Cultural Irapay de Iquitos.

Amigos: comparto con ustedes el comentario que hago al libro de nuestro amigo Alberto Chirif titulado “Después del Caucho”. Se hizo la presentación el miércoles 21 de marzo de 2018. Es obvio que mi aporte es más una reacción que un resumen y muchos de los valiosos contenidos del libro no se visualizan como se merece, algunos ligados al problema del conflicto con Colombia o relievar los testimonios de cada uno de los entrevistados del libro descendientes de los pueblos bora, huitoto y andoque, o los valiosos documentos que recoge. Será necesario que este libro sea leído por todos. Hay mucho que comentar. Y nosotros los herederos indígenas mucho que decir. Y todos  sin excepción. El escándalo nacional de hoy no se diferencia mucho del escándalo cauchero del pasado. El futuro tiene que ser diferente y donde cabemos todos. Esa tierra sin mal que debemos construir en conjunto.



José Manuyama,
miércoles, 21 de marzo de 2018.

Me siento en la obligación de agradecer en forma sincera al antropólogo  Alberto Chirif por esa dedicación de toda una vida al estudio de los pueblos amazónicos. En esta ocasión, el texto "Después del Caucho" expone una serie de elementos esenciales para entender lo que pasó durante y después de la "época del caucho", e incluye documentos inéditos que circularon en dicha etapa, al igual que testimonios de algunos actores y descendientes directos que confirman las distintas caras de lo que se puede llamar el “holocausto selvático” tan desconocido por muchos. "Las tinieblas del esplendor" llama Alberto a las huellas humanas más espantosas dejadas por la explotación cauchera en el Putumayo.  Este libro, reúne aportes de investigadores como Gasché, Avencio Villarejo y las revelaciones de los testigos que sobrevivieron a los hechos que describen el desolador panorama social que quedó después del declive cauchero.
Alberto se pregunta si tiene sentido esta obra. La respuesta que yo me hago es que sí y no solo porque puede servir al pueblo indígena sino porque su contenido dice más del presente que nos atañe a todos que del pasado mismo.
De igual forma, dirige esta obra al servicio de los pueblos indígenas del presente como una ayuda para su reconstrucción respectiva. En ese sentido, me doy por aludido y hablaré primero como indígena. Después de todo, pese a que no todos los pueblos padecieron las mismas ignominias caucheras, todos hemos vivido de algún modo a la colonización extranjera, criolla, blanqueada, sea en versión salvaje, racista o esclavista.


Lo bueno de la historia es que te hace ver a la distancia a los hechos y sacar conclusiones. Lo hecho, hecho está. Pero podemos darnos cuenta de lo equivocados que estuvimos. Es fácil vivir en la mentira histórica. Es obvio que hoy ya no se puede sostener alegremente una visión descalificante, discriminadora de los pueblos sin que te nadie te responda o te lo crea fácilmente, pese a que el pensamiento colonizador sigue vigente en las mentes de muchas personas. Recordemos que el ex presidente Alan García Pérez calificó a los amazónicos como ciudadanos de segunda categoría. De igual modo, soy testigo directo de escuchar en varias oportunidades a un congresista loretano afirmar algo parecido pero más matizado, como decir que no todos los loretanos son indios haciéndose suponer que él está con los no indios que quieren el "desarrollo”. Ya es un supremo absurdo que en tu propia casa en el 2018 te sigan discriminando en forma tan obscena.
Alberto Chirif incluye en este libro el informe que redactara el religioso Avencio Villarejo en 1935 de su viaje al Putumayo que, sin ser cauchero, en un apartado sintetiza un viejo pensamiento que enmarca a las atrocidades del pasado gomero:
"indios incivilizados, que se llaman unos a otros con los mismo nombres con que se designan a los animales, que ignoran a las nociones más elementales de la escuela, que ignoran cuál es la bandera peruana, que siguen aún mascando coca, y lamiéndose el dedo, previamente untado con extracto de tabaco; con las mismas costumbres y salvajes tradiciones de sus antepasados… el baldón de tener entre sus hijos gente incivilizada".
Pese al tiempo transcurrido, este pensamiento está bien instalado en la mente de indios, mestizos, criollos y neocolonos del siglo XXI.
No me imagino qué biblioteca sería aquella que reuniría todo el vivir y el conocimiento indígenas en distintos campos del quehacer humano. Parte de esa extraordinaria complejidad resume en "Después del Caucho" Jorge Gasché de quienes denomina Gente del Centro, es decir, Boras, miraña, muinane, ocaina, nonuya, huitoto, resígaro y andoque, víctimas principales del boom cauchero. Cuánta riqueza cultural en cantos y tradiciones. De hecho, cuántos títulos y doctorados se han levantado sobre el saber indígena. Esta sabiduría, pese a los estragos causados, todavía sigue existiendo de un modo y otro como lo expresan los testimonios de todos los entrevistados como es el caso de Santiago Yahuarcani.
Procesos como los del Putumayo nos han hecho perder el sentido de la realidad, como para no ser conscientes de que la Amazonía fue tierra de indios por largo tiempo. Y fueron los primeros en habitar estas nada fáciles tierras,  bosques y ríos con maestría y coraje y fueron capaces de crear grandes riquezas culturales hoy todavía vigente en valores, en conocimientos. Miles de años de historia precolombina avalan la eficacia de la creatividad indoamazónica para resolver los distintos problemas con los que tuvo que lidiar en el pasado. Y Loreto sigue siendo indígena todavía y qué bueno que sea así pues nuestra experiencia comporta un gran potencial para configurar hacia adelante los elementos de un nuevo futuro que todos los pueblos del orbe necesitan.
El texto de Chirif ayuda a develar las cortinas de la confusión. No hay pueblo superior ni inferior. Ni salvajes ni civilizados. Los "civilizadores" de este tiempo están poniendo al borde del abismo a toda la humanidad sea por la amenaza nuclear como por el cambio climático. El maravilloso planeta azul está camino a convertirse en una absoluta distopía.
Por eso, el presente trabajo debe ser leído por todos sin excepción porque  permite relacionar los problemas actuales con hechos pasados y no engañarnos. Hay un sistema esencialmente corrupto y genocida vigente desde hace siglos. Continúa el abuso y la impunidad del poder económico, véase la deforestación de Tamshiyacu, ningún millonario petrolero está preso por contaminar el río Corrientes. Antes era el Caucho, ahora son los proyectos extractivistas impulsado por propios y extraños so pretexto de frases como "no olvidaré a Iquitos la ciudad de mi infancia…" de PPK que engatusa a no pocos loretanos.
Alberto expone con documentos inéditos cómo Arana tramitaba mientras fungía de patriota los derechos de título de propiedad que le aseguraría beneficios económicos y cómo por arte de magia este personaje pasa luego a apaciguar a los patriotas críticos conminándolos a aceptar el Tratado Salomón Lozano como un hecho consumado. Diríamos el "faenón de Arana" en modo segundo gobierno de Alan García o el "negociazo de Arana" en modo gobierno de PPK.  Para PPK, y demás expresidentes acusados por corrupción, no hay ningún delito en los casos en que se le imputan, tal como los caucheros que nunca asumieron la culpabilidad de los abominables crímenes cometidos contra la humanidad indígena. Y qué no habrán pasado las mujeres indígenas en aquella esclavista época.


Por esto decimos también que este libro nos sirve, sin excepción,  a todos los que sólo queremos  vivir en paz, porque los hechos que estudia pueden volver a ocurrir con la misma crudeza y crueldad del pasado, de hecho están pasando parcialmente, solapadamente, afectando no sólo a unos sino a todos los seres vivos que habitan este planeta.
La barbarie no es propiedad de una sola raza o cultura. Está presente en todas las épocas. Hoy la barbarie socioambiental afecta a todos los pueblos incluyendo a aquellos pueblos que por años han usufructuado el término humano como un rasgo sólo de ellos. Pueblos del Ecuador experimentan hoy el azote del imperialismo petrolero chino. El afán de lucro no distingue pueblos o culturas, arrasa de todas maneras a todo lo que se lo oponga. Qué más que los testimonios de los testigos directos o indirectos entrevistados.
No podemos leer el libro si no nos proyectamos hacia adelante desde la perspectiva indígena pero en versión ecuménica como alternativa al ocaso civilizatorio occidental de la actualidad. El sueño Kukama "hacia la tierra sin mal" como una aspiración colectiva ancestral está más vigente que nunca. No tiene comparación con la supuesta  frase de Francisco Pizarro "a Perú a ser Ricos" en la Isla del Gallo o el dicho común contemporáneo "quiero ser millonario". Por cierto, mientras que los colonos occidentales y sus herederos republicanos, venían con sangre y fuego en pos del oro, del dorado, a saquear los recursos los pueblos amazónicos buscaban un lugar para vivir en alegría y tranquilidad.


Me convenzo cada vez más que ese sueño no es una simple quimera, ese lugar está aquí en esta región, en el bosque y sus secretos develados por nuestros ancestros. Después de todo, estamos en medio de una naturaleza increíble, una fuente sobre la que hay que hilar ese estado de gracia social anhelado. Un mundo al modo indoamazónico sin absurdas jerarquías sociales, de plenas “ricuras” y riquezas, lleno de árboles de la abundancia como el mito huitoto que Brus Rubio retrata en sus pinturas y en su testimonio. Un post mundo donde se  valore la salud, la vida, la biodiversidad por encima de todas las cosas.
Pero ese sueño no puede construirse sobre los mismos códigos coloniales, los mismos que han conseguido diezmar poblaciones, esclavizarlas, asesinarlas, aniquilar culturas, como se evidencia en Después del Caucho que muestra hasta dónde puede llegar el hombre carente de empatía, mercantilizado, y sin instituciones regulatorias. El neocolonialismo de la actualidad está disfrazado del término “desarrollo”, te habla de explotación forestal, megaproyectos, carreteras, etc.
Estamos cerca de aprender de la historia. En este sentido, Alberto Chirif contribuye con su trabajo para no cometer los mismos errores ni indios ni no indios, la humanidad entera. Lo mejor que hubiera pasado era que el negocio gomero haya decaído tan pronto ya que de haber continuado las consecuencias hubieran sido más devastadoras de la que fue. Cuando fallan los negocios se recuperan la naturaleza y se deja en paz a los pueblos. Los pueblos recuperan tranquilidad y dignidad. Más desarrollo económico más desgracia para unos. Este libro es un nuevo impulso para recuperar nuestra autoestima, la dignidad perdida, el camino extraviado, los saberes extraordinarios que cada pueblo ha atesorado.